Relatos sorprendentes

El rincón de los contadores de historias…

La pala 10 febrero 2011

La pala


De: Marco Santana


Cuando mi hijo tenía cuatro años lo lleve a pasear por la playa. Era una tarde fría, por lo que no fuimos preparados para meternos en el agua. Eso si, él tenia que llevar su cubo y su pala para jugar con la arena. La tarde transcurrió tranquila, hasta que sonó mi móvil. Era mi mujer, que aprovechando un descanso en su trabajo, llamó para charlar un rato. Mi hijo, sintiéndose desatendido, empezó a tirar de mí, por lo que tuve que decirle que esperase un rato a que terminara de hablar, cosa que no le gustó en absoluto. En un arrebato de furia, cogió la pala y la lanzó, con todas sus fuerzas, al mar, quizá esperando que yo soltase el teléfono de inmediato y me lanzase al agua a buscarla, cosa que no hice. Me limité a comentarle, sin inmutarme, que luego le compraba otra, total, esas palas de plástico no son caras. Él se quedo en silenció, algo desconcertado. Para cuando comprendió lo absurdo de su acción, la pala ya cantaba el “bye, bye, my friends”, arrastrada por las olas. De súbito, mi hijo, comenzó a gritar, como si en ello le fuera la vida: – ¡SOCORRO! ¡SOCORRO! ¡MI PALA! ¡MI PALA! ¡QUE ALGUIEN HAGA ALGO!…

 

Yo, la verdad sea dicha, me quedé patidifuso. En cuestión de segundos todos los que se encontraban en la playa en aquel momento se acercaron a ver qué sucedía. Mientras, mi hijo seguía gritando y llorando a moco tendido: -¡SOCORRO! ¡MI PALA! ¡MI PALA!…

 

¡Que vergüenza!, no tenia donde escabullirme. Los curiosos, prácticamente, nos habían rodeado. No sabia que hacer. Los acontecimientos, habían tomado un rumbo de lo más inesperado. Contrariado, pero manteniendo el tipo, me dispuse a descalzarme, para zambullirme, en busca de la dichosa palita, pero, antes de que pudiera hacerlo, una amazona, surgida de no sé donde, se lanzo al mar, nadó hasta la pala, la cogió y con la misma regresó. – Toma, mi niño – Le dijo a mi hijo, mientras le entregaba la pala y me fulminaba con una mirada de desprecio.

 

En todo momento, permanecí con el móvil en la oreja, transmitiendo los acontecimientos, según iban pasando, a mi mujer, como si fuera un reportero cubriendo un suceso en directo.

 

Sin dejar de hablar, cogí a mi hijo de la mano y me abrí paso, como pude, entre los bañistas, alejándome sin volver la vista atrás, sintiendo sus miradas de desaprobación, clavándose en mi espalda como puñales.

 

En el trayecto de vuelta, fui rumiando maldiciones por el mal rato que me había hecho pasar. Una vez en casa, me percaté de que el dichoso chiquillo sólo tenía el cubo en la mano… por lo que le pregunté: “Cariño, ¿dónde está la pala?” Mirándome, con la inocencia propia de los niños, se encogió de hombros y, como si tal cosa, respondió: “No lo sé.”

yrunay

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© Marco Antonio Santana Suárez

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5 Responses to “La pala”

  1. catigomez Says:

    ¡Jodío niño! 😀 😀 😀

  2. Benjamín Villagrán Müller Says:

    Hola Marco:

    Si no eres nacido y criado en Chile, al menos aprendiste tu castellano allí.

    Tu giros al escribir me trasladan allí. En particular estos :

    “empezó a tirar de mí”
    “cosa que no hice”
    “la verdad sea dicha”
    “me quedé patidifuso”
    “a moco tendido”
    “para zambullirme”
    “la dichosa palita”
    “de no sé donde”

    Ese sabor … no lo he escuchado en años y hasta ahora nunca leído.

    En buen “chileno” a ese mocoso hay que “pegarle un coscorrrón” je je je

    Suerte, sigue escribiendo.

    Benjamín – Ecuador

    • yrunay Says:

      Hola Benjamin, escribo tal cual hablo, no creo que pudiese hacerlo de otro modo, necesito ser yo mimo en todo lo que hago. El acento que emana de mis escritos, no es de Chile, lo cierto es que chile me queda lejos. Proviene del otro lado del Atlántico, concretamente de las islas Canarias, lugar en el que he nacido, me he criado y he aprendido el castellano.
      Me alegra que te haya gustado.

      Un cordial abrazo.

      Marco Santana – Islas Canarias

      • Benjamín Villagrán Müller Says:

        Estimado Marco:
        No sabría explicar cómo se me fue no contestarte antes, disculpa la demora.

        Un año después recién miro tu respuesta y tal como lo dice el texto, he quedado “patidifuso” je je je.

        He sabido que las entonaciones al hablar, eso que llamamos acento, entre las gentes de las Islas y las gentes de Chile tienen una cadencia sorprendentemente similar. En especial entre aquellos de las Canarias que son nativos propios de allí, no de aquellos avenidos de la península ni de aquellos nacidos en 1° generación de peninsulares. Me lo han dicho en varias oportunidades. Un asunto es la entonación al hablar y otra el lenguaje coloquial, ese que se usa de diario, no tiene porque ser similar y he aquí la gran sorpresa, se parecen. El por que, te lo dejo a tí que estás en tu tierra, para mi es mas difícil, pues vivo de extranjero en Ecuador.

        Saludos desde la mitad del mundo,

        Benjamín Villagrán Müller


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