Relatos sorprendentes

El rincón de los contadores de historias…

El lector de la terraza. Capítulo 3. Perdona pero yo doy tres. 22 septiembre 2012

Filed under: Últimos post — Roberto Morcillo Moreno @ 1:04

Lo llame para decirle que no me daba tiempo a llegar y me dijo que si me venia mejor que viniese él a casa. Por supuesto le dije que si, por que los humanos somos como los animales salvajes, nos sentimos mejor en nuestro hábitat.

Cuando llego me saludo con dos besos a lo que yo le dije:

-perdona pero yo tengo la costumbre de que sean tres.

-¿Tres? y ¿como es eso?

-Pues tres, sin más.

Volvió a darme los besos pero cuando fue a darme el tercero en la mejilla, yo me volví y se lo di en los labios, se quedaron cerrados por unos momentos, pero enseguida empecé a notar que su boca se entreabría poco a poco. Así estuvimos un buen rato todavía con la puerta de mi casa abierta, cuando termine de darle el beso, suspiro y le dije:

-Así tengo yo la costumbre de dar los tres besos.

-Fotre, nunca me lo hubiese imaginado, pero me alegro de que así sea.

Pasamos al salón y prepare café. Mientras nos lo tomábamos le pregunte que quien era esa tal Verónica y se puso un poco nervioso. Me contó que había sido su novia desde hacia tres años, pero que sus padres todavía no sabían que lo habían dejado.

Yo me desilusione mucho de que fuese bisexual, ya que contra una mujer nunca se puede luchar, pero aun así había algo que me incitaba a seguir intentando algo con él.

Desde ese día se puede considerar que empezamos una relación.
Estuvimos varios meses sin acostarnos juntos ya que yo quería cerciorarme de que sentía algo por mí y no de que simplemente buscaba un rato de cama como habían hecho otros tantos.

Al cabo de un tiempo tuvimos nuestro primer encuentro sexual, la verdad es que yo no había planificado que fuese así. Pero llego el día de San Valentín, yo ya por aquel entonces estaba trabajando en un supermercado de reponedor. Él incluso tenia llaves de mi casa y cuando terminaba de trabajar me esperaba en casa.

Ese día llegue a casa, hacia un día malísimo, llovía a cantaros y hacia muchísimo aire. Abrí la puerta y le di al interruptor de la luz, no había luz, así que cogí el móvil y con la luz me fui alumbrando hasta los plomos, cuando llegue a ellos, vi que había una carta.
Me extrañe muchísimo, pero la abrí y solo ponía feliz San Valentín mi amor, espero que te guste. Pase de encender la luz, y me dirigí al salón, estaba todo alumbrado con velas, pero allí no estaba él, seguí caminando hasta llegar a mi habitación y allí me esperaba dentro de la cama con fresas y una botella de champán. Me lance en picado a la cama y lo bese como nunca antes lo había hecho. Entre beso y beso me dijo que tenía una sorpresa para mí, había preparado la cena.

Me pareció súper romántico, pero decidí que antes de cenar me tenia que comer el postre.
Me puse encima suya y seguí besándolo mientras bajaba por su cuello y con la punta de la lengua lo lamía bajando hasta su pecho, su ombligo y al intentar llegar mas abajo tuve que bajar la sabana quedándose al descubierto su mejor virtud. Me quede un poco boquiabierto (no vayan a pensar mal) y sin saber por que subí de golpe hasta su boca, empezamos un juego con las fresas y el champán, la verdad es que toda la cama acabo empapada, lo demás ya se lo podrán imaginar acabamos en un clímax total, cansadísimos y con un hambre que nos moríamos.

Nos levantamos yendo al aseo para lavarnos, nos vestimos y fuimos a cenar.

-Siéntate que hoy es tu día, y no quiero que hagas nada.

-Hombre eso de nada, algo ya e hecho ¿No?

-Jeje claro, que tonto eres, no me refería a eso.

-Ya lo se, sigues sin pillar las frases con retórica pilarico.

-Por cierto en una ocasión dijiste que me ibas a explicar eso de pilarico y todavía no lo as hecho.

Comencé a explicarle la expresión y le dije que era por la exnovia del novio de mi prima que era un poco tontita por no decir mucho y que se llamaba pilar y simplemente nos quedamos con la expresión de Pilarica denotando gilipollez.

Le explique que en una acampada le pedían que fuese a por la panceta y se lo pedía a otro, ya que no sabia lo que era; que no sabia abrir un bote de tomate y que cuando lo hizo lleno a todos de tomate; que ella misma compraba una bolsa de patatas y la abría, le decían que no comiese y no comía, y demás cosas con las que se pudo tronchar a reír.

Cuando acabe de explicárselo y acabamos de reírnos, fue a por la cena, había preparado tortitas mejicanas, en ese momento no me pareció nada romántico, pero conociéndolo, y sabiendo que no sabe cocinar, que hiciese eso, dijo mucho a su favor, y hizo que lo volviese a comer a besos.

En los días posteriores no salíamos de la cama, se ve que le pillamos el gustillo, pero luego poco a poco todo se fue normalizando.

A los pocos meses, se vino a vivir conmigo a casa.

Nuestra vida como pareja, paso a ser de lo más monótona posible.

Estuvimos por más de un año saliendo juntos. Yo por aquellos momentos creía que me quería con locura. Pensaba que había encontrado sentido a la palabra amor. Sentir con el cosas que nunca con nadie había sentido también ayudo a ello, sin embargo hoy día me paro a pensar y me doy cuenta que simplemente era que yo estaba demasiado enamorado, no que el me había enseñado lo que es el amor.

 

 

 

 

 

 

 

All rights reserved.
Obra con numero de registro de la propiedad intelectual: #1209102317422

 

El lector de la terraza. Capitulo 2: Primer encuentro.

Filed under: Últimos post — Roberto Morcillo Moreno @ 0:29

Pasaron varios días en los que estuve anímicamente bastante mal, pero un día volvió a sonar el móvil, y era él, el lector de la terraza. Descolgué:

-Si, dígame

-Perdona ¿con quien hablo? es que tengo este numero marcado en mi móvil como que e llamado y no se ahora mismo quien eres

-¿puede ser que cogieses el numero de un periódico? (me puse nervioso al hacerle la pregunta, y note que su respiración se agitaba)

-La verdad es que no lo creo, (estaba el más nervioso que yo)

-¿Estuviste el lunes en la terraza del bar (HI(O’S?

-Si, ¿como sabes eso?

Bueno la conversación de ser una simple ”comprobación” para saber quien era, paso ha llevarnos mas de 2 horas hablando ,hasta que le dije que era el chico del anuncio del periódico y que había sido yo el que le había pedido el cigarro ese día ya que necesitaba acercarme a el para saber que anuncio había rodeado.

Se llevo una grata sorpresa o esa fue la sensación que a mi me dio, y me dijo de quedar en esa misma terraza el viernes a las 15:30 que era la hora en la que el descansaba en el trabajo para comer.

Estábamos a jueves, después de cenar me dedique un buen rato a darme un buen baño con espuma para relajarme. Estuve todo el rato pensando en como seria nuestro ”primer encuentro”. Termine de darme el baño a eso de las 23:20, salí de la bañera, me seque y me afeite para estar listo para el día siguiente.

Me fui a la cama cuando era poco mas de la una de la madrugada, apague la luz y me dedique a intentar dormir. No lo conseguía, encendí la lamparita y mire el despertador, eran ya las 5 de la mañana y aun no había pegado ojo, los nervios me estaban matando.

Al ver que me iba a ser imposible pegar ojo, me levante y fui hacia la cocina, encendí la luz y me asome por la ventana, no se veía ni un alma en la calle. Sentí un poco de hambre, no sabia que prepararme así que me decidí por prepararme un buen tazón de leche con copos de trigo azucarados. Sin mas fui hacia el armario y saque el paquete de copos, cogí un vaso y una cuchara y me fui para el salón.

Deje las cosas encima de la mesita que hay al lado suyo, cogí el mando del televisor y lo encendí. Estuve un rato viendo la tele sin saber que es lo que veía, estaba en las nubes. Decidí prepararme el tentempié y me di cuenta que se me había olvidado la leche. Me alce del sofá y me dirigí directamente a la nevera sin encender siquiera la luz. En ese mismo momento empecé a escuchar una musiquita que me era muy familiar pero que desde la cocina no podía saber cual era. Cogí la leche y fui hacia el salón, de camino me di cuenta que esa melodía era la de mi teléfono así que deje el cartón de leche de golpe en la mesa y fui corriendo a mi habitación a por el móvil. Cuando llegue ya habían colgado, tenia dos llamadas perdidas, me dispuse a ver quien había sido. Había sido él, el lector de la terraza. ¿Que querría a tan altas horas de la madrugada? me pregunte a mi mismo.

Sin mas me decidí a llamarlo, y en ese mismo momento me percate que ni siquiera sabíamos nuestros nombres. ¿Que le diría al descolgar el teléfono?, los nervios volvieron a apoderarse de mi. Estuve bastante rato dudando si llamarlo o no, y de repente la melodía de mi móvil me saco de mi propia duda, volvía a llamarme. Dude en cogérselo unos segundos y sin saber por que descolgué sin decir nada.

A los pocos segundos, que a mi me parecieron una eternidad, de estar al teléfono sin decir nada, escuche su voz que me decía:

-¿Hola? ¿Estas ahí?

-Si si dime.

-No nada solo era para hablar contigo.

-¿Y eso? ¡¿No me digas que mañana no puedes quedar?!

-No, no es eso, si que puedo, pero…me preguntaba si podríamos vernos ahora…

-¿Ahora?, (me pareció muy extraño que quisiese verme pasadas las cinco de la madrugada y empecé a pensar en que era un psicópata o algo así, yo es que tengo la mente un poco sucia)

-Si es que llevo toda la noche sin poder dormir pensando en lo de mañana y…

En ese mismo momento no le deje terminar la frase y le dije:

– Yo también llevo toda la noche sin dormir, si quieres te invito a un buen tazón de leche con copos de trigo azucarados, es lo mejor que conozco para quedarte a gusto y dormir como un bebe.

-Pero… ¿Y donde podemos ir a estas horas a tomarnos eso?

-Ahí que pilarico eres, pues ¿Donde va a ser?…a mi casa, no pillas las frases con retórica ¿Eh?

-¿Pilarico..?, eso ¿Que quiere decir?

-Nada cosas mías, luego te explico, entonces que ¿Te vienes a mi casa o no?

-Si claro en diez minutos estoy allí.

Y sin mas colgó, sin siquiera haberme preguntado donde vivía, no tardo ni veinte segundo en volver a llamar, descolgué y sin dejarle decirme nada conteste:

-Colonia Santa Isabel, bloque ocho, portal b, primero derecha.Es eso lo que querías ¿No?

-Si, es que se me había olvidado, por cierto ¿Como te llamas?, que siquiera sabemos como nos llamamos. –

Ya, en eso mismo estaba yo pensando hace un rato, yo me llamo Roberto y ¿Tu?

-Zeus, encantado de nuevo, aunque creo que es nuestra presentación oficial.

-Si jejej, igualmente, bueno aquí te espero, si no sabes cual es el timbre o no encuentras la dirección me llamas y paso a buscarte donde estés ¿OK?

-OK, venga ahora nos vemos cielo.

-Venga hasta ahora.

Colgué y me quede pensando…¿¿Cielo?? ¿¿Me ha llamado cielo?? Me quede un poco rallado, no se, no esperaba que un chico sin siquiera conocerme me llamase cielo, me sonaba mal.

Me dispuse a recoger un poco la casa que andaba patas pa’ rriba y a coger un cuenco y una cuchara para mi invitado.

Pasaban los minutos como si fuesen horas, se me estaba haciendo la espera eterna, mire mi reloj eran las seis de la mañana. Cogí mi móvil para ver a que hora había sido la última llamada. Llevaba casi media hora esperando, así que decidí llamarlo para saber que es lo que le quedaba y para asegurarme que no se había echado atrás en el último momento.

-¿Roberto? ¿Eres tú?

-Si soy yo, ¿Quien va a ser…? ¿Por donde vas?

-Estoy en la rotonda del centro comercial que hay enfrente de tu barrio, es que me acabo de caer con la moto. Se me ha ido al pillar un charco…

-Pero… ¿Estas bien?

-Si si, solo me duele un poco una rodilla que me la e lijado entera…

-Pero estas ahí solo o ¿A parado alguien o algo?

-Estoy solo intentando arrancar la moto.

-En dos minutos estoy ahí ¿OK? no te muevas de ahí (estaba un poco asustado, me había dicho que no era nada pero su voz denotaba lo contrario)

-Vale, hasta ahora…

Colgué el teléfono, me lo metí en el bolsillo del pijama, me encendí un cigarro, cogí las llaves y así mismo en pijama y con zapatillas de estar por casa cerré la puerta y baje las escaleras que conducían a la calle. Cuando abrí la puerta del portal una gota apago mi cigarro, es lo ultimo que me faltaba, con lo nervioso que estaba y encima sin poder fumar.

Fui corriendo hasta el puente que conduce de mi barrio a la rotonda, cuando apenas salí del puente lo vi intentando arrancar la moto. Se le veía guapísimo todo mojado, no parecía tener nada así que me relaje un poco.

Seguí andando hasta llegar a su lado y le volví a preguntar que si estaba bien. Me dijo que si pero que la moto no arrancaba.

Sin más la cogí y empecé a arrastrarla diciéndole:

-Venga vamos que en casa miro a ver si tengo algo para la herida.

-Gracias por haber venido a ayudarme.

-¿Tu lo hubieses hecho si me hubiese pasado a mi?

-Si, supongo que si.

-Pues entonces no tienes que dármelas, con eso me conformo.

Se hizo un silencio mientras caminábamos hacia mi casa arrastrando la moto, que por cierto pesaba una barbaridad, era un scooter de estas grandes como las de los policías.

Llegamos a la puerta de mi casa y aparcamos la moto, entramos en el portal de mi casa y empezamos a subir las escaleras.

-Bonito pijama-me dijo.

-Si es que un tontito se acaba de piñar con la moto y me e asustado tanto que e salido corriendo sin pararme a cambiarme de ropa ni nada.

-jejeje-se rió-gracias de nuevo.

-Ya te e dicho que no me las tienes que dar eso si, me debes una por haberme pillado en pijama, ahora cuando lleguemos te pones uno mío. No voy a estar yo solo ridículo.

-OK OK eso esta hecho

Llegamos a la puerta ya sin aliento los dos, tuve incluso que apoyarme en la pared un rato antes de abrir la puerta.

Entramos y le indique donde estaba el salón y le dije que se sentase en el sofá que yo mientras iba a buscar algo para curarle la herida. Fui al baño, abrí el romi y cogí el bote de alcohol y unos algodones, lo cerré y fui al salón.

-Ale ya estoy aquí, a ver que es lo que te as hecho.

Se levanto el pantalón y pude ver que no era una simple heridita –

Madre mía, y ¿Dices que esto no es nada? ¿Quieres que te lleve a urgencias?

-No no, no te preocupes, ¿En que manos voy a estar mejor que en las tuyas…?

Conforme dijo esto me puse colorado como un tomate y el sonrió pícaramente. Me puse manos a la obra y le eche un buen chorro de alcohol en la herida mientras le limpiaba con algodón. Empezó a quejarse como si fuese una niña pequeña y me dijo que si tenia agua oxigenada a lo que yo me reí como un descosido y fui a por ella.

Volví, termine de curársela y le puse una gasa.

Me dirigí hacia mi habitación, cogí un pijama y una toalla y volví al salón.

-Ale aquí tienes el pijama.

-Ah, pero ¿Que iba en serio?jeejej

-Jeje, si claro. Que va, pero…no te vas a quedar así todo empapado ¿No?

-Si si, seguro que es por eso jeje

-Aiss, se me ha olvidado coger otro para mí que voy también empapado, ahora vuelvo.

Volví a dirigirme a mi habitación a coger un pijama seco para mí, cuando volví, estaba allí simplemente con un bóxer puesto secándose el pelo. No pude evitar el fijarme en su cuerpo tan bien definido.

Se percato de que lo estaba mirando, y me dijo:

-Que, ¿Tu no te ibas a cambiar?

-Mm, si si perdona.

-Que te perdone ¿Por que? hoy se ve que es el día de las disculpas y las gracias.

-No por nada.

La verdad es que no me apetecía cambiarme allí mismo en el salón, pero a la vez me daba vergüenza irme al baño a cambiarme como si tuviese algo que ocultar, así que sin mas me despoje de mi ropa intentando estar el mayor tiempo posible de espaldas a él, sobre todo para no mirarle.

De repente note como se acercaba a mí y con una ternura especial posaba sobre mis hombros la toalla que momentos antes yo le había dado mientras me decía:

-Toma todavía esta un poco seca, sécate con esta tú también.

Me dispuse a secarme y me puse el pijama, me di la vuelta y allí estaba él, con mi pijama, que le sentaba como hecho a medida.

-Que mono estas con mi pijama-bromee.

-¿Tu crees?-dijo el con segundas, a lo que yo no conteste.

-Bueno siéntate que ahora mismo te preparo lo que te prometí.

Se sentó en un sofá, yo me senté en el otro y le prepare la leche.

-Aquí tienes.

Me cogió el tazón de la mano y note como temblaba al rozarme.

-¿Por que te as sentado tan lejos de mi?no muerdo.

-Ya me imagino que no muerdes, pero es que siempre me siento aquí.

-Entonces si me siento yo a tu lado no te apartaras ¿No?

Se levanto y se sentó a mi lado, entre nosotros no cabía ni un alfiler, note su respiración agitada.

Así estuvimos por un buen rato hablando de muchos temas y a la vez de ninguno.

Me contó que trabajaba en una tienda de telefonía móvil que quedaba cerca de la peluquería donde yo días antes trabajaba; que era de hogueras, había sido fundador de la hoguera Dámaso Alonso hacia ya 10 años.Yo también era de hogueras, pero el era de las de Alicante y yo de las de San Vicente que la verdad son muy similares pero a la vez se viven de una forma muy distinta. Me alegre de saber que por lo menos teníamos algo en común.

Me pregunto por mi trabajo a lo que yo le dije que al día siguiente de haberlo visto por primera vez me habían echado de la peluquería, así que en ese momento andaba en paro.

Directamente sin apenas conocernos me dijo que si necesitaba ayuda económica que ahí lo tenia.Le dije que gracias pero que no era plan de que un chico que acababa de conocerme me prestase dinero y que además tenia varios meses de paro.La verdad es que me pareció muy bueno por su parte que se ofreciese de esa manera a ayudarme.

Sonó su teléfono, era su padre, eran ya las 8 de la mañana y lo llamaba preguntándole que donde estaba y que donde había pasado la noche, a lo que el contesto que en casa de Verónica.

Cuando colgó me dijo que se tenia que ir a trabajar que se le había hecho muy tarde, nos despedimos con un simple luego nos vemos, ya que habíamos decidido quedar para seguir conociéndonos en el bar (HI(O’S. Cerré la puerta y decidí acostarme un rato no sin antes ponerme el despertador.

Recordé que la moto no le arrancaba y me levante de la cama para asomarme por la ventana, pero ya se había ido.

Estuve un buen rato en la cama comiéndome la cabeza pensando en quien seria Verónica, no quise darle más importancia, pero me resulto raro que no le dijese que en casa de un amigo en vez de una amiga.

Finalmente me quede dormido y a eso de las doce y media sonó el despertador, me levante encendí el calentador y me pegue una ducha rápida.Me hice algo ligero para comer, me lave los dientes y me senté un rato a ver la televisión, me quede traspuesto y cuando abrí los ojos eran las tres y veintitrés.

 

 

 

 

All rights reserved.
Obra con numero de registro de la propiedad intelectual: #1209102317422

 

Roberto Morcillo Moreno 17 septiembre 2012

Filed under: Página de autor — Roberto Morcillo Moreno @ 16:14


Hola a tod@s, blogeros y blogeras, escritores y lectores en general.
No conozco a muchas personas con la misma necesidad que la mía. La de tener que plasmar todo lo que pienso o siento para poder hacer participe a todos aquellos que lo deseen de ese rincón de mi mente, en el que la mayoría guardamos nuestros sentimientos; nuestros mas profundos miedos y sobre todo nuestros sueños.

 
Quien realmente me conoce sabe de la poca expresividad verbal que tengo a la hora de hablar de mi vida o mis sentimientos.
Menos mal que descubrí hace mucho tiempo que podía deshacerme de mis miedos y mis problemas con tan solo escribirlos. Es una practica que me ha ayudado mucho a lo largo de mi vida.

 
Gracias a este descubrimiento, descubrí mi mayor pasión, que es escribir… mirar a mi alrededor y cambiar detalles de mi vida cotidiana o de la gente que me rodea para así poder crear personajes e historias dispares.
La imaginación humana se rige por los sueños…muy pocas personas son capaces de vivir los suyos propios y de hacerlo solamente son capaces de vivir unos pocos. Los que escribimos somos capaces de vivirlos todos y tantas veces como queramos. Y ya no de vivirlos sino de hacer que los demás compartan nuestros sueños.

 
Hace un tiempo quise hacer participe de mi pasión a través de un grupo de facebook a un numero muy reducido de gente. No me sentía capacitado para lanzarme al vacío y que todo el mundo tuviese la posibilidad de conocerme a fondo.

 
Ahora y con algo mas de madurez, siento que es el momento óptimo para hacerlo. Por ello os agradezco a todos que me leáis, y sobre todo un agradecimiento mas personal y superlativo para Catalina Gómez Parrado, por hacer de un blog algo fascinante y por darme la oportunidad de formar parte de esta familia blogera.

 
De ahora en adelante iré colgando aquí a modo de post, relatos y capítulos sueltos de varios libros que llevo en danza.

 
Os dejo mi blog personal en el que encontrareis además de todo lo publicado aqui, textos de otra naturaleza.

El Blogger de Ro

Si usáis dispositivo móvil podéis entrar a partir del siguiente código BIDI.

Mis relatos y capítulos de mis libros aquí publicados.

El lector de la terraza. Capítulo 1.

 

El lector de la terraza. Capítulo 2. Primer encuentro

 

El lector de la terraza. Capitulo 1

Filed under: Últimos post,Participa — Roberto Morcillo Moreno @ 4:29

Chico de 18 años, de muy buen ver, busca chico con quien compartir no solo momentos de cama.

Así empezaba un anuncio que decidí poner en una edición local de un periódico de tirada nacional y un nuevo episodio de mi vida,o por lo menos en ese momento es lo que quería creer.

Decidí poner este anuncio porque estaba un poco cansado de que todo el que se acercaba a mí, solo lo hiciese para intentar conseguir estar un rato conmigo en la cama.

Todavía no había conseguido conocer a alguien que realmente me amase y tampoco alguien que me interesase plenamente, así que creí que la mejor idea o mejor dicho lo único que podía intentar hacer para conocer gente diferente a la que me encuentro normalmente, era poniendo un anuncio en la sección de contactos.

Pasaron más de dos semanas y nadie parecía interesarse por mi anuncio. Como todas las mañanas desde hacia 2 años me decidía a desayunar en un bar que hay al lado de la peluquería donde trabajo.

Eran las 8:30, solo me quedaban 30 minutos para descansar y fumarme un cigarro mientras tomaba mi leche manchada como hacia por costumbre, así que me adentre en el bar y le dije a la camarera:

-Pili ponme lo mío cuando puedas que ando con un poco de prisa

-OK guapetón ahora mismo te lo llevo a la mesa.

Sin mas cogí un periódico de la barra y me senté en la única mesa que encontré libre.

Era la que mas alejada quedaba de la puerta, me pare a pensar y nunca me había sentado en ella. Mire hacia la puerta y me fije en un autobús que pasaba, en el que vi reflejado el cartel del local: S’O)IH). Naturalmente solo se leía así reflejado en los cristales de los coches que pasaban.

Me extraño no haberme fijado nunca en el nombre del bar donde siempre iba a tomar café, mire a mi alrededor y me di cuenta de que allí la única mujer que había era Pili y los chicos a los que les eche el ojo parecían gay’s, no decidí darle mas importancia.

Abrí el periódico y fui directamente a la pagina de contactos a ver si todavía estaba mi anuncio.Si que estaba allí, la verdad es que cada vez que lo leía entendía mas el por que nadie me había contestado, sencillamente parecía de estar un poco desesperado el poner un anuncio.

Mientras seguía leyéndolo empecé a rebuscar en mi bandolera para coger mi tabaco, el periódico estaba en horizontal, tuve que soltarlo y de repente mis ojos se quedaron clavados en un chico de unos 22 años que estaba sentado en la terraza del local.Se le veía muy atractivo y me pareció ver que estaba leyendo la pagina de contactos mientras hacia un circulo en uno de ellos con un marcador rojo, en eso que llego Pili.

-Aquí tienes tu manchado guapo (sentí despertar de un sueño en ese momento y sobresaltado la mire)

-¿Estas bien? me dijo, a lo que yo conteste balbuceando que si.

-Se te ve mala cara -a todo esto yo la contestaba mirando de reojo a aquel chico que tanto me había impactado.

-Será por que no encuentro el tabaco (en ese mismo momento me percate de que el lector de la terraza, así me gusta recordarlo, se encendía un cigarro, y sin decirle nada mas a Pili me alcé de mi silla y me dirigí a la terraza del bar, el que fumase era mi excusa perfecta para poder fumar yo y ver que clase de anuncio había rodeado.

Me acerque por su espalda y pude ver que ese anuncio era el mío, mí cuerpo se estremeció por un momento, estaba marcando un número de teléfono en su móvil, cuando lo interrumpí:

-Perdona, ¿Tienes un cigarro?

-Si claro, cógelo tú mismo.
Alce mi mano hacia el tabaco y cogí un cigarro.

-gracias-le dije, a lo que él ni me contesto, volvió a marcar el numero en el telefonó, mientras yo me dirigía hacia mi mesa dentro del local.

Todavía no había tomado asiento cuando la melodía de mi móvil comenzó a sonar, creo recordar que era algún éxito bailable del verano.Sin saber por que mire otra vez al lector de la terraza y ahí estaba él con el teléfono en su oído y con un movimiento de pierna que denotaba nerviosismo.

Mire el numero, era un numero desconocido para mí, un escalofrió recorrió mi espalda al pensar que era él. Sin más decidí pulsar la tecla de descolgar.

-Peluquería unisex diva’s dígame (estaba tan nervioso que por un momento creí estar cogiendo el teléfono de la peluquería, por un momento me asuste al pensar que el estaba viendo el letrero de la peluquería de frente)

-Perdone creo que me e equivocado (y sin mas colgó)

Había reconocido su voz, era él, había tenido la oportunidad de conocerlo, y por los inesperados nervios la había perdido, en menos de cinco minutos de ser la persona con más euforia del mundo pase a decaer en una angustia nunca sentida y mucho menos por alguien que ni siquiera conocía.

Se levanto de su mesa y se fue, pero no sin antes romper un trozo de periódico llevándoselo consigo.

Me fui al trabajo muy decaído, ese día le queme el pelo a una señora que vino a hacerse la permanente y le hice algún que otro trasquilón a otras varias.

Al día siguiente cuando llegue al trabajo estaba mi jefa esperándome con muy mala cara, me imagine que me iba a despedir, y dicho y hecho, así lo hizo.

Roberto Morcillo Moreno

Entra y descubre mi blog personal: http://elbloggerdero.blogspot.com.es

All rights reserved.
Obra con numero de registro de la propiedad intelectual: #1209102317422