Relatos sorprendentes

El rincón de los contadores de historias…

hogar inteligente 19 febrero 2010

Archivado en: Amigos autores — wiskot @ 14:28


HOGAR INTELIGENTE

Miró a su alrededor, satisfecho de haber tomado una decisión y adquirido el

programa H.I. ; los instaladores estaban colocando los últimos sensores en el

dormitorio de la planta superior y el comercial, sentado de nuevo en el sofá

junto a él , le explicaba detalladamente los aspectos más complicados del

funcionamiento de su último capricho. Bien podía extenderse el comercial en

aquellas explicaciones teniendo en cuenta la jugosa comisión que percibiría

a cuenta de su compra.

-No olvide realizar el escaneado inicial de la mañana, es básico para el buen

funcionamiento del pack de software, sin el escaneado el programa es

incapaz de realizar las funciones de información de estado de salud y

asesoramiento personalizado, aparte del problema añadido de ralentización

del sistema. Si tiene alguna duda consulte la guía de utilización y si no lo ve

claro después de hacerlo llame al servicio de atención al cliente de H.I.,

estarán encantados de ayudarle a resolver cualquier problema, ¿de

acuerdo?.

Asintió con la cabeza, mirando el destello azulado e intermitente del sensor

del salón.

-¿Tiene alguna pregunta o duda, Sr. Juncosa?-preguntó solícito el comercial.

-Ahora mismo no se me ocurre nada, pero le aseguro que si surge llamaré a

H.I. de inmediato.

El comercial le dedicó su sonrisa más profesional y se levantó del sofá de

7.000 euros de su único cliente al tiempo que extendía la mano con gesto

firme hacia éste.

-Entonces, si me lo permite, me marcho ya, tengo otra cita con un cliente

dentro de media hora y no deseo llegar tarde.

Era mentira, por supuesto; el tipo de mentira que utilizaba siempre en su

trabajo para estimular a los clientes potenciales y crear ventas por impulso,

algunas veces no funcionaba, pero muchas otras sí, sobretodo con el tipo de

persona solvente y aburrida de la que era un digno representante el Sr.

Juncosa. Supo al instante que H.I. acabaría teniendo más problemas que

beneficios con aquel cliente pero su comisión ya había sido ingresada en su

cuenta corriente y su trabajo con él había finalizado tras la instalación del

producto; los problemas resultantes a partir de ahí los solucionarían desde la

centralita de la empresa. Se dirigió hacia su coche apretando el mando a

distancia y una vez en marcha el recuerdo del Sr. Juncosa fue abandonado

en el rincón de comisiones cobradas.

Los instaladores acabado su trabajo comenzaron a limpiar lo poco que

habían ensuciado y le pidieron algo para recoger el polvo resultante de la

aplicación del centro de datos a la pared de su dormitorio; les indicó donde

estaba la aspiradora desde el sofá y abrió la gruesa guía de utilización del

programa. Un ejército de letras formando escuadrones de palabras le

presentó combate a las dos páginas y él se batió en retirada cerrando la

guía, tranquilizándose a sí mismo con la excusa de un “después de cenar”.

Pero después de cenar no lo hizo, ni tampoco al día siguiente, así que no se

enteró de que debía pulsar la tecla que mostraba un pequeño rayo surgiendo

de una nube, la tercera de las diez que presentaba el panel de mandos, en

caso de tormenta, para evitar que un pico de electricidad afectase el

rendimiento del software.

Tras dos días sin prestar atención al programa decidió empezar a utilizarlo;

se acercó al panel y colocó su mano derecha en el relieve superior,

ocultando la forma hundida de una mano azul oscuro. El sistema se puso en

marcha y una luz celeste fosforescente iluminó el contorno de su mano. De

inmediato surgió una voz femenina que, con una dicción impersonal empezó

a escupir datos:

-Su presión arterial sistólica indica…- pequeña pausa y cambio de tonodoce.

Su presión arterial diastólica indica… ocho. Su temperatura corporal

indica… treinta y seis…con…cuatro. La lectura de su estado de ánimo le

recomienda…chill out… piano…o…clásica. El pronóstico meteorológico

facilitado por… Meteosat… es…soleado…con…riesgo de… chubascos… hacia

el…atardecer. Que tenga un buen día.

La luz celeste se apagó bajo su mano y el Sr Juncosa miró su reloj de

pulsera, marcaba las nueve y once de un sábado soleado.

Acabó de vestirse, impresionado aún por el escaneo, y cuando bajó al salón,

inconscientemente puso el CD The Piano de Michael Nyman en el

reproductor. Los cortes se fueron sucediendo entre pausas mientras él

desayunaba café con un par de tostadas. Una vez recogida la mesa de la

cocina se dispuso a salir para correr los dos kilómetros diarios que se había

impuesto para mantener el tipo hasta que su gimnasio volviese a abrir tras

las obras de reforma.

Cuando estaba a mitad de camino de regreso a casa el cielo empezó a

oscurecer y unos gruesos goterones lo empaparon en pocos minutos;

aceleró la marcha y cuando llegó a la puerta insertó la llave húmeda en la

cerradura. Un hilo zigzagueante de color azulado trepó a su mano y recorrió

su cuerpo varias veces con una velocidad chispeante.

En su habitación la voz femenina hablaba con la lentitud de un juguete sin

pilas:

-Su presión arterial sistólica indica…cero. Su presión arterial diastólica

indica…cero. Su temperatura corporal indica…cuatro…con…dos. La lectura

de su estado de ánimo le recomienda…visitar a su psicólogo. El pronóstico

meteorológico facilitado por…Meteosat…es…lluvioso…con…riesgo

de…tormenta eléctrica. Que tenga un buen día.

Wiskott


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