Relatos sorprendentes

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La gran contratación 24 enero 2010

Filed under: Participa — catld @ 19:55


El equipo de béisbol de la ciudad se encuentra en los últimos lugares de su grupo, correspondiente a la liga de béisbol del país.

Antes de comenzar la temporada se había creado mucha expectación con respecto a este equipo: la directiva había contratado buenos jugadores extranjeros, había anunciado muchas promociones para el público durante toda la temporada, había hecho algunas importantes mejoras a su estadio. Los medios de comunicación (televisión y prensa) de la ciudad se habían unido a estas expectativas promocionándolas, haciendo todo tipo de reportajes aludidas al equipo: haciendo entrevistas a todos los jugadores, sobre todo a los más importantes; haciendo reportajes desde el estadio para mostrarle al público las mejoras que se habían realizado; mostrando en sus programas episodios pasados históricos de jugadores realizando grandes jugadas, para que las recordara el público y los motivara a asistir al estadio para apoyar al equipo.

Ante todo eso, la gente reaccionó de inmediato y asistió al estadio con mucha ilusión y dispuestos a poner de su parte, con su apoyo, para que su equipo fuera el mejor de la liga, logrando lo más ambicionado por todos: el campeonato.

El primer juego de su equipo en la temporada en su estadio fue espectacular: el público asistió ilusionado y animoso atiborrando todas las localidades del estadio; el campo de juego lucía impecable, iluminado por las luces del estadio, que habían sido remplazadas por otras más modernas y eficientes; se realizaron todas las ceremonias protocolarias correspondientes con una programación, colorido y eficiencia extraordinarios; se arrojaron al despejado y oscuro cielo fuegos pirotécnicos espectaculares, pintándolo casi por completo con luces de todos colores, convirtiéndose todo ese instante en una auténtica postal que apareció en los diarios al día siguiente. Pudo haber sido una noche perfecta, pero el equipo local perdió por cinco carreras de diferencia.

Al principio pensaron que todo sería cuestión de tiempo, esperando a que los nuevos jugadores se adaptaran al equipo y a la ciudad. Sin embargo no fue así: se lesionaron algunos jugadores importantes y los que los suplieron no daban los resultados esperados; entre otras cosas, que por ahí se comentaron y que daban oportunidad a toda clase de rumores malos que pudieron afectar en el accionar del equipo.

Ante esto, la directiva tomó decisiones importantes y contundentes: despidió al manager trayendo a otro; despidiendo jugadores trayendo a otros de iguales cualidades, pero con mayor experiencia, y otras contrataciones de algunas áreas de esta institución.

Sin embargo el equipo seguía igual. Parecía el fracaso perfecto para toda la institución; pero, de entre todas las contrataciones, hubo una que empezó a dar resultado. El equipo seguía igual, perdiendo, pero el público, que dejó de asistir al estadio debido a los malos resultados, poco a poco fue volviendo sólo para verlo a “él”. Los medios de comunicación enfocaban su atención en este personaje: entrevistándolo, haciéndole reportajes y programas, mostrándolo en revistas… ¡Volvía la ilusión y la alegría al estadio!

Hoy es el último juego del equipo en su estadio; los jugadores van llegando al mismo. La gente se aglomera desde temprano. El tráfico en los alrededores del estadio es caótico, es impresionante la cantidad de elementos de tránsito controlando ese caos.

−¡Creo que ahora sí se va llenar el estadio!− expresaba emocionado una persona que se encontraba formada en las inmediaciones de una kilométrica fila que tenía como punto de inicio una de las entradas del estadio.

Llegó la hora. Los jugadores se encuentran pávidos ante aquel impresionante escenario colorido y repleto de gente. En las casetas de ambos equipos se escuchan todo tipo de comentarios y expresiones aludidas a ese “fenómeno social.”

El equipo local salta a la cancha. En el interior del vestidor local alguien comenta nervioso:

−¿Estamos todos?… No vino Chuy, ¿verdad?… Ya me lo temía… ¡Güero, tú lo vas a suplir!

−¿Yo! ¡No, yo no! ¡Se me hace que la voy a regar gacho!.

−Anda, anda, que no va pasar nada, que al cabo ya sé que te mueres por suplirlo… Bueno, ya prepárense y salgan al campo.

Se queda un momento solo, comienza a sudar y sus manos a temblar un poco, respira por unos segundos profundamente al momento que se decía: “Esto es lo que querías, ¿no?; pues ahora no hay vuelta atrás”. Se incorpora y camina por el pasillo rumbo al campo de juego. Mientras lo hace, las miradas de sus compañeros jugadores muestran sonrisas de alegría y, una que otra, de envidia; se oye que retumba en el pasillo el eco de la voz de la multitud que aclama su presencia gritando su nombre. Al final del pasillo, ya para salir al campo de juego, toma su última y profunda bocanada de aire al momento que se pone la cabeza de la botarga, representando así a la mascota del equipo.

Carlos A. Díaz García


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