Relatos sorprendentes

El rincón de los contadores de historias…

El lector de la terraza. Capítulo 3. Perdona pero yo doy tres. 22 septiembre 2012

Filed under: Últimos post — Roberto Morcillo Moreno @ 1:04

Lo llame para decirle que no me daba tiempo a llegar y me dijo que si me venia mejor que viniese él a casa. Por supuesto le dije que si, por que los humanos somos como los animales salvajes, nos sentimos mejor en nuestro hábitat.

Cuando llego me saludo con dos besos a lo que yo le dije:

-perdona pero yo tengo la costumbre de que sean tres.

-¿Tres? y ¿como es eso?

-Pues tres, sin más.

Volvió a darme los besos pero cuando fue a darme el tercero en la mejilla, yo me volví y se lo di en los labios, se quedaron cerrados por unos momentos, pero enseguida empecé a notar que su boca se entreabría poco a poco. Así estuvimos un buen rato todavía con la puerta de mi casa abierta, cuando termine de darle el beso, suspiro y le dije:

-Así tengo yo la costumbre de dar los tres besos.

-Fotre, nunca me lo hubiese imaginado, pero me alegro de que así sea.

Pasamos al salón y prepare café. Mientras nos lo tomábamos le pregunte que quien era esa tal Verónica y se puso un poco nervioso. Me contó que había sido su novia desde hacia tres años, pero que sus padres todavía no sabían que lo habían dejado.

Yo me desilusione mucho de que fuese bisexual, ya que contra una mujer nunca se puede luchar, pero aun así había algo que me incitaba a seguir intentando algo con él.

Desde ese día se puede considerar que empezamos una relación.
Estuvimos varios meses sin acostarnos juntos ya que yo quería cerciorarme de que sentía algo por mí y no de que simplemente buscaba un rato de cama como habían hecho otros tantos.

Al cabo de un tiempo tuvimos nuestro primer encuentro sexual, la verdad es que yo no había planificado que fuese así. Pero llego el día de San Valentín, yo ya por aquel entonces estaba trabajando en un supermercado de reponedor. Él incluso tenia llaves de mi casa y cuando terminaba de trabajar me esperaba en casa.

Ese día llegue a casa, hacia un día malísimo, llovía a cantaros y hacia muchísimo aire. Abrí la puerta y le di al interruptor de la luz, no había luz, así que cogí el móvil y con la luz me fui alumbrando hasta los plomos, cuando llegue a ellos, vi que había una carta.
Me extrañe muchísimo, pero la abrí y solo ponía feliz San Valentín mi amor, espero que te guste. Pase de encender la luz, y me dirigí al salón, estaba todo alumbrado con velas, pero allí no estaba él, seguí caminando hasta llegar a mi habitación y allí me esperaba dentro de la cama con fresas y una botella de champán. Me lance en picado a la cama y lo bese como nunca antes lo había hecho. Entre beso y beso me dijo que tenía una sorpresa para mí, había preparado la cena.

Me pareció súper romántico, pero decidí que antes de cenar me tenia que comer el postre.
Me puse encima suya y seguí besándolo mientras bajaba por su cuello y con la punta de la lengua lo lamía bajando hasta su pecho, su ombligo y al intentar llegar mas abajo tuve que bajar la sabana quedándose al descubierto su mejor virtud. Me quede un poco boquiabierto (no vayan a pensar mal) y sin saber por que subí de golpe hasta su boca, empezamos un juego con las fresas y el champán, la verdad es que toda la cama acabo empapada, lo demás ya se lo podrán imaginar acabamos en un clímax total, cansadísimos y con un hambre que nos moríamos.

Nos levantamos yendo al aseo para lavarnos, nos vestimos y fuimos a cenar.

-Siéntate que hoy es tu día, y no quiero que hagas nada.

-Hombre eso de nada, algo ya e hecho ¿No?

-Jeje claro, que tonto eres, no me refería a eso.

-Ya lo se, sigues sin pillar las frases con retórica pilarico.

-Por cierto en una ocasión dijiste que me ibas a explicar eso de pilarico y todavía no lo as hecho.

Comencé a explicarle la expresión y le dije que era por la exnovia del novio de mi prima que era un poco tontita por no decir mucho y que se llamaba pilar y simplemente nos quedamos con la expresión de Pilarica denotando gilipollez.

Le explique que en una acampada le pedían que fuese a por la panceta y se lo pedía a otro, ya que no sabia lo que era; que no sabia abrir un bote de tomate y que cuando lo hizo lleno a todos de tomate; que ella misma compraba una bolsa de patatas y la abría, le decían que no comiese y no comía, y demás cosas con las que se pudo tronchar a reír.

Cuando acabe de explicárselo y acabamos de reírnos, fue a por la cena, había preparado tortitas mejicanas, en ese momento no me pareció nada romántico, pero conociéndolo, y sabiendo que no sabe cocinar, que hiciese eso, dijo mucho a su favor, y hizo que lo volviese a comer a besos.

En los días posteriores no salíamos de la cama, se ve que le pillamos el gustillo, pero luego poco a poco todo se fue normalizando.

A los pocos meses, se vino a vivir conmigo a casa.

Nuestra vida como pareja, paso a ser de lo más monótona posible.

Estuvimos por más de un año saliendo juntos. Yo por aquellos momentos creía que me quería con locura. Pensaba que había encontrado sentido a la palabra amor. Sentir con el cosas que nunca con nadie había sentido también ayudo a ello, sin embargo hoy día me paro a pensar y me doy cuenta que simplemente era que yo estaba demasiado enamorado, no que el me había enseñado lo que es el amor.

 

 

 

 

 

 

 

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El lector de la terraza. Capitulo 2: Primer encuentro.

Filed under: Últimos post — Roberto Morcillo Moreno @ 0:29

Pasaron varios días en los que estuve anímicamente bastante mal, pero un día volvió a sonar el móvil, y era él, el lector de la terraza. Descolgué:

-Si, dígame

-Perdona ¿con quien hablo? es que tengo este numero marcado en mi móvil como que e llamado y no se ahora mismo quien eres

-¿puede ser que cogieses el numero de un periódico? (me puse nervioso al hacerle la pregunta, y note que su respiración se agitaba)

-La verdad es que no lo creo, (estaba el más nervioso que yo)

-¿Estuviste el lunes en la terraza del bar (HI(O’S?

-Si, ¿como sabes eso?

Bueno la conversación de ser una simple ”comprobación” para saber quien era, paso ha llevarnos mas de 2 horas hablando ,hasta que le dije que era el chico del anuncio del periódico y que había sido yo el que le había pedido el cigarro ese día ya que necesitaba acercarme a el para saber que anuncio había rodeado.

Se llevo una grata sorpresa o esa fue la sensación que a mi me dio, y me dijo de quedar en esa misma terraza el viernes a las 15:30 que era la hora en la que el descansaba en el trabajo para comer.

Estábamos a jueves, después de cenar me dedique un buen rato a darme un buen baño con espuma para relajarme. Estuve todo el rato pensando en como seria nuestro ”primer encuentro”. Termine de darme el baño a eso de las 23:20, salí de la bañera, me seque y me afeite para estar listo para el día siguiente.

Me fui a la cama cuando era poco mas de la una de la madrugada, apague la luz y me dedique a intentar dormir. No lo conseguía, encendí la lamparita y mire el despertador, eran ya las 5 de la mañana y aun no había pegado ojo, los nervios me estaban matando.

Al ver que me iba a ser imposible pegar ojo, me levante y fui hacia la cocina, encendí la luz y me asome por la ventana, no se veía ni un alma en la calle. Sentí un poco de hambre, no sabia que prepararme así que me decidí por prepararme un buen tazón de leche con copos de trigo azucarados. Sin mas fui hacia el armario y saque el paquete de copos, cogí un vaso y una cuchara y me fui para el salón.

Deje las cosas encima de la mesita que hay al lado suyo, cogí el mando del televisor y lo encendí. Estuve un rato viendo la tele sin saber que es lo que veía, estaba en las nubes. Decidí prepararme el tentempié y me di cuenta que se me había olvidado la leche. Me alce del sofá y me dirigí directamente a la nevera sin encender siquiera la luz. En ese mismo momento empecé a escuchar una musiquita que me era muy familiar pero que desde la cocina no podía saber cual era. Cogí la leche y fui hacia el salón, de camino me di cuenta que esa melodía era la de mi teléfono así que deje el cartón de leche de golpe en la mesa y fui corriendo a mi habitación a por el móvil. Cuando llegue ya habían colgado, tenia dos llamadas perdidas, me dispuse a ver quien había sido. Había sido él, el lector de la terraza. ¿Que querría a tan altas horas de la madrugada? me pregunte a mi mismo.

Sin mas me decidí a llamarlo, y en ese mismo momento me percate que ni siquiera sabíamos nuestros nombres. ¿Que le diría al descolgar el teléfono?, los nervios volvieron a apoderarse de mi. Estuve bastante rato dudando si llamarlo o no, y de repente la melodía de mi móvil me saco de mi propia duda, volvía a llamarme. Dude en cogérselo unos segundos y sin saber por que descolgué sin decir nada.

A los pocos segundos, que a mi me parecieron una eternidad, de estar al teléfono sin decir nada, escuche su voz que me decía:

-¿Hola? ¿Estas ahí?

-Si si dime.

-No nada solo era para hablar contigo.

-¿Y eso? ¡¿No me digas que mañana no puedes quedar?!

-No, no es eso, si que puedo, pero…me preguntaba si podríamos vernos ahora…

-¿Ahora?, (me pareció muy extraño que quisiese verme pasadas las cinco de la madrugada y empecé a pensar en que era un psicópata o algo así, yo es que tengo la mente un poco sucia)

-Si es que llevo toda la noche sin poder dormir pensando en lo de mañana y…

En ese mismo momento no le deje terminar la frase y le dije:

– Yo también llevo toda la noche sin dormir, si quieres te invito a un buen tazón de leche con copos de trigo azucarados, es lo mejor que conozco para quedarte a gusto y dormir como un bebe.

-Pero… ¿Y donde podemos ir a estas horas a tomarnos eso?

-Ahí que pilarico eres, pues ¿Donde va a ser?…a mi casa, no pillas las frases con retórica ¿Eh?

-¿Pilarico..?, eso ¿Que quiere decir?

-Nada cosas mías, luego te explico, entonces que ¿Te vienes a mi casa o no?

-Si claro en diez minutos estoy allí.

Y sin mas colgó, sin siquiera haberme preguntado donde vivía, no tardo ni veinte segundo en volver a llamar, descolgué y sin dejarle decirme nada conteste:

-Colonia Santa Isabel, bloque ocho, portal b, primero derecha.Es eso lo que querías ¿No?

-Si, es que se me había olvidado, por cierto ¿Como te llamas?, que siquiera sabemos como nos llamamos. –

Ya, en eso mismo estaba yo pensando hace un rato, yo me llamo Roberto y ¿Tu?

-Zeus, encantado de nuevo, aunque creo que es nuestra presentación oficial.

-Si jejej, igualmente, bueno aquí te espero, si no sabes cual es el timbre o no encuentras la dirección me llamas y paso a buscarte donde estés ¿OK?

-OK, venga ahora nos vemos cielo.

-Venga hasta ahora.

Colgué y me quede pensando…¿¿Cielo?? ¿¿Me ha llamado cielo?? Me quede un poco rallado, no se, no esperaba que un chico sin siquiera conocerme me llamase cielo, me sonaba mal.

Me dispuse a recoger un poco la casa que andaba patas pa’ rriba y a coger un cuenco y una cuchara para mi invitado.

Pasaban los minutos como si fuesen horas, se me estaba haciendo la espera eterna, mire mi reloj eran las seis de la mañana. Cogí mi móvil para ver a que hora había sido la última llamada. Llevaba casi media hora esperando, así que decidí llamarlo para saber que es lo que le quedaba y para asegurarme que no se había echado atrás en el último momento.

-¿Roberto? ¿Eres tú?

-Si soy yo, ¿Quien va a ser…? ¿Por donde vas?

-Estoy en la rotonda del centro comercial que hay enfrente de tu barrio, es que me acabo de caer con la moto. Se me ha ido al pillar un charco…

-Pero… ¿Estas bien?

-Si si, solo me duele un poco una rodilla que me la e lijado entera…

-Pero estas ahí solo o ¿A parado alguien o algo?

-Estoy solo intentando arrancar la moto.

-En dos minutos estoy ahí ¿OK? no te muevas de ahí (estaba un poco asustado, me había dicho que no era nada pero su voz denotaba lo contrario)

-Vale, hasta ahora…

Colgué el teléfono, me lo metí en el bolsillo del pijama, me encendí un cigarro, cogí las llaves y así mismo en pijama y con zapatillas de estar por casa cerré la puerta y baje las escaleras que conducían a la calle. Cuando abrí la puerta del portal una gota apago mi cigarro, es lo ultimo que me faltaba, con lo nervioso que estaba y encima sin poder fumar.

Fui corriendo hasta el puente que conduce de mi barrio a la rotonda, cuando apenas salí del puente lo vi intentando arrancar la moto. Se le veía guapísimo todo mojado, no parecía tener nada así que me relaje un poco.

Seguí andando hasta llegar a su lado y le volví a preguntar que si estaba bien. Me dijo que si pero que la moto no arrancaba.

Sin más la cogí y empecé a arrastrarla diciéndole:

-Venga vamos que en casa miro a ver si tengo algo para la herida.

-Gracias por haber venido a ayudarme.

-¿Tu lo hubieses hecho si me hubiese pasado a mi?

-Si, supongo que si.

-Pues entonces no tienes que dármelas, con eso me conformo.

Se hizo un silencio mientras caminábamos hacia mi casa arrastrando la moto, que por cierto pesaba una barbaridad, era un scooter de estas grandes como las de los policías.

Llegamos a la puerta de mi casa y aparcamos la moto, entramos en el portal de mi casa y empezamos a subir las escaleras.

-Bonito pijama-me dijo.

-Si es que un tontito se acaba de piñar con la moto y me e asustado tanto que e salido corriendo sin pararme a cambiarme de ropa ni nada.

-jejeje-se rió-gracias de nuevo.

-Ya te e dicho que no me las tienes que dar eso si, me debes una por haberme pillado en pijama, ahora cuando lleguemos te pones uno mío. No voy a estar yo solo ridículo.

-OK OK eso esta hecho

Llegamos a la puerta ya sin aliento los dos, tuve incluso que apoyarme en la pared un rato antes de abrir la puerta.

Entramos y le indique donde estaba el salón y le dije que se sentase en el sofá que yo mientras iba a buscar algo para curarle la herida. Fui al baño, abrí el romi y cogí el bote de alcohol y unos algodones, lo cerré y fui al salón.

-Ale ya estoy aquí, a ver que es lo que te as hecho.

Se levanto el pantalón y pude ver que no era una simple heridita –

Madre mía, y ¿Dices que esto no es nada? ¿Quieres que te lleve a urgencias?

-No no, no te preocupes, ¿En que manos voy a estar mejor que en las tuyas…?

Conforme dijo esto me puse colorado como un tomate y el sonrió pícaramente. Me puse manos a la obra y le eche un buen chorro de alcohol en la herida mientras le limpiaba con algodón. Empezó a quejarse como si fuese una niña pequeña y me dijo que si tenia agua oxigenada a lo que yo me reí como un descosido y fui a por ella.

Volví, termine de curársela y le puse una gasa.

Me dirigí hacia mi habitación, cogí un pijama y una toalla y volví al salón.

-Ale aquí tienes el pijama.

-Ah, pero ¿Que iba en serio?jeejej

-Jeje, si claro. Que va, pero…no te vas a quedar así todo empapado ¿No?

-Si si, seguro que es por eso jeje

-Aiss, se me ha olvidado coger otro para mí que voy también empapado, ahora vuelvo.

Volví a dirigirme a mi habitación a coger un pijama seco para mí, cuando volví, estaba allí simplemente con un bóxer puesto secándose el pelo. No pude evitar el fijarme en su cuerpo tan bien definido.

Se percato de que lo estaba mirando, y me dijo:

-Que, ¿Tu no te ibas a cambiar?

-Mm, si si perdona.

-Que te perdone ¿Por que? hoy se ve que es el día de las disculpas y las gracias.

-No por nada.

La verdad es que no me apetecía cambiarme allí mismo en el salón, pero a la vez me daba vergüenza irme al baño a cambiarme como si tuviese algo que ocultar, así que sin mas me despoje de mi ropa intentando estar el mayor tiempo posible de espaldas a él, sobre todo para no mirarle.

De repente note como se acercaba a mí y con una ternura especial posaba sobre mis hombros la toalla que momentos antes yo le había dado mientras me decía:

-Toma todavía esta un poco seca, sécate con esta tú también.

Me dispuse a secarme y me puse el pijama, me di la vuelta y allí estaba él, con mi pijama, que le sentaba como hecho a medida.

-Que mono estas con mi pijama-bromee.

-¿Tu crees?-dijo el con segundas, a lo que yo no conteste.

-Bueno siéntate que ahora mismo te preparo lo que te prometí.

Se sentó en un sofá, yo me senté en el otro y le prepare la leche.

-Aquí tienes.

Me cogió el tazón de la mano y note como temblaba al rozarme.

-¿Por que te as sentado tan lejos de mi?no muerdo.

-Ya me imagino que no muerdes, pero es que siempre me siento aquí.

-Entonces si me siento yo a tu lado no te apartaras ¿No?

Se levanto y se sentó a mi lado, entre nosotros no cabía ni un alfiler, note su respiración agitada.

Así estuvimos por un buen rato hablando de muchos temas y a la vez de ninguno.

Me contó que trabajaba en una tienda de telefonía móvil que quedaba cerca de la peluquería donde yo días antes trabajaba; que era de hogueras, había sido fundador de la hoguera Dámaso Alonso hacia ya 10 años.Yo también era de hogueras, pero el era de las de Alicante y yo de las de San Vicente que la verdad son muy similares pero a la vez se viven de una forma muy distinta. Me alegre de saber que por lo menos teníamos algo en común.

Me pregunto por mi trabajo a lo que yo le dije que al día siguiente de haberlo visto por primera vez me habían echado de la peluquería, así que en ese momento andaba en paro.

Directamente sin apenas conocernos me dijo que si necesitaba ayuda económica que ahí lo tenia.Le dije que gracias pero que no era plan de que un chico que acababa de conocerme me prestase dinero y que además tenia varios meses de paro.La verdad es que me pareció muy bueno por su parte que se ofreciese de esa manera a ayudarme.

Sonó su teléfono, era su padre, eran ya las 8 de la mañana y lo llamaba preguntándole que donde estaba y que donde había pasado la noche, a lo que el contesto que en casa de Verónica.

Cuando colgó me dijo que se tenia que ir a trabajar que se le había hecho muy tarde, nos despedimos con un simple luego nos vemos, ya que habíamos decidido quedar para seguir conociéndonos en el bar (HI(O’S. Cerré la puerta y decidí acostarme un rato no sin antes ponerme el despertador.

Recordé que la moto no le arrancaba y me levante de la cama para asomarme por la ventana, pero ya se había ido.

Estuve un buen rato en la cama comiéndome la cabeza pensando en quien seria Verónica, no quise darle más importancia, pero me resulto raro que no le dijese que en casa de un amigo en vez de una amiga.

Finalmente me quede dormido y a eso de las doce y media sonó el despertador, me levante encendí el calentador y me pegue una ducha rápida.Me hice algo ligero para comer, me lave los dientes y me senté un rato a ver la televisión, me quede traspuesto y cuando abrí los ojos eran las tres y veintitrés.

 

 

 

 

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