Relatos sorprendentes

El rincón de los contadores de historias…

Ayiti, la agonía de la perla de las Antillas 24 enero 2010


Este artículo forma parte del libro solidario “Letras regaladas para aquéllos que quieren soñar”, cuyos beneficios irán a parar íntegramente a Haití. Infórmate en Facebook y en Libro Virtual.



Ayiti, la agonía de la perla de las Antillas


De: Catalina Gómez Parrado



Hoy no voy a escribir un relato. Podría tratar de reflejar el terror del momento del terremoto, o la angustia de las víctimas sepultadas bajo los escombros en espera de un improbable salvamento, o la desolación de los supervivientes que lo han perdido todo, o la impotencia de los equipos de rescate ante la falta de medios para salvar a los heridos… pero no creo poder acercarme ni remotamente al infierno vivido por los haitianos, no veo forma posible de plasmar con suficiente exactitud el horror de la propia realidad. La forma más honesta que se me ocurre para tratar de ayudar en esta causa, es intentar recopilar toda la información posible sobre esta catástrofe y las direcciones de la Red a donde poder dirigirse para canalizar las ayudas.

El terremoto que sacudió Haití el 12 de enero de 2010 –de 7,0 grados en la escala de Richter y con epicentro a 15 kilómetros al sudoeste de la capital y a una profundidad de 10 km.– no es ni mucho menos el primero sufrido por este pequeño país caribeño, pero sí ha sido el peor en doscientos años. En 1770, Puerto Príncipe fue devastado por otro seísmo de 7,5 grados. Y otros muchos sacudieron la isla en los siglos XVIII, XIX y XX. El último, un terremoto de 8,0 grados ocurrido en 1946 en la vecina República Dominicana, produjo un tsunami que mató a 1790 personas. Y es que la isla La Española se encuentra justo en medio de la placa tectónica del Caribe, que se desplaza continuamente hacia la placa norteamericana, a razón de 20 mm. por año. Dicha placa caribeña tiene dos ramas bajo Haití, la falla septentrional (en el norte) y la falla de Enriquillo (en el sur). Al parecer el terremoto se desencadenó sobre esta última, que había estado bajo presión durante 240 años, acumulando tanta energía potencial que finalmente liberó durante el terremoto una fuerza equivalente a la explosión de 200.000 kilos de dinamita. Y al terror del propio terremoto se suman las réplicas: hasta el momento se han registrado 44 réplicas, la mayor –de 6 grados, con epicentro situado a 60 kilómetros de la capital– se ha producido hoy, 20 de enero de 2010, causando el derrumbe de edificios ya afectados en el terremoto anterior. Y por desgracia no será la última.

Aunque casi todas las imágenes de devastación que hemos visto en los noticiarios son de la capital, el terremoto y sus réplicas han afectado a casi todo el país, en especial a los veinte municipios del departamento de Oeste (en especial, Carrefour, Grand-Goâve, Gressier, Léogane, Petit-Goâve y Puerto Príncipe) y a los diez del departamento de Sureste (sobre todo su capital, Jacmel).

Archivo:2010 Haiti earthquake USAID intensity map 2.svg

(Mapa de intensidad del terremoto. Imagen aparecida en Wikipedia)



Cualquier terremoto es terrible, pero se convierte en una tragedia si ocurre en un país sin recursos. Haití es el país más pobre de América, el 80% de su población se encuentra por debajo de la línea de pobreza, y la economía del país es básicamente de subsistencia (es decir, que viven prácticamente para alimentarse). A esto se une, lógicamente, una carencia dramática de infraestructuras, sobre todo de hospitales y servicios básicos de salud, de medios, de coordinación… La mayor parte de los hospitales de Puerto Príncipe resultaron afectados por el seísmo, además de infinidad de edificios, entre ellos viviendas, hoteles, centros comerciales, la sede de la ONU o el mismísimo Palacio Presidencial. Otra de las consecuencias del terremoto fue el colapso de las líneas telefónicas; los haitianos residentes en otros países tuvieron que recurrir a Internet para informarse sobre la situación en su patria; las redes sociales están significando un verdadero apoyo, un punto de encuentro e información para los haitianos, además de un lugar de coordinación para donativos y ayudas.

Pero, ¿cómo se ha llegado a esta dramática situación? ¿Por qué este bellísimo país caribeño, antaño colonia de Francia conocida como “la perla de las Antillas”, no disfruta de una economía amparada por la exuberante vegetación que debería procurarle su clima, de las exportaciones de productos naturales o del turismo amante de sus playas de arenas de nácar y aguas turquesa? Como explica muy bien Hortensia Fernández Medrano, la respuesta está en una palabra: codicia. Haití nació del hastío, del valor de sus antiguos pobladores, los esclavos, arrancados de su tierra y sus familias en África para ser obligados a trabajar en condiciones infrahumanas en las plantaciones de caña de azúcar. Y fue este monocultivo el causante del empobrecimiento de la tierra, obligada a producir por encima de la capacidad de reposición de los nutrientes del suelo, llevando a la desertificación a un país antes rico y fértil. Haití nació pobre. Tuvo que pagar cara la osadía de su independencia al Gobierno Francés desde el mismo momento de su nacimiento, una deuda que estuvo obligada a pagar durante un siglo. A lo largo de la historia, el resto de países desarrollados hizo aumentar esa deuda externa con sus ayudas, nunca desinteresadas. Y sin tener en cuenta jamás la inmensa deuda moral que el mundo entero tenía con Haití por haberla llevado a la desertificación con su ansia de consumo de azúcar indiferente a los recursos del país; por haber empobrecido aún más a la población con la subida del precio del arroz, que obligó a los campesinos a abandonar sus campos y hacinarse en las afueras de la capital en busca de alguna forma de subsistencia, buscando leña para cocinar sus alimentos en las montañas más cercanas, acabando de deforestar y erosionar el país; y, sobre todo, una impagable deuda por la infamia de la esclavitud. Por todo ello es necesario que la desgracia ocurrida este año sirva para cambiar el planteamiento de la política mundial, es necesaria la anulación de su deuda exterior y la revisión de políticas comerciales y económicas que han estado asfixiando el país durante décadas, impidiendo su desarrollo.

También la periodista Nancy Roc lo expresa con suma sensatez en Fride: “La crisis del medio ambiente en Haití es muy grave: deforestación, erosión de los suelos, escasez de agua, insalubridad urbana, pérdida de la biodiversidad, aumento del número de chabolas y explosión demográfica constituyen factores que agravan la vulnerabilidad del pueblo haitiano. La situación está en el límite. La falta de energía y electricidad, el uso del carbón, además de la falta de políticas públicas indica que el medio ambiente no constituye claramente una prioridad del gobierno.”.

El empobrecimiento del país no ha sido su único infierno. Los sucesivos gobiernos, bien dictatoriales o bien apáticos y negligentes,  han explotado a sus ciudadanos, los han enfrentado unos a otros, han sembrado la violencia y el caos y han impedido el desarrollo y el crecimiento de Haití. Bajo la superficie, la política intervencionista de Estados Unidos ha supuesto el cáncer que impedía sanar el país.

El turismo podía haber supuesto un pulmón para su economía, pero la falta de inversión en las infraestructuras, la dejadez en la organización a nivel estatal y el limitado circuito habilitado para los visitantes, han hecho que el efecto de estos ingresos sea meramente anecdótico.

¿Por qué el terremoto ha producido efectos tan devastadores? En el momento del terremoto, las ciudades de Haití (en especial su capital, Puerto Príncipe) se encontraban hacinadas, con multitud de viviendas de construcción casera sin cimientos apropiados, o con edificios de construcción levantados sin ningún tipo de control para ganar dinero rápido. A miles de personas se les vino el mundo encima el 12 de enero de 2010, sin ningún remedio. Otros miles de ellos permanecieron bajo los escombros sin ayuda inmediata posible, pues no existían ni los medios ni la coordinación necesaria para llevarlos a cabo. Y otros miles más murieron en los hospitales improvisados, ante la desesperación y la impotencia de los sanitarios que no disponían de material para atender a los heridos. Ahora quedan el hambre, la desnutrición, las enfermedades. La desesperación de aquellos que no encuentran a sus familiares. La capital y otras muchas ciudades arrasadas, sin medios económicos ni humanos para volver a levantarlas. Sin recursos, sin fondos, sin presupuestos. Un futuro desesperanzador…

Por eso toda ayuda, por pequeña que sea, es vital; pero debe hacerse con inteligencia, siempre asegurándose de estar colaborando con una auténtica ONG o, al menos, informándose de adónde exactamente va a parar nuestro donativo. Es muy útil la información de la página web Ayuda Haití (http://www.ayudahaití.es). Según manifestaciones de la Coordinadora ONG para el Desarrollo-España, es preferible el donativo económico que aquél que se pretende hacer en especie (comida, mantas) o en forma de voluntariado humano, pues los bienes donados pueden no ser adecuados para la situación del país además de suponer un gasto logístico adicional (almacenamiento, trámites de aduana, etc.) y los voluntarios, pese a su admirable disposición, pueden no estar preparados física y moralmente para afrontar las circunstancias a las que deberán enfrentarse.

También podemos ayudar colaborando con los muchos eventos que se están organizando en apoyo de esta causa (conciertos, exposiciones, libros solidarios como éste…), o enviando SMS. En este último caso, aunque es cierto que las ONG no recibirán la ayuda de forma inmediata, pues las operadoras telefónicas abonan los donativos entre 30 a 90 días tras la recaudación, si es cierto que servirán para mantener un flujo de ayuda posterior a los primeros días, en que la ayuda es masiva. Porque es cierto que el mundo entero se está movilizando para ayudar a Haití, pero también es necesario que todos seamos conscientes de que esta ayuda no debe cesar una vez termine el interés de los informativos por la noticia. La Coordinadora ONGD-Españaagradece las numerosas muestras de apoyo de la ciudadanía española durante los primeros días tras el terremoto de Haití. Sin embargo, también debe seguir apelando a su solidaridad y a la responsabilidad del gobierno con las víctimas puesto que la situación en el país, lejos de mejorar, empeora con el paso de los días. Según las autoridades haitianas ya son más de 100.000 los muertos, aunque podrían ser muchos más, y las ONGD que trabajan en la zona apenas dan abasto para intentar mitigar algunas necesidades básicas de los millones de afectados. Haití es un país literalmente devastado y su reconstrucción no se llevará a cabo en los pocos días que los medios de comunicación mantengan su interés informativo.”.

Y es vital que todas esas ayudas humanitarias tengan un flujo activo una vez lleguen a Haití, que se facilite su almacenamiento y su distribución por todos los puntos que las ONGs ya están habilitando por todo el país. Pero no está siendo así, por el momento. El ejército de Estados Unidos está controlando los accesos al país: sus buques de guerra controlan las aguas y sus tropas tomaron literalmente el aeropuerto de Puerto Príncipe, obligando a los periodistas extranjeros a abandonarlo e impidiendo la llegada de los vuelos con ayuda humanitaria, aunque ya se ha habilitado una pista para el aterrizaje. Según una información de Kaos en la Red.net “la falta de coordinación hace que en el puerto aéreo se acumulen los suministros enviados desde diversos países y centenares de pobladores acuden al sitio en busca de trabajo o alimentos para sí mismos y sus familiares sobrevivientes.”. Esto no puede seguir sucediendo, la comunidad mundial debe actuar. “Se trata de ayudar a Haití, no de ocuparlo”, sentenció recientemente el ministro de Cooperación de Francia, Alain Joyandet, al presentar una protesta formal ante el gobierno de Estados Unidos a través de la embajada en París.

Así como tampoco debemos seguir permitiendo que las entidades bancarias sigan cobrando comisiones por los donativos ingresados por los ciudadanos; para despertar sus conciencias dormidas todos deberíamos firmar el llamamiento realizado por 20 minutos.es por la devolución de las comisiones bancarias cobradas en donaciones solidarias (http://www.petitiononline.com/comis20m/petition.html).

Para que las ayudas no sean meramente un acontecimiento mediático, también sería conveniente apoyar aquellos grupos y organizaciones que piensan en el futuro del país, con planes de reconstrucción de sus ciudades (como Architecture for Humanity), de reforestación (como Haiti Green Project) o de agricultura sostenible (como The Lambi Fund). Sea como sea, que la ayuda no se quede en buenos propósitos y en una forma de lavar nuestras conciencias, sino que fundamente un verdadero cambio político y social para Ayiti. Cualquier desgracia ocurrida en cualquier parte del mundo nos afecta a todos, porque todos formamos parte de la comunidad mundial. No olvidemos que las fronteras no son más que líneas trazadas en un papel, que todos nosotros somos ciudadanos del mundo. Y que nuestra fuerza está en la solidaridad.

Catalina Gómez Parrado

21 de enero de 2010

Documentación y lugares de interés:

Wikipedia: “Terremoto de Haití de 2010”: http://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_de_Haití_de_2010

Hortensia Fernández Medrano: “Nuestra deuda con Haití”: http://www.kaosenlared.net/noticia/nuestra-deuda-con-haiti

Nancy Roc: “Haití: De «Perla de las Antillas» a la desolación”: http://www.fride.org/publicacion/493/haiti-de-perla-de-las-antillas-a-la-desolacion

Ayuda Haití: http://www.ayudahaiti.es/

Coordinadora ONG para el Desarrollo-España:                            http://www.coordinadoraongd.org/index.php/contenido/especial_terremoto_en_haiti

Kaos en la Red.net: “Ejército de EE.UU. desaloja periodistas de aeropuerto de Haití bajo amenaza de arresto”: http://www.kaosenlared.net/noticia/ejercito-ee-uu-desaloja-periodistas-aeropuerto-haiti-bajo-amenaza-arre

20 minutos.es: “Campaña para pedir a bancos y cajas que devuelvan las comisiones de los donativos”: http://www.20minutos.es/noticia/610573/0/bancos/comisiones/haiti/

Por la devolución de las comisiones bancarias cobradas en donaciones solidarias:          http://www.petitiononline.com/comis20m/petition.html

Planet Green: “Haití: Ayuda inmediata y donaciones por un futuro más verde”: http://blogs.tudiscovery.com/descubre-el-verde/2010/01/hait%C3%AD-ayuda-inmediata-y-donaciones-para-un-futuro-m%C3%A1s-verde.html

Architecture for Humanity: http://www.architectureforhumanity.org/updates/2010-01-13-haiti-quake-appeal-long-term-reconstruction

Haiti Green Project: http://www.haitigreenproject.org/

The Lambi Fund of Haiti: http://www.lambifund.org/aboutus.shtml

Diccionarios español-criollo haitiano (creole):

Scribd: Dictionary haitian creole-spanish-english: http://www.scribd.com/doc/3256649/dictionaryhaitian-creole- spanish-english

Haitiano para hispanohablantes (Básico):
http://fieldsupport.dliflc.edu/products/haitian/hc-qb/Haitian_Spanish_basic.pdf

Página de Wikipedia sobre Haití en criollo haitiano (creole): http://ht.wikipedia.org/wiki/Ayiti


Safe Creative #1002125510258

Anuncios
 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s