Relatos sorprendentes

El rincón de los contadores de historias…

UN SER VIVO 24 mayo 2012

Archivado en: Últimos post,Participa,Página de autor — escribiendosueños @ 11:39
Tags:

Quiero creer, que un libro es un ser vivo,
un árbol,con un conjunto de hojas entrelazadas entre sí.
Un sinfin de flores son sus palabras,
que me atrapan en mundos desconocidos
para devolverme,en cuanto lo cierro a mi realidad
anhelando que regrese de nuevo
para embarcar juntos
con otro rumbo distinto.
Aunque sea el mismo libro
siempre descubro detalles, frases nuevas..
él florece de nuevo entre mis manos
para que yo me pierda entre sus hojas
y juntos alzamos el vuelo
hacia el fantástico mundo de las historias.
Es el amigo fiel que siempre espera en un estante, en una mesita,
a que mis manos lo abran para poder desplegar de nuevo
su magia contando su historia y así no marchitarse.
No temas amigo mio,jamás dejaré de regarte.

María José Henríquez
Safe Creative #1205241695247

 

UNA HISTORIA PARA SOFIA 10 mayo 2012

Archivado en: Últimos post,Participa,Página de autor — escribiendosueños @ 19:37

Sofía se ha preparado con mimo y esmero, nunca antes lo había hecho. Ha elegido su mejor vestido, a juego con guantes y sombrero del mismo color que sus grandes ojos verdes, la ocasión así lo requiere. No todos los días se tiene una cita con la única y más importante persona de tu vida.

El lugar de encuentro es la esquina de la calle de los sueños, en el momento en el que la farola de tenue luz amarilla empieza a alumbrar las sombras de la noche.

Llega pronto y mientras espera comienza a recordar como ha llegado hasta este momento, vienen a su mente imágenes de días sombríos, siempre iguales con la misma rutina que se había instalado en su vida desde que dejó de soñar, de creer en si misma y en los demás. Se convirtió sin saberlo en un ser sin esperanza que transitaba por la vida sin rumbo, siguiendo siempre los mismos pasos día tras día; despertar para trabajar, comer para subsistir y dormir para no pensar.

 Los mismos pasos que la llevaban de casa al trabajo, siempre con la cabeza gacha, sin pensar en nada, como una marioneta guiada por hilos invisibles que la llevaban de ida y vuelta a su refugio donde no la esperaba nadie, solo su soledad. Así era su vida.

Sofía a su manera se sentía bien, no  quería cambiar nada, de esta forma no sufría.

Un día, que parecía ser igual al resto de los demás, llegó a su vida ese ser especial al que espera hoy, con su mejor vestido, en la esquina de la calle de los sueños.

“que casual, el nombre de la calle” pensó Sofía

Todavía no sabía que nada era casual, que todo formaba parte de un plan especial diseñado para ella.

Un nuevo compañero de trabajo llegó un día cualquiera, no le presta atención, todos a su alrededor son sombras sin rostro que transitan a su alrededor.

No contó con que él se fijara en ella de hecho, para él no parecía existir nadie más.

Marcelo con su actitud despertó su curiosidad, porque cuanto más trataba de esquivarlo más lo encontraba, lo miraba a hurtadillas y le devolvía la sonrisa más sincera que hubiese visto jamás.

Sofía se desconcierta no sabe que le pasa, un cosquilleo constante se instala en su cuerpo y se da cuenta de que no puede dejar de pensar en él. Ni siquiera sabe su nombre, pero también sabe que nunca tendrá el valor suficiente de preguntárselo, su timidez se lo impide.

“Tengo que borrarlo de mi cabeza” piensa “y así todo volverá a ser como antes”.

 Un nuevo día amanece con la misma rutina para Sofía, o tal vez no, ya nada parece ser como antes. Se mira al espejo y por primera vez se regala una sonrisa, sale a la calle y levantando la cabeza deja que la luz del sol  le ilumine el rostro mientras sigue sonriendo.

 Llega al trabajo y sus compañeros ya no son sombras, son sonrisas que la saludan al pasar diciendo:

-Buenos días, Sofía- mientras ella les devuelve una tímida sonrisa.

 Cuando llega a su mesa se encuentra una sola flor con una tarjeta que dice:

Te deseo una vida llena de felices días y nos encontramos la  noche que quieras en la esquina de la calle de los sueños, en el momento en el que la farola de tenue luz amarilla empiece a alumbrar las sombras de la noche. Siempre tuyo, Marcelo.

 Sofía no puede creer lo que le está sucediendo, su vida ha dado un giro de 180 grados. Hay menos sombras a su alrededor y mucha más luz. Es como si su vida hubiera estado atrapada en una pesadilla de la cual no podía escapar y de pronto hubiera despertado en otro lugar, con otras personas. Hasta ella misma era otra.

Guardó la tarjeta y la flor y se marchó a casa para tratar de poner en orden sus ideas y sobre todo decidir que hacer.

Cuando al fin toma la decisión de  acudir a la cita que ha pospuesto una y mil veces, piensa que es demasiado tarde. Marcelo nunca volvió al trabajo, no le había vuelto a ver desde entonces y habían pasado meses hasta que ella había reunido el valor necesario de acudir.

 Cuando llega se da cuenta de que ha olvidado el bolso donde guardaba la tarjeta y ahora está allí, asustada, sus ojos denotan tristeza y miedo porque ha pasado el tiempo y  él se habrá olvidado de ella, nadie es capaz de esperar tanto.

-debo irme esto solo ha sido una ilusión, un sueño-

Empieza a llover y Marcelo sigue sin aparecer.

Sofía se de la vuelta y empieza a caminar con la cabeza gacha mientras lagrimas de desilusión empiezan a rodar por su rostro, levanta la cabeza hacia el cielo y la lluvia sigue empapando su cara, su pelo. Pero una sensación de alegría la inunda, porque siente sin ver que cuando se dé la vuelta Marcelo estará allí esperándola con su eterna sonrisa igual de empapado de lluvia y felicidad que ella.

Cuando se gira y lo ve apoyado en la farola tal y como lo había imaginado, corre hacía él y se funden en un tierno beso, sonríen, no hacen faltan palabras, caminan cogidos de la mano mientras deja de llover y la oscuridad de la noche se torna luz con miles de estrellas, que brillan como nunca, esperando la salida de una esplendorosa luna llena de color amarillo, que sonríe con la alegría de haber cumplido el plan creado para Sofía.

 Ilustración: María José Hernández

Texto: María José Henríquez.

Safe Creative #1205101617846

 

PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS 28 abril 2012

Archivado en: Últimos post,Participa,Página de autor — escribiendosueños @ 22:21

Los sentimientos al escribir van de la mano de la euforia, la tristeza, la esperanza, la desesperación, la frustración, la locura, es un camino con muchas bifurcaciones y desconoces cual debes seguir, solo sientes que debes dejarte llevar por tus manos creativas sin pensar y es en ese momento cuando ellas dan forma a historias: locas, divertidas, tristes,  a veces sin sentido; de pronto  tus manos se detienen ,vuelves en ti y lees lo escrito, en ese instante te conviertes en espectador hasta que de nuevo se vuelve a producir el milagro de seguir escribiendo, aunque no seas tú el que lo haga, aunque solo seas un instrumento, que ese desconocido que habita en ti utiliza para conseguir su sueño de plasmar a través tuyo su creación.

María José Henríquez
Safe Creative #1204281547196

 

Y SI…. 28 abril 2012

Archivado en: Últimos post,Mis relatos,Participa — escribiendosueños @ 17:58

Y si pudiera… volver a vivir

y si pudiera… detener el tiempo

y si pudiera… recordar tu cara

y si pudiera… ver tu sonrisa

y si pudiera …tocarte.

Sin embargo,

te llamo y no respondes

te busco y no te encuentro

entonces duermo

y allí estas

y en sueños pienso

y si pudiera… olvidarte

todo sería más fácil

pero al despertar

mis ojos se abren

y no consigo ver, recordar,sentir…

solo me queda dormir

para volver a vivir.

María José Henríquez.

Safe Creative #1204261537537

 

María José Henríquez 25 abril 2012

Archivado en: Participa,Página de autor — escribiendosueños @ 10:29

Mi nombre es María José y soy una enamorada de la lectura, desde que tengo uso de razón me recuerdo rodeada de libros, es mi gran pasión, un día y sin saber como se despertó en mí la necesidad de contar historias, pensamientos,pequeños relatos… era una necesidad que tenía que satisfacer, por eso escribir ahora también forma parte de las cosas esenciales que componen mi vida., es mi música.

Gracias por darme la oportunidad de plasmarlo aquí.

Gracias, Cati.

MJ



Mis relatos en este blog:

 

el concierto de palabras 24 abril 2012

Archivado en: Últimos post,Participa — escribiendosueños @ 23:08

¿por que escribir?

¿para que escribir?

no hay respuesta

solo preguntas

¿pasión? ¿obsesión?

quien sabe…

un impulso

me empuja hasta

esos objetos que siguen ahí

en su lugar de siempre

no dicen nada pero me observan

su presencia me reta

se produce el milagro

cuando mis ojos los miran

y mis manos los toman

con temor al principio y seguridad después

no puedo esperar

no hay lugar para el miedo

el concierto de letras a lápiz

que van formando palabras sobre el papel

debe empezar.

María José Henríquez

Safe Creative #1204251530616

 

Andrés InSiesta 29 febrero 2012

Archivado en: Participa,Página de autor — andresinsiesta @ 20:49
Tags:



Hola, me llamo Andrés y creo que para empezar debería aclarar que no me considero escritor ni tan siquiera aficionado. Yo no empecé a escribir desde pequeñito, tenía un diario pero en él solo contaba lo que me pasaba cada día, que era más bien poco. Nunca he sido capaz de inventarme una historia y terminarla. Mi profesión y mis aficiones siempre han ido por otro lado, cercanos, como el dibujo, el cine, la música… pero nunca me he llegado a sumergir en el mundo de la literatura. Lo más largo que había escrito hasta hace poco era una entrada en algún blog, algún mail gracioso a los amigos y poco más.


Pero hace un año y pico la vida empezó a darme palos a diestro y siniestro y, no sé porqué, empecé a escribirlos para desahogarme, como terapia, reflejando mi forma de hablar con la gente de la calle y buscando solo un poco de frescura en los textos, para no aburrirme cuando algún día los volviera a leer. Con el tiempo me di cuenta de que ese .rtf daba para un libro y le había cogido el gustillo a esto de teclear mis tonterías. Releí, retoqué, cambié algunos nombres por otros ficticios, adorné algunas historias, moví otras de sitio para darles más gracia, falseé y mezclé algo de ficción en mi vida para despistar en definitiva y como resultado hoy tengo un librillo ahí mirándome a la espera de que haga algo con él. Mandarlo a Editorial Planeta así de primeras me parecería pretencioso, por eso creo que el primer paso es que lo lean algunos desconocidos que me puedan decir si mejor sigo con mis dibujos o si tengo una pizca de talento para esta movida. Así que ahí va esto, a ver qué pasa.


Mis páginas web:

andresinsiesta


Mis relatos en este blog:

-

 

Despertar – Rutas de escape 25 noviembre 2011

Este el primer capítulo de mi novela “Rutas de escape”, que tratara acerca de tres jóvenes que emprenden una aventura recorriendo mi país, Perú. Encontrando en el camino una nueva forma de ver la vida, aunque el principio sea algo triste, la vida avanza y se renueva trayéndonos alegría para que así podamos dejar atrás todo lo demás…

Rutas de escape

Despertar

 

 

Una sombra vagaba errante entre las calles oscuras de la capital, el frio del invierno hacía que las calles estuviesen desiertas. Cualquiera que lo viese creería que es un fantasma, tal vez eso era, había dejado de ser humano había desterrado todo sentimiento humano para alejarse del dolor, se había vuelto un fantasma de sí mismo como un mecanismo de defensa aun inconscientemente lo había hecho. Se había encerrado en un sueño sin sentido desconectándose de la realidad solo caminaba y caminaba era todo lo que hacía. Ángel no creía en fantasmas pero si se hubiese visto en ese momento hubiese reconsiderado esa opinión. Se negaría a creer que era él, esos ojos perdidos orientados al suelo, esa figura desgarbada, esos pasos arrastrados, esa mascara con un gesto desolado que tenía por rostro fuese el suyo, simplemente él no era así.

Ángel camino aún muy aturdido, totalmente absorto había deambulado por la calles durante varias horas, cuando algo muy simple le sobresalto; había empezado a llover pero el solo lo sintió precisamente cuando ya está totalmente mojado, levanto su rostro al cielo estaba oscuro no sabía qué hora era tampoco le importaba, poco a poco las gotas que caían sobre su cara le hacían despertar de su ensoñación.

Su mente había bloqueado todo aquello en lo que se rehusaba a pensar, pero ya había pasado suficiente tiempo era hora de despertar. Poco a poco regresaba a ser él mismo, su mente regresaba a la realidad. “vamos despierta” se dijo “es hora de volver a casa, mamá va a estar preocupada y quizás ya ha llegado mi padre y… y…”

- ¡oh por dios! -murmuro con voz ronca.

La realidad lo golpeó con toda la fuerza de un tsunami, su cuerpo se estremeció, sus rodillas estaban aptas otra vez para sentir que la lluvia era realmente tormentosa. “en lima nunca ha llovido así” -pensó – “no que recuerdo al menos”. Pero eso no era lo espantoso, eso no era nada -se detuvo de repente –nada en comparación con lo que había pasado, ya no había un todo, solo quedaba nada, nada en su casa, estaba vacía, él lo sabía, ya no había más nada en absoluto esto era lo más espantoso que jamás pudo haber imaginado –se encontró caminado de nuevo – “y pensar que todo estaba bien ayer, tan solo ¿ayer? No, cuanto había pasado ¿Qué día es hoy?”  No recordaba mucho, no quería recordarlo.

Pero… toda esa gente vestida de negro con gesto serio o triste que se acercaba el -lo siento tanto -decían –. “¿sentirlo? No, yo lo siento, ¡esto es odioso! Ellos solo dicen para ayudarme sé eso, pero no puedo soportar esto ¿estoy solo? Me quede solo…”

“no, nunca estas solo, no lo permitiré siempre voy a estar contigo” No lo oyó pero lo sintió “esto es raro” pensó y siguió “esto no es real no puede serlo…” sintió un escozor en los ojos. Sí, hay estaba justo lo que había esperado por tanto tiempo; sus lágrimas, le ardían los ojos y sentía un nudo doloroso en la garganta –mi mundo se ha hecho pedazos en cuestión de horas, ni siquiera sé hacia dónde me dirijo, a donde iré ya no tengo a nadie –él sabía muy en el fondo de su ser que no era cierto lo que él estaba pensando, la frustración y el dolor desgarrador de haber perdido a sus padres lo que le hacía sentirse así. Se preguntaba si había sido su culpa tal vez un castigo por algo que había hecho en su corta vida de 18 años.

Él había estado ahí en el auto de sus padres pero había sobrevivido ileso un milagro tal vez, para él era un castigo. Todo pasó muy rápido, en un momento estaban hablando y luego otro auto se atravesó. El sonido de los vidrios al romperse fue tan estridente que fue todo lo que pudo oír , recupero a medias el conocimiento solo para ver el líquido rojo derramándose a su alrededor, un grito de dolor se escapó de su garganta, sabía lo que estaba pasando, su mente no lo soporto más, se desmayó para recuperar la conciencia en cuarto de un hospital, una enfermera que parecía apenada aun sin conocerle tuvo que darle la noticia, le dijo que sus padres habían muerto, ambos habían fallecido en el momento, pero el aún estaba dormido no despertaría hasta dos días después el no derramo una sola lagrima, ni un sollozo simplemente no comprendía lo que decía la enfermera , ni a ninguna persona que le hablara de ello, no quería entenderlo. Pero ahora ya había despertado tenía que enfrentarlo de alguna manera.

No podía pensar bien, luchaba férreamente por no dejar que las lágrimas cayeran de sus ojos no podía desmoronarse ahí bajo la incesante lluvia.

“No aquí, pero ¿Dónde?” Observo a su alrededor y se dio cuenta que había seguido caminado sin rumbo no sabía dónde estaba, se sentía totalmente desorientado “un momento” pensó ligeramente sorprendido al darse cuenta de donde estaba –reconoció este lugar -con la ligera luz del alumbrado pudo distinguir una figura conocida un gran árbol entre la pista y el jardín de la señora Mary en el que solía jugar hasta que su madre llegaba y le llamaba, su madre… con su cálida voz… No él solo no podía soportar ese dolor… su casa solo quedaba a algunas cuadras de este lugar.

Hay podría, podría… -sintió las llaves en su mano dentro del bolsillo –pero ¿qué haría en su casa? … solo, miro la puerta de madera detrás del enrejado de metal pintado de negro tan conocido como si fuese su propia casa, pero aun así no lo era.

Al fin tomo una decisión sin saber bien lo que hacía, subió los dos escalones y toco el timbre. Esto prometía ser lo más vergonzoso que jamás había hecho, era su única oportunidad su único consuelo, pero aun así…

La puerta se abrió justo en el momento en el que Ángel iba a emprender la huida con la comprensión de lo que iba a hacer pero ya estaba paralizado. La persona que abrió la puerta fue una muchacha de unos dieciséis años, tenía el cabello oscuro húmedo y el rostro fresco era obvio que acababa de salir de la ducha, vestía una camiseta color celeste y llevaba las zapatillas apenas atadas también evidente que se las había puesto aprisa para abrirle la puerta a Ángel , él lo notó y por un momento la vergüenza se apodero de él, el pesar de haberla molestado se evidencio en su rostro pero aun así sus demás sentimientos eras más fuertes, el dolor predominaba además del esfuerzo que hacía para que sus ojos se mantuvieran lo más secos posibles, no pudo hablar ni hablarle a los ojos, él era más alto, solo miro ausente, era todo lo que podía hacer, todo  lo que había hecho hasta ese momento.

 

 

 

Gabriela estaba secándose el cabello mirando ausente por la ventana de su habitación en el segundo piso, pensando, recordando y tal vez sufriendo, había comenzado a llover y las figuras afuera se veían cada vez más difusas, sin embargo pudo distinguir una silueta oscura afuera de su casa.

Sin lugar a dudas, era él, lo había conocido desde siempre, habían crecido juntos y por supuesto fue una de las personas que más sintió la terrible noticia…

-¡no! Eso no es posible ¡el señor y la señora Vilca! eso… eso es horrible –Gabriela se sentía desvanecer al escuchar la noticia y no era para menos ella les había conocido desde pequeña era como si fuesen su propia familia la señora Ana Vilca era amiga de su madre ellos eran los padres de…

-¡Ángel! Dios mío Ángel –grito Gabriela, tuvo que sostenerse dela mesa que tenía al frente sus piernas se sentían muy débiles, ella se puso en el lugar –Ángel –sintió su voz ronca, un dolor desgarrador en su corazón –… él es hijo único… no tiene más familia…Ángel –murmuro Gabriela.

Ella había estado presente en el funeral pero apenas y se había podido acercar a él.

El accidente ocurrió el lunes, el martes programaron el funeral y al día siguiente los enterrarían. Ella se levantó temprano el día martes apenas y pudo dormir con la noticia que le habían dado el día anterior, tuvo que asistir muy a su pesar a la escuela. Ella solo quería hablar con él lo más antes posible, seguro que el necesitaba alguien con quien hablar. Le había llamado la noche anterior pero su celular estaba apagado, lo intento varias veces en el día pero con el mismo resultado.

Emprendió el camino a casa, casi corriendo, sin haber entendido una palabra de lo que los profesores habían dicho durante el día, al llegar a su casa, muerta de cansancio, vio la cara de su madre tan triste como la había dejado por la mañana

-hola mamá, supiste algo de Ángel –pregunto Gabriela mientras se desprendía de la mochila que llevaba en el hombro

- no cariño, estuve por ahí un rato, pero solo estaba la familia de Ángel, a él no lo vi por ningún lado.

-um… yo… -Gabriela no pudo ordenar bien sus ideas “¿dónde se habrá metido? Parece que se lo trago la tierra, no soy insensible es solo que ya me estoy desesperando” meditaba Gabriela.

-el funeral será en su casa a las siete –indico su madre.

-iré a buscar Ángel –dijo un poco impaciente.

- no está ahí hija, una señora, que dijo ser su tía me dijo que él iba llegar recién para el funeral, dijo algo así como que tenía que hacer unos trámites.

-¿y Janet, su otra tía?

-tampoco la vi –

- iré a cambiarme, ya veré que hago luego –murmuro Gabriela y subió rápidamente las escaleras al segundo piso

Una vez en su cuarto se sentía tan triste, decepcionada… -pobre Ángel –no se dejaba de repetir, se deshizo de su uniforme se puso unos Jeans y un polo azul de manga larga, se desato la cola de caballo y sacudió su cabello mirando por la ventana esperando verlo caminando al frente de la calle, como siempre, serio en apariencia, luego cruzar la calle y lanzar una piedrecilla a su ventana antes de darse cuenta que ella ya estaba ahí. Solía pasar por ahí después de ir a la academia solo para saludar antes de ir a su casa, lo hacia todos los días hasta ahora, pero no venía desde ayer.

Cerro los ojos y respiro con dificultad, -Ángel… -murmuro una vez más, con un nudo en la garganta.

A las siete de la noche ella ya estaba cambiada, vestida con blusa, pantalones y zapatos negro –ese era el color que más detestaba pero no había nada que pudiese hacer. Por primera vez en mucho tiempo ella se quitó el broche rojo de su cabello y lo dejó sobre el tocador junto al espejo, bajo a toda prisa una vez abajo se encontró con el espejo del recibidor frente a ella y vio su propio reflejo, un rostro que no reconoció uno muy triste y sin color se dio cuenta. En ese momento corrió de nuevo arriba, entro apresuradamente a su cuarto, tomó el broche y salió corriendo otra vez “no voy dejarlo jamás”, lo puso en su bolsillo.

En el funeral apenas lo vio, siempre estaba rodeado de gente, tenía una mirada que ella no había esperado, parecía un ¿zombi? O algo bastante parecido. Su rostro carecía de expresión su postura era indiferente, no hablaba solo asentía en respuesta a las personas que se le acercaban a darle el pésame. Ella por alguna razón no tubo valor para hablar, cuando al fin pudo hacerlo él no pareció verla, eso era confuso ella nunca lo había visto así.

-lo siento tanto, Ángel -dijo tratando de que todo lo que sentía se transmitiese a él, así había sido siempre se comprendían al máximo… Pero hoy el solo asintió y siguió caminando, eso la había desconcertado.

Al día siguiente en el entierro él, que prometía ser el día más triste su vida, vio a su madre llorar, Gabriela también lloro, pero él estaba igual sin ninguna emoción, no derramo ninguna lagrima, imperturbable solo miraba a la nada, no podía  reconocerlo, ese, ese no era Ángel. El también había muerto en el accidente, aquella persona con su apariencia era un cascaron sin contenido…

Pero el Ángel que ahora estaba de pie frente a ella a él si lo reconocía a pesar de estar muy diferente a como siempre le había visto, estaba serio, su semblante mostraba mucho dolor tanto que hizo que Gabriela se estremeciera -el no podía con esto, no se lo merecía -

-Ángel… -murmuro ella una vez más.

El en ese momento la miro a ella. No, no era una casualidad que sus pasos sin rumbo le dirigieran hasta la casa de Gabriela, en el fondo él sabía que ahí era a donde debía ir.

-puedo pasar -pregunto Ángel, pero al darse cuenta De que estaba empapado, quiso retractarse avergonzado, pero Gabriela contesto de inmediato aun dándose cuenta de su ropa mojada.

-claro, entra -

-pero… -

-no importa ven, mi mamá no está en casa, subamos a mi cuarto -ella adivino en lo que estaba pensando él.

-¿tus hermanas?

-no hay nadie en casa, ya sabes a estas horas nunca hay nadie -Gabriela se esforzaba para parecer lo más normal posible el no necesitaba que alguien lo compadeciera y ella no lo iba a hacer, trato de sacar su mejor sonrisa para darle ánimos…

S. A. Paria

“Rutas de escape”

Safe Creative #1111250594573

 

S. A. Paria 24 noviembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — Phy @ 16:50
Tags:


Nuestra joven amiga llega desde Perú para compartir sus sueños con todos nosotros. Aquí y en su blog Phy book’s descubriremos sus creaciones.


Hola!
Soy una escritora aficionada, tengo 19 años me encanta leer es como un vicio para mí, es mi pasión, es mi vida…en fin, leo casi toda clase de libros, continuamente estoy buscando más historias.
Me fascina el hecho de que nosotros podemos usar nuestra imaginación para llegar a mundos nuevos a situaciones sorprendentes.
Desde muy chica me gustaba tejer mundos alternos en mi mente, claro que nunca creí que terminaría escribiendo, comencé hace poco, escribiendo ideas sueltas para no olvidarlas, muchas veces en los cuadernos de la academia… Me encanta escribir casi tanto como leer.
También me gusta dibujar mas que nada dibujo a mis personajes, también me gusta mucho escuchar música, me gustaría en un futuro aprender a tocar piano
Soy de las personas que encuentran maravillosas las pequeñas cosas de la vida, amo la naturaleza pues veo en ella la perfección de la creación. Soy una soñadora que confía en que podemos cambiar el mundo con el solo hecho de creer en ello
He empezado a escribir novelas y las publicare aquí por capitulo, espero les gusten…


Mis relatos en este blog:

- Despertar – Rutas de escape

 

Patri Pérez 22 noviembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — patriiperez @ 16:12
Tags:






Nuestra nueva compañera se llama Patri Pérez. Descubramos de su mano su mundo mágico. Bienvenida, Patri.



Hola, soy Patri.
Aunque sea muy joven, tengo mis pasiones y mis gustos muy marcados. Me encanta: leer, bailar, pintar, cantar, escuchar música, estar con mis amigos…
Pero, sin duda, el que más, es escribir. Sí, ya sé que parece raro en una chica joven que la guste leer y escribir, pero, al escribir siento como si pudiera crear un mundo nuevo. Mi mundo. Un lugar donde todo es como quiero que sea y pase como yo quiera. Los lugares de los que escribo, son reales, pero tienen ese toque mágico que hacen que quieras estar allí, con los protagonistas. Son aquellos lugares donde quieres estar. Y aquellos lugares que creo, son mi segunda vida. Y la nuestra.



Mis relatos en este blog:

-Compañera de eternidad

-Gritos de titanes

-Cuando el sol se esconde


 

Edgar Leyva González 22 noviembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — quetzalit @ 15:57
Tags:





Y un nuevo autor llega desde México para unirse al blog y compartir con el mundo sus creaciones literarias. Bienvenido, Edgar, estás en tu casa.



“El mundo fue creado con palabras, vamos a leerlas…”

Mis relatos en este blog:



 

Drexter Flagger 21 noviembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — drexter @ 16:25
Tags:
 

gonzoperiodista 17 noviembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — gonzoperiodista @ 16:47
Tags:
 

Raúl 17 noviembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — raúl @ 16:26
Tags:




Y nuestro nuevo compañero en el blog se llama Raúl. Nació en el 81 y vive en Turín. Hoy se une a nosotros para contarnos sus historias. Bienvenido a casa, Raúl.



Yes Yes

Cuando Dios creó el amor no hizo un gran favor a casi nadie
cuando Dios creó a los perros no hizo un gran favor a los perros
cuando Dios creó las plantas no fue gran cosa
cuando Dios creó el odio nos brindó algo muy eficaz
cuando Dios me creó a mí me creó a mí
cuando Dios creó al mono estaba dormido
cuando Dios creó a la jirafa estaba borracho
cuando Dios creó los narcóticos estaba ciego
y cuando creó el suicidio estaba de bajón


cuando te creó tumbada en la cama
sabía lo que hacía
estaba borracho y estaba ciego
y creó las montañas y el mar y el fuego
al mismo tiempo


cometió algún que otro error
pero cuando te creó tumbada en la cama
se corrió encima de todo su Bendito Universo.

Charles Bukowski



Mis relatos en este blog:

-Cuentas pendientes

 

M. P. Morrigane 17 noviembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — morrigane06 @ 15:59
Tags:

Recibimos con todo cariño a una nueva autora del blog: M. P. Morrigane. Bienvenida, desde ahora, ésta es también tu casa.


No existe más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo
(Oscar Wilde)

Desde niña me ha gustado escribir, pero pocas veces me he sentido satisfecha de lo escrito, por lo que casi todo lo he destruido, tampoco nunca me he atrevido a enseñarlo a los demas pero creo estar ahora en el momento propicio, solo espero que me leais y me deis vuestra mas sincera opinión y aceptare las criticas siempre que sean constructivas.


Mis relatos en este blog:

-El espejo

-El árbol de la vida

-El Torque de los reyes (Prólogo)

 

Yolanda Tamarit 17 noviembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — Yolanda Tamarit @ 15:48
Tags:

Os invito a conocer a nuestra nueva autora, amante del estilo decimonónico y de los foros rol. Descubrid sus obras aquí y en sus blogs, Historias de Página en Blanco y La Costa más Lejana.

 

Hola a todos, mi nombre es Yolanda Tamarit.

Hace años que la escritura se ha convertido en mi pasión. Cuando era más joven empecé escribiendo relatos cortos de temas variados, y a medida que los años pasaron la extensión de mis escritos iba aumentando. A los dieciocho años ingresé en una comunidad literaria cuyo tema céntrico era escribir historias realistas basadas en las épocas victoriana y eduardiana, mayormente de contenido sexual o de amor y desamor. A los diecinueve me uní a un grupo de escritores, dentro de esa  misma comunidad, que tornaron sus historias en un viaje  de aventuras y ciencia ficción pero siempre bajo esa perspectiva de 1900, hasta que junto a alguno de ellos creamos un hermoso proyecto que todavía está en crecimiento, llamado La Costa más Lejana, en el cual estoy inmersa al 100%.

La Costa más Lejana, es un complejo de cuatro foros rol ambientados en diferentes épocas cada uno y unidos por una historia que funciona como eje central, a la cual se adhieren diferentes historias individuales e interactivas y diferentes personajes. Uno de los subforos son las Crónicas Salvajes de 1900 del cual soy administradora y toca la temática de aventuras steampunk y ciencia ficción con toques de terror.

Me encanta escribir sobre esa época de principios del siglo XX, el despertar tecnológico y científico y las turbias relaciones políticas que llevaron al periodo de las grandes guerras. Me encantan autores como H.P. Lovecraft, Poe y Arthur Machen, y me uní a Relatos Sorprendentes con el fin de conocer la visión de otros escritores aficionados como yo, y promocionar entre ellos mis proyectos.

Un saludo a todos y espero que nos leamos pronto.

Yolanda


 

Mis relatos en este blog:

-Cuaderno de sucesos del Dr. Corso Kane – 1

 -Cuaderno de sucesos del Dr. Corso Kane – 2

 

Cebolledo 16 noviembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — cebolledo @ 16:45
Tags:



Autor tanto de relatos como de fotografía, podréis descubrir sus obras en su blog Cebolledo Power Blog.



Conocí a Cebolledo de casualidad, en una quedada con los amigos del foro. Coincidíamos en un foro de internet en el que colaborábamos. Y fue raro, porque Cebolledo no solía prodigarse.

–¿No conoces a ese? –Me dijo mi amigo Paco–. Sí, hombre. Ese es el famoso Cebolledo.

Era un individuo anodino, con el pelo grasiento y gafas, y una ropa gris y marrón de hipermercado. Me acerqué a él y entablé una conversación. Al principio me miró como con desprecio, dio un sorbo a su refresco de naranja y contestó tímidamente a mis preguntas de cortesía.

Cebolledo era uno de esos personajes que te suenan de toda la vida. No es difícil en una ciudad pequeña de provincias, donde todos coincidimos en todas partes: en el colegio, en las rebajas, en el cine. Vivía en una casa vieja en el casco antiguo y nadie sabíamos a qué se dedicaba. Nadie conocía su nombre, siempre le llamaban por el apellido, que le sentaba como un guante. Salía poco y no se le solía ver en los lugares de ocio, en bares o en festejos. Supongo que vivía con su madre, puesto que no me lo imagino con ninguna otra mujer. No sólo por su aspecto desaliñado, sino por su carácter hosco y retraído.

Sin embargo, cuando escribía en el foro, en internet, se transformaba. Se convertía en un ser simpático y encantador, activo y optimista, imaginativo y atractivo. Sus escritos mostraban la cara amable de la vida. Su humor, fino e inteligente, llegaba a todo tipo de personas como una brisa suave y fresca.

Debí caerle simpático, tal vez porque parecía interesarme mucho por sus actividades. Era un voraz lector capaz de tragarse un tocho ruso en tiempo record. Leía con soltura tanto textos en español como en francés o inglés. Y hacía sus pinitos en chino. Yo siempre le preguntaba por sus lecturas y escuchaba sus explicaciones con fingida admiración. Alguna vez me pasó algunos de sus tomos infumables que yo le devolvía una semana más tarde sin haber podido pasar de las primeras páginas.

Cebolledo era un personaje entrañable cuando le veías consultar sus notas en un cuaderno de hojas amarillentas, mientras tomaba un descafeinado con sacarina en una cafetería de barrio. Era allí donde nos reuníamos ya que nunca me invitó a su casa y a mí no me apetecía que mi familia me viera con un individuo de esas pintas.

Cebolledo me enseñaba sus relatos y me confiaba sus proyectos. Me pedía opinión y tenía en cuenta mis observaciones como un científico escucha a un colega experimentado. Pronto supe que yo era su único confidente.

Lo último que me mostró fue un cuaderno, de los que usan los niños de primaria, que contenía sus relatos. Más de cien. Me dejó leer uno con cierta desconfianza, sin apenas soltarlo de de su mano. Su letra caligráfica de Bic cristal discurría con armonía por los cuadros del papel. El texto me estremeció y casi se me escapa una lágrima de emoción. Rápidamente lo guardó en su cartera de cuero de colegial de posguerra.

Poco a poco se iba ensimismando más y salía menos de casa. Creo que yo fui su único y su último contacto con el mundo real. Pero aquel cuaderno, aquellos relatos ocultaban una vida interior rica e increíble en un hombrecillo como aquel. Aquellos cuentos que guardaba como un diario, como un tesoro y que probablemente nunca salieran a la luz.

Hice lo que tenía que hacer, no tuve elección. Maté a ese hombre despreciable, ese cuerpo putrefacto, esa carcasa oxidada. Y me quedé con los relatos, la perla de una ostra hedionda.

Me quedé con los relatos y me hice pasar por su autor.

Safe Creative #1011267938363



Mis relatos en este blog:
-El Nudo Windsor
-La búsqueda de la felicidad
-Dejar de fumar
-El fantasma Igor
-Aniversario

 

Bany “La Luna” 9 noviembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — bannny @ 16:29
Tags:


Una joven autora entra a formar parte de nuestro grupo de contadores de historias. En su blog, Banny’s Home podréis descubrir más sobre ella. Bienvenida, Bany.



Hola a todos. Primero que nada gracias por visitarnos… mi nombre es Albana, pero dime Bany. Tengo 20 años y me apasiona leer tanto como escribir, estudio medicina y otra pasion que tengo es la musica, me gusta todo tipo de musica, soy una chica sencilla, con deseos de expresar todo lo que siento y pienso en papel, si quieres saber mas de mi pues lo unico que tienes que hacer es preguntarme! :D ¡Ah! y no olvides comentar nuestros relatos, es muy importante para nosotros como escritores conocer tu opinion… Solo me queda mandar muchos saludos y un enorme beso :)


Mis relatos en este blog:

-Para siempre

-Tristeza


 

Federico Manuel Rodríguez Sluismans 8 noviembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — Federico Manuel @ 16:47
Tags:


Un nuevo autor se une a nosotros. Bienvenido, Federico Manuel. Podréis conocerle mejor en su blog Te voy a contar un cuento.



Mis relatos en este blog:

-Rutinas

-Despierta…


 

Griselda Gamarra 11 octubre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — griseldagamarra @ 14:58
Tags:


Griselda Gamarra


Hola, mi nombre es Griselda Gamarra y será el que use como autora en este blog en el cual me encantaría formar parte y hacer amistad con quienes lo integran para intercambiar ideas, opiniones y críticas con las que pueda aprender y mejorar más. Soy de Uruguay pero vivo en Coruña (Galicia) desde hace más de seis años, sin haber tenido mucha suerte y encontrándome un poco sola, es que me dediqué a escribir, con ganas porque me gustó y lo hice desde siempre, pero sobre todo por necesidad. Creo que en cierto modo todos aquellos que escribimos, lo hacemos en parte porque nos gusta y en parte porque lo necesitamos, y si me equivoco, sí estoy segura que por lo menos, en mi caso, me hace mucho bien e intento hacer bien a otros por medio de lo que expreso. Empecé expresando emociones y sentimientos poco comprendidos cuando se es pequeño y mucho más adolescente, lo que me llevó a un terreno más bien poético que otra cosa. Así también comencé a plasmar en papel los conflictos de preguntas y respuestas filosóficas sobre la vida, la gente, el amor, los sentimientos y todos los “por qué” que nadie te puede responder, y me acerqué más de esta manera a terrenos filosóficos y psicológicos donde hasta el día de hoy, con 43 años aún analizo con pasión. Es algo que de una manera u otra dejo ver en mis trabajos desde que comencé a escribir historias, relatos, pues en todos ellos hay una moraleja o mensaje para aquel que le sirva o sino también, es el argumento de la historia misma la que intenta que algún lector se halle identificado y comprendido, y si no es él, lo comente a otro que quizá le vea reflejado en él. En fin, lo que intento decir es que al escribir, si bien es algo innato y natural, siempre vivo lo que escribo pensando en acercarme a la gente con un fin, y si solo logro que pase un buen momento y nada más también me basta, creo que es otra forma de ayudar. Espero ser del agrado de quienes participan allí, a quienes siento conocer un poquito ya que he leído los comentarios y trabajos presentados (todavía me faltan algunos)y no caer pesada, pues como ya les dije la soledad es mi compañera y espero se aleje si me ayudan contactándose conmigo y así poder charlar sobre lo que tanto nos gusta. Pero por sobre todo, lo que preciso de corazón es apoyo y sinceridad sobre mis trabajos, pues no tengo vara para medir su valor ni calidad, tan solo la opinión de pocos familiares que para colmo, no toman mi actividad en serio, sino tan solo como algo con lo que entretenerme, y eso, duele.

Bueno les dejo ya, disculpen la molestia y ojalá les caiga bien y despierte vuestro interés para agregarme en el blog a compartir con la misma pasión que yo pondré. Gracias.



Mis relatos en este blog:
-



 

Adolfo Gasca Pascual 11 octubre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — sanadan @ 14:39
Tags:


Adolfo Gasca García



Bienvenido, Adolfo, espero que disfrutes en este blog y que te ayude a empezar tu camino de letras.



Soy un muchacho desorientado, desde que tengo uso de razón, tengo afición a juntar letras para comunicarme y a la vez entenderme, lo cual no suele resultar sencillo.



Mis relatos en este blog:
-Ex(tractos)

-Solsticio de invierno

-Todo es alquimia


 

Fenoglio Marinne 10 octubre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — fenoglio @ 14:58
Tags:


Fenoglio


De nuevo un autor nos descubre y se anima a compartir sus relatos con nosotros. Bienvenido, Fenoglio Marinne.


Soy catalán, de Barcelona. Me encanta leer y escribir, y desde bien pequeño he escrito cuentos. Cuando digo “bien pequeño” me refiero, más o menos, a los seis años. Mis escritores favoritos son Cornelia Funke, Laura Gallego García y Miguel Delibes. Ah!, y José Luis Sampedro.




Mis relatos en este blog:

-



 

Carlos A. Díaz García 10 octubre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — catld @ 14:42
Tags:


Catld



Damos la bienvenida a nuestro nuevo autor invitado, Carlos A. Díaz García. En su blog, Catld’s Blog, podréis descubrir más sobre él.



Hola, amigos!!!!

Quiero contarles que mi inquietud por escribir nació… digamos que por un problema existencial de esos que creo que alguna vez hemos tenido. Durante esa situación se incrementó o despertó mi deseo de expresar, pues, mi mundo o la manera de ver la vida y sus situaciones. Espero que con esta aventura que decidí realizar pueda ser “útil” o “ayudar”, desde causar un tiempo de entretenimiento, como alguna reflexión o algún sentimiento y/o conocimiento positivo. Eso es lo que espero y deseo yo al leer los relatos en este magnífico blog (Relatos Sorprendentes, de Catalina Gómez).




Mis relatos en este blog:

-Saltitos

-Terror en la Avenida Constitución

-La noche del Fénix

-La Canción Secreta

-La gran contratación



 

Aida Anaya 6 octubre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — Aida Anaya @ 18:59
Tags:


Nuestra primera autora invitada, Aida Anaya. Bienvenida, Aida, estás en tu casa.



Mis relatos en este blog:

-Brillo… y fue todo

-Nada nuevo, sólo algo llamado… Amor

-No me olvides…


 

Adrián Revilla 6 octubre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — Adrian Revilla Bautista @ 18:30
Tags:


Nuestro primer autor invitado. Podréis conocerle mejor en su blog Revi’s Blog.



Mis relatos en este blog:

-La calle 43


 

Anatema 27 septiembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — anatema2 @ 18:59
Tags:

Quiero presentarme como Anatema. Ya que en ocasiones es sumamente necesario aceptar el reto de ser lo que no se espera, aunque el precio para ello sea alto.
No me considero una rebelde sin causa, ya que la rebeldía abrumadora por el simple hecho de ser rebelde no es lo mío. Yo prefiero la sutil rebeldía que es más real, más honesta. La rebeldía de mi mejor amigo que se enamoró sin preguntarle a nadie si el género es importante o no. La inconformidad de la que se negó a vivir aislada y se decidió a conocer el nombre de sus vecinos más cercanos y compartir con ellos al menos un saludo cada mañana al dirigirse al trabajo
Me uno a todos aquellos que en un mundo donde todo está perfectamente clasificado y etiquetado se niegan a ser lo que se espera. En estos tiempos, que para muchos son más honestos, yo denuncio que hemos caído de la mojigatez a la frialdad científica, restándole magia, calor y alma a la vida misma.
Sobre todo recordemos que pensar en los demás no es pecado, ceder espacio para que otro se sienta bien no va a enviar a nadie al infierno. Decir no, aunque nadie más lo diga, por el simple hecho de que acabaré lastimando a alguien. El capitalismo nos ha enseñando que toda acción debe retribuir en ganancia. Tiempo es dinero…
Compartir un beso por amor es mejor que irse a la fría cama para llevar a cabo un acto mecánico de placer.
Sabiduría: Es el arte de vivir bien



Mis relatos en este blog:

Memorías de una fugitia

UNA NOCHE PROVECHOSA

El Angel de la Muerte

El tiempo y el olvido son amantes



-

 

Ana María Manceda 17 septiembre 2011

Archivado en: Participa,Página de autor — ac18 @ 21:08
Tags:

Nuestra nueva amiga se llama Ana María Manceda y nos invita a conocer sus obras desde Argentina. En su blog Doradas lunas del apocalipsis podremos conocerla mejor.



Escritora de San Martín de los Andes. Neuquen. Patagonia Argentina.
Nace en Tucumán. Argentina- Desde el año de vida se afinca con sus padres  en la ciudad de La Plata donde realiza sus estudios primarios, secundarios y universitarios. Estudia Ecología en la Universidad Nacional de La Plata. Hace treinta y cinco años vive en la Patagonia Argentina ( San Martín de los Andes). Realizó trabajos de investigación como docente de nivel secundario( fue profesora de geografía y biología  en el C.E.P.E.N.Nª 13 de San Martín de los Andes hasta su retiro) en las cátedras de geografía y biología. Coautora del “ LIBRO DE LOS CIEN AÑOS”, historia, geología, antropología, geografía, educación de San Martín de los Andes  ( premio especial de  editores argentinos) y “¿QUIÉN FUE EL VERDADERO FUNDADOR DE SAN MARTÍN DE LOS ANDES?” Para FUNDACIÓN SAN MARTÍN DE LOS ANDES.   Hace diez años participa públicamente en literatura. Seleccionada con Mención de Honor y primeros premios para diversas antologías por certámenes convocados a nivel nacional e internacional en poesía y narrativa( en forma continua desde el año 2000).  En Octubre 2008 recibe 1º Premio  en Certamen Internacional “ARTES Y LETRAS 2008” en narrativa por su obra   “ DERRUMBE”. Editorial Novelarte. Córdoba ( Argentina).
MIEMBRO DE:  de REMES ( Red mundial de escritores en español)  de SEA ( Sociedad Escritores  de Argentina); DE POETAS DEL MUNDO de WORLD POETS SOCIETY; DE UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES; de Asociación de Escritores y Artistas del Orbe ; de Latin Heritage Foundation, JURADO DEL CEM( Centro Editorial Municipal de San Martín de Los Andes)
Participa en diversas revistas literarias por internet: Letralia (revista de los  escritores hispanohablantes); Isla negra ;Ciudad de mujeres; Azularte; Archivos del Sur; Artecomunicarte; Polseguera (España); Artesanías Literaria;Yo Escribo.com.; Fundación Azara (Ecología);Con Voz Propia ;Revista Remolinos( Perú); Revista Almiar (Madrid); Herederos del Caos (San Francisco California); Literaturismena( francés-español); Fitizeira( Galicia); Gira Poema; Narrador.es ( España);Poemaria.com.; La página De Los Cuentos; Olerki poesía. es.; Como el Rayo(revista literaria); Revista Perito (Alicante España);Revista Camagua; Gaceta literaria virtual; Revista Poeta; Crónica literaria(rev. patagónica); El Alma Disponible(España);Estrellas Poéticas; Revista El Margen; En sentido Figurad (letras solidarias) (México);Revista Myrtos(Córdoba, Andalucía) ;Revista Papirolas ;  Inmigración, Arte y Cultura( Bs.As.); Espacio latino ( Letras Uruguay); Grupo Arcadia; Revista Literaria Baquiana. Miami (E.E.U.U); Revista “PALABRAS DIVERSAS” España; Estación Poeta ;  REVISTA ARCOIRIS, bilingüe.Francés-español; La Casa deAsterión:
8   REVISTA TRIMESTRAL DE ESTUDIOS  LITERARIOS Programa de Humanidades y Lengua Castellana
Facultad de Ciencias Humanas – Facultad de Educación Universidad del AtlánticoBarranquilla – Colombia.

REVISTA HONTANAR. ABRIL 2010 (AUSTRALIA PARA EL MUNDO HISPANO)

Revista cultural ” Voces Convergentes” Guatemala.2010.

Seleccionada por poema “ Voces en mi alma” para Antología “ Extraña pertenencia” Editorial Dunken. Buenos Aires. 2009.

Abril y Mayo concurrió invitada  por la provincia del Neuquén para lectura de poemas en la sala Roberto Arlt de la 35 FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES 2009 y por Editorial Dunken para la entrega de la Antología EXTRAÑA PERTENENCIA en la sala Leopoldo Lugones.

Junio 2009: Participación en la Feria del Libro Regional San Martín De Los Andes, mesas redondas y presentación de los libros “ Derrumbe y otros cuentos” (libro personal premio internacional editorial Novelarte 2008) y “El Color de las Palabras” libro colectivo Taller Literario Graciela Vazquez Moure.

- 2010. Marzo, seleccionada para la antología “Cinco Sentidos” Edit. CREADORES ARGENTINOS
por sus cuentos “ Desde el Árbol rojo” y “Un concierto en la bahía”.

- “En Diario de los Poetas”  de Eduardo Jopia, presentado en el Museo Etnográfico ( Juan Ambrosetti) de la Facultad de Filosofía y Letras  de la Universidad de Buenos Aires ( UBA)._

- Marzo 2010-En Revista cultural “ Mujeres y protagonistas hoy” ; en  “ Prensa Libre” diario de la provincia de Buenos Aires.

Abril 2010. Seleccionada Concurso Internacional TALENT SEEKERS en el top10 de Literatura, Periodismo, Filosofía. 2009-2010 .Participaron autores de 85 países. Link de la noticia:

JULIO 2010- POEMA seleccionado por Alfred Asís  “ HOMENAJE A PABLO NERUDA” EN Isla negra chile, auspiciado por POETAS DEL MUNDO.

JULIO 2010. “GAIA, DIOSA TIERRA” POEMA SELECCIONADO PARA ANTOLOGÍA INTERNACIONAL “SUEÑO ECOLÓGICO” DE EDITORIAL INDEPENDIENTE RUBEN SADA.,

“En Diario de los Poetas”  de Eduardo Jopia, presentado en el Museo Etnográfico ( Juan Ambrosetti) de la Facultad de Filosofía y Letras  de la Universidad de Buenos Aires ( UBA)..,

-Editada en revistas literarias  Aticcus(España) y Hontanar(De Australia para el mundo hispano)

Diciembre 2010- Seleccionada para antología”LIBRE COMO UN SUEÑO” por su poema “Me aferro a las hojas de los tilos”

31- ENERO 2011. EDITORIAL TRIBU SALVAJE-NyC y Vyc – Navegantes en la Patagonia Selectivo Patagónico [Chile y Argentina]. Ana María Manceda. .Seleccionada en narrativa por “En la nieve”.

Revista Literaria Guatiní – ENTREVISTA A ANA MARÍA MANCEDA

BLOGS.

www.buceandoenelinfinito.blogspot.com

http://ac18.wordpress.com

www.doradaslunasdelapocalisis.blogspot.com

www.bpcd7.blogspot.com

http://ac18.wordpress.com

www.elaleteodelamariposa.escribirte.com.ar



Mis relatos en este blog:

 

Compañera de Eternidad 4 julio 2011

Archivado en: Participa — patriiperez @ 15:09

Era una noche tormentosa, fría, oscura. El viento azotaba los árboles de aquel bosque y su pelo azabache.

Él era pálido,  piel blanca como la nieve y cabellos rizados por los hombros, como corona de fuego negro, colocado desordenadamente de forma majestuosa.

William, que así se llamaba, corría como una bestia a través del bosque, sin destino fijo, pero con solo con una razón de viaje: sangre. El hambre lo corrompía por dentro y olía a carne fresca, pero sobre todo, olía el miedo.

En un claro iluminado por la luna llena, había una joven de, poco más o menos, dieciocho años. Temblaba de frío y miedo. Estaba sola, se sentía sola, en medio de un bosque desconocido y húmedo . Oía ruidos extraños y gemidos de cansancio.

Y de repente, gritó. Gritó con todas sus fuerzas al ver dos pequeñas luces rojas, como rubíes redondos  por encima de sus ojos, a la altura de su frente. En ese momento, William se abalanzó sobre la joven y sobre su cuello. Un líquido caliente y de sabor metálico recorrió lentamente la barbilla de Will, dándole más hambre y voracidad.

El grito se acalló, y con ello, su pulso. Su corazón dejó de latir y como veneno, un temblor recoríó el cuerpo sin vida de Lucie . Will consiguió lo que quería. Ahora, Lucie era inmortal.

 

“Despierta…” (un relato de 855 palabras) 7 junio 2011

Archivado en: Últimos post,Participa — Federico Manuel @ 18:49

Al principio percibió el rumor de unos tambores, tan lejanos que confundió con el propio latido de su corazón. No quiso abrir los ojos, aunque sabía que estaba despertando; porque no ignoraba cuan dura podía ser la vida y lo dulce que era soñar. Ni siquiera los brazos de “Amanecer”, su prometida, competían en bienestar. La inconsciencia que ronroneaba en sus pensamientos, era más complaciente y no exigía proezas para ofrecer sus dones.

La mirada azul de Alejo se enturbiaba en los viajes largos, incluso cuando había descansado las horas necesarias la noche anterior. Debería considerar que conducir turismos no era tan peligroso como trasladar toneladas de sustancias químicas, porque en sus treinta y cinco años de conductor de camiones nunca se había dormido. Probablemente porque su esposa Alba siempre le preparaba un termo de café.

“Ojos azules” se removió bajo la piel maloliente de un cérvido. La fiebre estaba bajando, quizás porque los dioses no querían la compañía de un muchacho. De pronto su corazón se aceleró, tanto que parecía retumbar en la cueva entera. El muchacho se retorció, tal vez moría y su alma marchaba a ciegas hacia la eternidad. Abrió los ojos y el ritmo frenético de los tambores cesó, dejando paso a un silencio que ensordecía.

Hoy había descubierto que era prescindible para la empresa, que sus jefes habían traspasado el negocio a otros que tuvieran más ganas de defender el patrimonio que esos holgazanes que llamaban hijos… Y Alejo enfermaba sólo de recordar las veces que había suplicado por su empleo.

—¡Me quedan unos pocos años para jubilarme!

—Razón de más para dejar hueco a los jóvenes…

(Un zarpazo).

—Pero es que a mi edad nadie va a contratarme, y yo tengo gastos que pagar…

—Escribe una carta al presidente, yo no tengo la culpa…

(Otro zarpazo).

“Ojos azules” descubrió unas llamas encerradas dentro de un círculo de piedras cerca de sus pies. El crepitar de unos maderos infundió la dosis ajustada de realidad y paz a su delirio. Pero el rostro de un anciano, que abarcaba todo su campo visual, le arrebató la calma.

—Tu alma me pertenece… ¡Se la he ganado a los espíritus de la noche! —gritó el chamán agitando unos cráneos humanos por encima del muchacho, haciendo un sonido de cascabel a lo largo de su cuerpo.

¿Cómo anunciar a Alba semejante noticia, a ella, que siempre se jactaba de tener un marido tan trabajador? El único modo en el que podía pensar, después de tantos años de trabajo en la carretera, era conduciendo. Deformación profesional. Alejo viajó sin rumbo y sin tacógrafo, sintiéndose pequeño, ridículamente pequeñito, en su fiat punto.

Tras recorrer sin prisas unos cuantos pueblos de la periferia de la capital, lo único que consiguió dejar atrás fue su amor propio. Sintió que el mismo asfalto le repudiaba, que los demás conductores le miraban mal.

—No estoy llegando a ninguna parte —se dijo Alejo en voz baja.

—No… —susurró el muchacho.

Sabía que su corazón no había golpeado con fuerza el pecho, que su alma no quería abandonar el mundo de los vivos y que, por lo tanto, “Serpiente inmortal”, el hechicero, no había ganado nada.

—¡Despierta! —gritó el anciano acercando aún más las pinturas de su cara al joven.

Alejo sintió un respingo en la espalda, notó que agarraba con fuerza el volante, como si repentinamente se hubiera dormido y se aferrara inconscientemente a la realidad. Supo que tan sólo había perdido la consciencia una fracción de segundo. Se estaba adormeciendo. Bajó la ventanilla de su lado y apagó la radio, el soniquete de unos tertulianos no ayudaban demasiado en mantenerle despierto.

—Joder con el viejo —masculló Alejo, recordando el rostro de un anciano que no había conocido en su vida.

Pudiera ser que hubiese visto una película o documental que no recordara y que luego proyectase su rostro desde la inconsciencia, porque nadie, ni siquiera en carnavales, se había disfrazado con pieles de lobo y abalorios de hueso colgados del cuello y las orejas. Y por más que lo intentó, no recordó a nadie que luciera con tanto orgullo sus arrugas.

Entre sus arrugas, se dibujaban unos círculos rojos y negros, concéntricos alrededor de cada ojo. Y de la boca salían rayos, también rojos y negros. Entre el sudor de la faz del joven, se perfilaban unos cortes profundos y negros, de los que destilaban unos hilillos rojos.

Ambos conocían la verdad.

—No vas a morir… Te perderás en las brumas de los sueños que la gente olvida… Pero yo te buscaré a través de las nieblas del tiempo, te buscaré en los sueños… y te salvaré… ¡Despierta!

“Ojos azules” no volvió abrir los párpados, pero Alejo los abrió tanto como sus cavidades oculares permitían. Se había vuelto a dormir… y le habían despertado.

Final feliz:

…con el tiempo justo para evitar un accidente.

Final realista:

Se descubrió con parte de la grasa del motor esparcida por su cara, por unas facciones que sangraban, rojo sobre negro, como el muchacho de sus sueños; y un fuego a sus pies. Comprendió cuan dulce podía ser la inconsciencia, aunque fuera para siempre.

Federico Manuel Rodríguez Sluismans

Safe Creative #1007200004196

 

Cuentas Pendientes 10 mayo 2011

Archivado en: Últimos post,Participa — raúl @ 15:42

Bueno, esto no funciona, las facturas, el tráfico, los telediarios a la hora de comer, la vecina de al lado. De alguna manera están los bares, donde es fácil desgastarse, que el tiempo pase sin que te importe lo de fuera, aceptarlo sin más y tranquilo, regresar a casa. Eso es lo que suele pasar, otras veces por el camino encuentras algo mejor que hacer y te quedas, y ya no vuelves a casa, y la gente te busca, envidiosa. Un bar tiene sus taburetes, alcohol, gente desconocida que te conoce, y gente conocida a la que no conoces y pretendes olvidar, o al menos eso crees tu… este caso es ese último; Edna, literato manantial tintado por tantas batallas perdidas, un deseo primitivo por el que los hombres nos disfrazamos de dioses desnudando nuestra vulgaridad, resumiendo, una zorra, de nuevo escribía sobre ella. El bar uno de esos, ya sabes, una barra como trinchera y un viejo camarero, cristaleras con botellas  polvorientas para ver quien se sienta a tu lado y  mesas oscuras al fondo para no ver quien se sienta a tu lado, gente bebiendo y de vez en cuando música; No era la primera vez que iba, tampoco era cliente asiduo, ese día me encontraba allí con la esperanza de que el mundo se olvidara de mi y la muerte me invitara a un trago, no tenía trabajo, no tenía  dinero, no tenía ganas de escribir, el bar era el único de la calle y  hacía también las veces de tienda de licores, restaurante y farmacia.

Recuerdo la mirada estúpida del camarero cuando ella entró, el pelo rubio y ondulado lo llevaba suelto y le caía entre los hombros, la luz del día la acompañaba; Venía de nuevo hacia mí, la situación se repetía, y como la primera vez, su seguridad en el destino confirmaba que allí estaba yo solo para esperarla. Miré mi vaso buscando hielos. Llevaba un vestido blanco ajustado y con cada paso que daba al andar el vestido iba remangándose un poco, dejando ver sus poderosos muslos. Las piernas llegaban antes que ella; todo en ella eran piernas en ese momento, ese justo momento cuando se pararon y rozándome la pantorrilla me dijeron << Hola Dan >>, y todo comenzó de nuevo. Diez días  y una paliza y media es el tiempo que había pasado desde que la conocí por primera vez. Era la piedra en el camino.

- ¿Que estas bebiendo Dan?

- A todos los hombres del mundo.

Yo sabía el juego; el camarero vino y saludó a Edna, viejos socios, le sirvió un Martini seco, muy seco y sin aceituna. Luego se fue a la otra esquina a seguir secando vasos.

- ¿Aún sigues escribiendo sobre mi?

- No lo hago sobre ti.

Edna cogió su copa y se mojó los labios, creo que no bebió. Rodeó mi taburete y con un  susurro me dijo que la acompañara. Nos sentamos en las mesas del fondo, sonaba en el tocadiscos  Alabama Song, era la voz de Jim. Al sentarme frente a ella fue la primera vez que la miré a los ojos desde la última vez que la vi. Y ellos seguían ahí con la misma fuerza y belleza, sus ojos verdes eran los de un asesino. No decían nada, no es que estuvieran vacíos, es que no los comprendía. Su piel blanca, y sus pómulos, un fino sendero que daba a sus labios, rojos como el infierno donde ardían los hombres; labios que se estaban moviendo; yo seguía justo ahí, mirando a mi asesino.

- ¿Cómo te encuentras Dan, cariño?

- No empieces…

- Escúchame nene, siento mucho lo que ocurrió, de veras, estoy harta de todo esto. Vayámonos juntos tu y yo. No quiero ver más a esta panda de viejos borrachos y derrotados, me están contagiando, huyamos- Edna me peinaba.

- Son tu público, la gente viene aquí por ti, para verte.

Edna abrió su bolso y sacó una pitillera de plata, pude ver una pequeña pistola allí dentro, cogió un cigarrillo y se lo puso en la boca,  al tiempo que yo le daba fuego ella cruzaba las piernas. (Edna siempre fué un paso por delante).

- Te he dicho que estoy harta, si no eres tú, será con otro-  y miró hacia otro lado. El humo del cigarro en cambio vino directo hacia mi, consumido. De pronto me vi conduciendo un Ford  en una recta muy larga y a Edna apoyada en mi hombro con gafas de sol y un pañuelo liado en lacabeza. Estaba dispuesto a morir por ella, era o eso o pagar la cuenta del bar, y aún tenía mas costillas que monedas en los bolsillos.

- ¿Que hacemos con tu amigo el de fuera? , el gorila.

- De eso te tienes que encargar Dan, cariño-  y abrió de nuevo el bolso mostrándome el contenido.

- ¿ESTÀS LOCA?, ¿QUIÉN TE CREES QUE SOY?, ¡YA, FÁCIL…POOM POOM Y SE ACABÓ!, ¡ZORRA DEBERÍAN RAJARTE Y VER LO QUE TIENES AHÍ D…! No me dejó acabar la frase, me dio una bofetada que me cruzó la cara de izquierda a derecha, de sus ojos caían lágrimas. Nadie nos miraba y era normal.

- No me hables así por favor…estoy harta de todos, quiero escapar, comenzar una vida, tener hijos y hacer una familia, un hogar con jardín, por favor Dan cariño eres el único hombre bueno que conozco, ayúdame, ¿Crees que yo elegí esta vida?

Ella era otra, no era más que otra víctima de nuestra generación. Fui a la barra a pedir otro whisky con agua. Allí sentado estaba ahora el gorila de Edna, que habría entrado a controlar , pesaría unos 100 kilos, llevaba un chándal morado y azul que dejaba ver su pecho lleno de pelos, llevaba también una gran cruz de oro y tres anillos, se estaba quedando medio calvo, su piel era morena, era mas alto que yo y todo en su cara era redondo. Fumaba un gran puro cubano, nada en él merecía la pena.

- ¿Que tal chico?, ¿de nuevo por aquí?

- Ehh… si, ya ves, de nuevo aquí- no es fácil hablarle a un fiambre.

- Bien, espero que no me guardes rencor por lo de la última vez, los negocios son los negocios chico – dijo zarandeándome el hombro.

- Si tranquilo, no te preocupes Vito ya pasó.

- Bien – Siempre daba su maldita aprobación para todo.- ahora vete muchacho. A ésta te invito yo, no hagas esperar mas a la señorita o se olvidará a quién se la tiene que chupar esta noche  jajajaja-  y se metió el puro cubano de nuevo en su apestosa boca.

La música había cambiado, sonaba Freddie freeloader, sentada en su silla Edna me esperaba, su hermoso culo trepaba por la silla.

-Cuéntame nena, ¿que has pensado?

Era un tipo afortunado, finalmente la muerte me había invitado a un trago.

Raúl

Safe Creative #1105109180932


 

EL TORQUE DE LOS REYES – (PROLOGO) 28 marzo 2011

Archivado en: Últimos post,Participa — morrigane06 @ 17:58


Cuando el mundo era diferente al que conocemos, cuando las leyes del tiempo escaparían a nuestra comprensión… habitaban la tierra diferentes razas que convivían en paz; humanos mortales, seres inmortales de luz, de las aguas y de los bosques. Todos adoraban a una única y poderosa divinidad; Gaya la diosa tierra, en ella creían y a ella respetaban. Pero hasta los dioses se equivocan y de sus entrañas nació un ser abominable de maldad intrínseca y con el poder de la magia más oscura que cabe imaginar. Su lucha con Gaia se haría eterna y todos los pobladores de aquella antigua tierra sucumbieron a su poder y fueron esclavizados. Solo un Rey de la más antigua estirpe mortal podría liderar las más atroz y devastadora de las guerras…porque Thorlak que así se llamaba la encarnación del mal, tenía la noche y las tinieblas como aliados.

( De “Las crónicas de Midgaror”. Manuscrito original de Irianel  “el bardo”)


El cielo era fuego y la tierra era sangre, el caos y el horror se habían apoderado de toda la tierra de Midgaror. Inmersos en el fragor infernal de la batalla desde hacía ya varios días, las tropas del Rey Ancalión habían perdido la noción del tiempo, ya no sabían si era de día o era de noche, el cielo se había oscurecido a causa del humo de los cuerpos quemados por las llamas que lanzaban por sus fauces los terribles dragones negros de Thorlak “el mago oscuro”,  él cual  ahora se encontraba en lo alto de su torre dirigiendo la última batalla. Tras el…la nada, el abismo incandescente, el fin de la tierra.

Por los muros de la torre no paraban de descender reptando las criaturas infernales que estaba pariendo incansablemente con su magia, y los guerreros de la alianza no podrían resistir ya por mucho tiempo. El fin se acercaba, muchos  de ellos se entregaban a la muerte, incapaces de soportar más aquel horror y el hedor de la sangre y de las bestias que lo envolvía todo.

Estaba resultando imposible llegar hasta Thorlak, estaba protegido por los dragones que rodeaban la torre y sus alientos de fuego estaban causando estragos entre las tropas de Ancalión que luchaba con ferocidad y sin descanso. Su espada de luz no cesaba de cortar cabezas y hundirse en las entrañas de los engendros que escupía la lúgubre torre, pero por cada uno que mataba aparecían veinte más. Estaba cubierto de sangre de los enemigos y de la suya propia, sus heridas eran de muerte pero no sentía dolor, solo el de su corazón pues era evidente que de nada habían servido aquellos interminables años de guerra… ahora todo estaba perdido.

Hacía ya más de diez años que había empezado aquella lucha por la libertad. Aconsejado por Megliader el “mago blanco”, Ancalión había forjado una alianza con todas las razas de Midgaror, le respetaban como señor absoluto y su unión a pesar de sus diferencias era el único camino para derrotar a Thorlak . Se unieron a él los Niguirith; los altos señores de las tierras de Uringien al Oeste de Midgaror, los Gilmors habitantes de los desiertos de Dromen, las Bandruidh de los bosques de la Luna Negra y los Trolls de las montañas de Oltindar. Pero hacia demasiado tiempo que mantenían aquella lucha y las fuerzas empezaban a flaquear. Thorlak había resultado ser más fuerte de lo que pensaban, sus recursos parecían no tener fin y su magia muy potente.  A pesar  de haber llegado por fin a Darangorth, a los pies de su terrible fortaleza, el asedio no prosperaba.

Las espadas esmeraldinas de los Niguirith refulgían en todo el campo de batalla, eran especialmente valientes y rápidos, de movimientos agiles y certeros, luchaban con fiereza pero la superioridad en número del enemigo era demasiada y los estaban aniquilando. Las hermosas y valerosas Bandruidh eran ya solo despojos sangrantes y aún así se podían oír sus gritos de guerra y los furiosos relinchos de sus caballos. Los Gilmors y los Trolls habían empezado a huir….los pocos que quedaban.

El Rey extenuado no se había dado cuenta de que tenia detrás a un guerrero de Thorlak, cuando se dio la vuelta ya era demasiado tarde; sintió hundirse en su pecho el frio acero, mientras una mirada de horror se dibujaba en su rostro. Consciente de que eran sus últimos minutos lanzó un alarido de rabia, descargo su espada en la cabeza de su atacante y cayó de espaldas agonizante. Eladan, el líder de los Niguirith al oír el grito corrió a su lado para socorrerle, pero el Rey ya había muerto. En un último esfuerzo desesperado empezó a alentar a gritos a sus hombres, mientras con su espada golpeaba a izquierda y derecha abriéndose paso hacia la torre, y de pronto lo vio….Thorlak descendía de la fortaleza a lomos de un Dragón Negro, Eladan vio clara su intención; se dirigía hacia el cuerpo sin vida del Rey para apoderarse del Torque Sagrado y sí lo conseguía seria definitivamente el final. Solo le quedaba una opción, la última esperanza, invocar a los Malach. Alzó los brazos al cielo y cerrando los ojos musitó  unas breves e ininteligibles palabras, al instante sonó un estallido como si fuera a desencadenarse una tormenta y en el cielo casi cubierto por las llamas, se abrió un canal de luz y por el descendieron los siete Malach alados a lomos de los Nidhug los ancestrales Dragones Plateados que con su aliento de escarcha se iban abriendo paso rápidamente. La magia de Thorlak no tenia poder ante ellos y a Eladan le pareció ver terror en su rostro mientras los Nidhug convertian en hielo a sus Dragones Negros que caían al suelo haciéndose añicos y los Malach con los terribles rayos de sus espadas aniquilaban a las grotescas criaturas y arrasaban el campo de batalla. Las tropas enemigas se batían en retirada atropelladamente, pero iban cayendo fulminados uno a uno.

Los guerreros de la alianza no podían creer  lo que estaba sucediendo, por fin la esperanza de una victoria inundó sus corazones y con energías renovadas arremetieron de nuevo contra el enemigo mermado ya y derrotado. Sus pies chapoteaban en un barro teñido de rojo formado por la gran cantidad de sangre que se había vertido como si de una danza macabra se tratase,  mientras el fulgor de las espadas iluminaba aquel espectáculo dantesco.

Con asombrosa rapidez y agilidad, Thorlak se abalanzó sobre el cadáver del Rey y arrancó de su cuello el Torque Sagrado. Eladan intentó detenerle asestando un poderoso golpe con su espada pero solo logro herir de muerte al dragón, que moribundo se precipitó al abismo de fuego. Thorlak tuvo tiempo de de agarrarse al borde sin soltar el Torque y al instante se vio rodeado por los Malach. Tuvo entonces la certeza de que iba a morir y mirando a los ojos a Eladan que estaba de pie en el borde del abismo con la espada en alto dispuesto a darle el golpe de gracia, vertió su ira y sed de venganza en una terrible maldición.

-¡Yo Thorlak el oscuro, poderoso señor de Daranghort, te maldigo a ti Eladan príncipe de los Niguirith, a ti y a toda tu raza!….hoy ponéis fin a mis días en esta tierra pero con ello no conseguiréis la libertad, seréis inmortales para que podáis ser testigos de mi regreso cuando el tiempo sea propicio. De vuestra estirpe nacerá un príncipe que llevara mi marca en su pecho y el será el que deberá despertarme. Hasta entonces Darangorth será el negro reflejo de la maldición de Midgaror.

Dicho esto Thorlak lanzó el Torque al abismo de fuego que se abría bajo sus pies y una risa demoníaca resonó en todo el campo de batalla. Después y sin dejar de mirar a los ojos a Eladan, se dejo caer y las llamas lo engulleron. Un grito desgarrado salió de la garganta del Niguirith al comprender que se había llevado consigo el Torque, pero quedo ahogado por los potentes alientos que los Dragones Plateados lanzaron sobre el abismo para sellarlo como una tumba y convertirlo en un inmenso y eterno lago helado. A Eladan se le había helado también la sangre en las venas por el horror que le causaron aquellas palabras, cayó de rodillas con las facciones demudadas. Todo el peso de una profecía había caído sobre su pueblo….era verdad lo que había dicho Thorlak, aquella era solo una victoria a medias. De repente se sintió elevado por los aires traspasando las tinieblas que se iban extendiendo por todo Daranghort, miró hacia atrás mientras los Malach le llevaban lejos de allí pero solo pudo ver una negrura infinita y soledad. –El Torque se había perdido para siempre, ahora yacía en los hielos eternos junto a su nuevo dueño y cuando despertara de nuevo, el mal camparía a sus anchas. Cerró los ojos y se dejo llevar mientras el aire fresco calmaba su cuerpo entumecido.

Unos momentos después un objeto increíblemente brillante apareció en la superficie de hielo, parpadeo unos instantes y si alguien hubiera permanecido en el lugar habría visto una grácil sombra recogerlo y volar con él más allá de Daranghort.

M. P. Morrigane

Safe Creative #1007200004196

 

El arbol de la vida 18 febrero 2011

Archivado en: Últimos post,Participa — morrigane06 @ 10:44

Andrés siempre se habia sentido muy unido al hermoso roble centenario que se alzaba orgulloso en las tierras de su propiedad, habia claro está otros arboles, pero ninguno tan antiguo y majestuoso. En todas las cosas importantes de su vida habia tenido un papel importante y recordaba ahora con nostalgia como de niño lo primero que hacia al levantarse por las mañanas era abrir la ventana desde la cual tenia una vista privilegiada del valle y contemplar desde allí al gran arbol que se alzaba orgulloso en la linde de las tierras de su familia, cuál centinela. Solía darle darle los buenos dias convencido como estaba de que le entendia, que le escuchaba al igual que hacia con su perro Tim, un hermoso labrador dorado que era su compañero fiel y le seguia a todas partes. Cuando volvia del colegio y si el tiempo era bueno, le gustaba hacer los deberes bajo su amado arbol con la espalda apoyada en su inmenso tronco y Tim jugueteando a su alrededor, le decia a su madre cuando ésta le regañaba por no entender su costumbre, que se concentraba mejor así.
En las calurosas tardes de verano se tumbaba bajo su fresca sombra y se adormecia con el suave susurro de sus hojas que se mecían al compás del aire. Allí escribió su primer poema de amor, alli se fumó su primer cigarrillo en la adolescencia, lejos de la mirada de sus pades y evitandose asi una más que segura regañina, y allí tambien dio el primer beso a su primer y único amor grabando siguiendo la cursi costumbre, un corazón flechado con sus nombres en el tronco.
Los problemas eran menos meditados a su sombra, casi sin darse cuenta hablaba con él y le parecia escuchar sus consejos en un idioma que solo él conocia. Pasaron los años y le llegó la hora a su otro gran amigo; Tim se marcho una mañana de Abril en silencio, tranquilo como siempre habia sido, no se le ocurrió un lugar mejor para enterrarlo que junto a las raices del roble, lo hizo a primera hora de la mañana mientras las lagrimas resbalaban por sus mejillas al igual que el rocio que caia de las hojas como si también llorara la partida de su amigo.

Recordaba también como se divertian sus hijos y más tarde sus nietos en la casita que les habia contruido en sus ramas. Junto a sus raices Tim nunca estuvó solo porque allí fueron enterradas también con el pasar del tiempo un importante número de mascotas familiares; un gato, varios hamsters que su nieto mayor por alguna extraña razón no conseguia mantener con vida demasiado tiempo y algún que otro pajarillo abatido por las inclemencias del tiempo.

El gran roble habia visto pasar a su alrededor a tres generaciones de la familia, habia contemplado la vida y la muerte y allí seguia impasible desafiando tormentas, nieve y ventiscas. Pero ahora el peligro que acechaba era mucho mayor y dificil de combatir; hacía más o menos un año que Andrés habia recibido la notificación de que le expropiaban parte de sus tierras para construir una autopista y justo en medio se encontraba su viejo arbol. Ahora se encontraba allí bajo su sombra con la orden en la mano, sin saber que más podia hacer, habia luchado lo indecible para evitar su tala, hasta estaba dispuesto a que le expropiaran más acres a cambio de que lo respetaran, habia tocado a todas las puertas posibles, habia suplicado, pero todo habia sido inutil, se habían mostrado inflexibles. Pero lejos de sentirse derrotado decidio jugar sus ultimas cartas, unos dias antes de hacerse efectiva la orden de tala se encadenó al tronco del roble y anunció a su familia que iniciaba una huelga de hambre, intentaron disuadirle pero no lograron convencerle. Aguantó allí abrazado a una parte de su vida con decisión, desafiando juntos a todo y a todos con la firme decisión de no moverse de alli, de no rendirse…. pero ya era un hombre viejo. Pese a todo cuando aquella mañana llegaron los forestales con las motosierras acompañados por el alcalde intentando disuadirle no se amedentró y luchó con uñas y dientes cuando intentaron desencadenarlo, pero eran ya muchos dias resistiendo, las fuerzas le abandonaron y se desvaneció. Sus dos hijos lo desencadenaron y lo llevaron hacia la casa, cuando llegaron al porche volvió en sí y de nada sirvieron los ruegos de su familia suplicandole que entrara en casa, que evitara el dolor de ver la tala de su roble, se sentó derrotado en el balancín consciente de que ya nada más podia hacer. Vio como el alcalde daba la orden, a las motosierras les costó cortar aquel fuerte tronco, el roble tampoco iba a caer sin luchar. Tardaron varias horas hasta que el gran arbol fue abatido, por encima del estrepito que ocasionó al caer todos los presentes pudieron oir incredulos un lamento agónico de derrota que se extendio por todo el valle, al tiempo que la vida abandonaba a Andrés.

Años después, con la autopista terminada la casa de Andrés habia desaparecido, habian construido una estación de servicio en su lugar y eran muchos los niños que aseguraban haber visto a un hombre viejo y a su perro sentados a la sombra de un gran roble al caer la tarde, en medio del parking del MacDonalds.

M.P. MORRIGANE

 

EL ESPEJO 15 febrero 2011

Archivado en: Últimos post,Participa — morrigane06 @ 17:32

Sentada delante del espejo, con la luz matinal entrando a borbotones por la ventana entreabierta, empezó ensimismada a contarse las arrugas. – ¿Desde cuando estaban alli?, ¿ cuando se habian instalado en aquel rostro que casi le resultaba extraño? -. Sus ojos reflejados en el espejo le devolvian una mirada de sorpresa, como cuando te encuentras con un amigo que hace muchos años que no ves y casi no le reconoces…. porque eso exactamente era lo que habia pasado, no recordaba la última vez que se habia mirado detenidamente en un espejo, simplemente habia perdido la costumbre, habia dejado de ser algo importante, aunque tiempo atras habia sido algo vital, un ritual diario e ineludible en el cual complacerse.

Habia sido una mujer hermosa de tez nívea e inmaculada, de bellos y enígmaticos ojos negros y rasgados, tenia todos los hombres a sus pies y podria haber elegido a cualquiera, pero no eligió al mejor y su vida cambio radicalmente. A veces se preguntaba como habria sido su vida si se hubiera casado con aquel timido muchacho que la esperaba invariablemente todos los dias al salir de la universidad, pero se enamoró de Gabriel;  alto, guapo y con aquel punto canalla que tanto le atraia y esto era algo que nunca sabria. Se dedico en cuerpo y alma, primero a su marido, despues llegaron los hijos, tres y uno que murio al poco tiempo de nacer, se volcó en ellos y en su propio dolor, no existia nada más alla de los muros de su hogar, no tenia tiempo para nada más y su marido empezó a perder interes en ella lejos de comprenderla y ayudarla, no era ya la mujer de la que se habia enamorado,  ya no la consideraba su amante y compañera, era solo alguien que atendia a todas las necesidades familiares. Hasta que ella un dia encontró sobre la mesa de la cocina una escueta nota de despedida, fria e impersonal, sus ojos se detuvieron largo rato en la palabra “adios”, en ésto se resumian veinte años compartidos, en ésto y en la cobardia de no decirselo a la cara, de dejarle una simple nota que la arrrastro al hundimiento total. Tuvo que sacar fuerzas de donde ya no las habia para seguir adelante, fueron años dificiles en los que apareció también su madre; una mujer enferma y autoritaria a la que tuvo que cuidar postrada en la cama, sin ninguna ayuda, con solo la visita de su hermana una vez a la semana, una mujer frivola y despreocupada que disfrutaba de una vida regalada y a la que llegó a odiar profundamente.

De Gabriel nunca más tuvo noticias, tampoco le importaban, su vida se habia convertido en una sucesión de horas y dias monótonos. Sus hijos fueron creciendo y se marcharon de casa uno tras otro, ya no la necesitaban, solo le quedaba la tortura de cuidar a su madre que por mucho que hiciera por ella, solo recibia reproches. Por la noche se acostaba rendida y con la mente tan abotargada que ni siquiera podia soñar, asi se consumio su juventud, se marchitó su belleza y ella ni se dio cuenta.

Su madre habia fallecido tan solo unas horas antes y ahora se encontraba sola consigo misma enfrentada al espejo, intentaba hacer balance de los ultimos años, pero los recuerdos estaban envueltos en brumas, solo le llegaban algunos retazos como los de estos sueños inconclusos que a la mañana siguiente quieres recordar. De repente el ruido de la calle, los bocinazos de los coches, y la sirena siempre alarmente de una ambulancia la sacaron del sopor y la devolvieron a la realidad, un escalofrio de liberación le recorrio todo el cuerpo y no iba a sentirse culpable por ello, ni ahora ni nunca más por ninguno de sus actos. El rostro que la contemplaba desde el otro lado del espejo le sonrio, y en sus ojos le parecio ver un atisbo de esperanza, poco importaban ahora unas arrugas más o menos alrededor de sus ojos, ésto se podia mejorar, lo importante ahora era volver a ser ella, tener una nueva oportunidad para vivir y le pareció que su imagen del espejo asentia y que incluso le guiñaba un ojo con complicidad.

Se habia hecho tarde, debia arreglarse para el entierro, pero no iba a vestirse de negro…. se vestiria de blanco porque hoy renacia a la vida y se lo haria saber a todo el mundo, no le importaba ya lo que pensaran los demas, desde éste preciso instante seria siempre ella misma y ya no habia vuelta atras. Antes de salir por la puerta se aplicó un leve carmin en los labios y plantó un beso en los de su de su imagen del espejo, quedando alli impreso cuando ella se fue, como un recordatorio de su renovada autoestima.

M.P.  Morrigane


 

Aniversario 6 enero 2011

Archivado en: Últimos post,Participa — cebolledo @ 23:55

Aniversario



Aquel día Ricardo se había levantado inquieto, nervioso. Pensó que tenía que reunirlos. Se acercaba el aniversario y era preciso que lo celebraran juntos. Tal vez fuera el último aniversario.


Cogió el teléfono con la intención de llamar a Pablo. Con Pablo siempre se había llevado bien, pero ya hacía más de un año que no hablaba con él. Y mucho más que no se veían.


Habían sido un grupo muy unido. Se habían querido tanto. Y se habían odiado después. Habían dicho cosas terribles los unos de los otros. Eran jóvenes y alocados. Alegres. Pero la convivencia les había terminado por enfrentar.


Pero eso fue hace mucho tiempo. Luego se separaron, fueron cada uno por su lado. Se casaron, tuvieron hijos, triunfaron en la vida, se divorciaron y se volvieron a casar. Estuvieron, incluso, a punto de hacer las paces. Y fue entonces cuando Juan se fue.  Y ahora iba a ser el aniversario.
Hacía un par de meses se había vuelto a encontrar con la viuda de Juan. Nunca se había llevado especialmente bien con ella. Una mujer de carácter. Pero con los años se había suavizado. Le trató como una vieja amiga. Una amiga de la infancia. ¿Acaso no era exactamente eso?


Ricardo quiso encender un cigarrillo y fumárselo mientras bebía su zumo de naranja. Pero decidió que no pegaba con las vitaminas. Además se había propuesto dejar de fumar. O fumar menos. Marcó el número de Pablo.


Pensó en alguna cosa graciosa para iniciar la conversación. Él siempre era el gracioso del grupo. El despreocupado. El chistoso. Con el que nunca se hablaba de cosas serias. Era su coraza, la barrera que le protegía del mundo exterior. Pero eso ya no era necesario ahora. Ahora, con hijos y nietos, no era tiempo de timideces, ni de remilgos. Y menos con los antiguos amigos.


“Habría que llamar a la viuda de Juan y a Dani…” pensó mientras sonaban los tonos en el auricular. “Será un gran aniversario, hace tanto que no nos vemos. Recordaremos viejos tiempos, las anécdotas y las correrías.” Sonrió, estaba contento, emocionado, excitado. Al otro lado de la línea alguien descolgó.


- Diga.


-¿Paul? Soy yo, Ringo.

Cebolledo

 

No me olvides… 10 diciembre 2010

Archivado en: Últimos post,Participa — Aida Anaya @ 6:46



“Yo extraño los días juntos, cuando las horas en el reloj eran lentas, los sueños volaban, y nuestro amor crecía, hoy solamente es un recuerdo hermoso y si te acuerdas de mi…por favor no me olvides, las mentiras  fueron crueles pero si tu me olvidaras, seria peor.”

Aida Anaya

 

Cuaderno de Sucesos del Dr. Corso Kane · 2 1 diciembre 2010

Archivado en: Últimos post,Participa — Yolanda Tamarit @ 1:24

Dr. Corso Kane



Me ayudó a incorporarme mientras daba media vuelta para limpiar mis lágrimas y sorber mis mocos, me pidió que por esa noche fuéramos a su casa donde tenía aún el cadáver de Enid, y por el camino me fue contando la tenebrosa escena que vio hace unos días tras llegar abatido por el desgaste de la guerra.

-Fue todo tan rápido Corso. En cuestión de milésimas de segundos todo mi mundo se desmoronó, todos mis planes y expectativas se rompieron en mil pedazos…

-- coloqué mi mano sobre su hombro.

-…Abrí la puerta con una enorme sonrisa, esperaba encontrármela radiante de felicidad por mi vuelta, que corriera hacia mí y recibirla con los brazos abiertos de par en par para luego acunarla en mi pecho, besarla como nunca antes la había besado y pasar la noche entera haciéndonos el amor. Sin embargo verla allí tirada en el suelo aun temblorosa Corso, con sus preciosos ojos abiertos y llenos de lágrimas ya frías, mirándome, y siendo azotada por leves espasmos. Yo… Se me borró toda sonrisa que pudiera traer, y por el contrario, un enfermizo hieratismo se apoderó de mí, al punto que tardé un buen rato en reaccionar y soltar los bolsos que traía para sólo acercarme a ella muy lentamente, acurrucarla y mecerla en mi regazo. Ella, ella… Enid. Su menudo cuerpecito estaba helado exhalando su último aliento, Corso. Enid, mi Enid murió en mis brazos entre temblores. Yo aun no me creo que esté muerta, no me lo creo Corso…

-¿Ella tenía problemas con alguien? – pregunté.

-¡NO! Ella no…, agr…, no, ¡maldición, Corso!. No tenía problemas con nadie, bueno, no sé si quizá con ella misma, pero…, agr…, yo… Mi hipótesis es que se pudo haber llegado a…, a…, agrrr…

-¿A qué…?- pregunté insistente.

-

-

-Suicidio…- dijo apenado. ¿Suicidio? Sí, era un buen pretexto.

-¿Suicidio?- repetí haciéndome el impactado.

-Sí…, sí, es la única lógica que le veo a su muerte. Enid no conocía a nadie, no salía de casa a penas, nadie podía tener nada en contra de ella, tú la conocías Corso: era una mujer tan dulce, tan buena. No…, no veo la posibilidad de que alguien quisiera hacerle ningún daño…

-Y suicidio ¿por qué?- pregunté.

-No sé…, no sé la verdad. Es cierto que no es muy lógico ya que ella no era una mujer depresiva, ni impulsiva, ni tenía tampoco algún tipo de problema psícológico. Pero estoy convencido Corso, es la única explicación que encuentro.

-

-Ahora, lo que no sé es cuáles pudieron haber sido las causas que la llevaron a cometer semejante atrocidad. Pero por otro lado… agr…

-¿Pero por otro lado qué…?- pregunté algo nervioso.

-- calló por unos instantes.

-

-…Al día siguiente la llevé al médico y dijo que había muerto por una insuficiencia hepática aguda grave. Palabras textuales…- añadió. Soy consciente de que mi rostro debió desfigurarse al oir aquello. Mis mandíbulas debían estar desencajadas y mis ojos muy abiertos, no por la sorpresa, sino por el maldito miedo a ser descubierto que me corroía en esos instantes. Dios mío…

-¿¿¿QUÉ???- grité.

-- Jean me miró algo perplejo.

-¿Era…, era un forense el que la revisó…?- dije finalmente nervioso.

-No, fue el médico de la familia…- ¡Maldito médico, siempre por medio jodiendo! Cuando lo conocí pensé que era un verdadero inepto, pero el imbécil tenía conocimientos… -Pero Corso yo…, yo eso no me lo creo, de veras. Enid era una mujer muy fuerte, muy sana y…

-¿Pe…, pe…, pero qué más te dijo el médico?

-Me dijo que esa insuficiencia hepática había podido ser causada por una seguida reacción a algún fármaco o a algún tóxico…- dijo muy entristecido. Estaba comenzando a emocionarse y la conversación estaba tomando un rumbo muy peligroso, así que tuve que interrumpirle.

-¿Y…, quieres que yo la revise?- pregunté temeroso de su respuesta.

-Sí…, sólo en ti confío…- respondió. Gracias Señor.

-Pero Jean…, yo sólo soy un principiante que aún no ha terminado sus estudios de medicina…- me hice el modesto. Aunque era verdad, aún no tenía mis estudios terminados ni un título que lo acreditase, pero yo y Jean sabíamos que me había convertido en el médico más famoso y solicitado de toda Europa.

-Corso, eres el médico e investigador más popular de toda Europa. Además sólo en ti confío. Te he visto hacer experimentos y averiguaciones que no corresponden a esta época, avances médicos que si cayeran en malas manos…

-Jean, tu bien sabes por qué fue…

-Sí, lo sé… Pero por favor, por favor te lo pido, te lo ruego Corso… Hazlo por Enid, hazlo por mi familia…

Lo miré algo desconcertado. Me sentía lo más patético que alguien se pudiera echar a la cara, más aún por las terribles aberraciones que meses atrás había tenido que ejecutar obligado y amenazado por Ellos, pero que Jean me pidiese esto, ahora, y de esta forma casi desesperada, me hacía sentir una verdadera mierda. Sólo deseaba haber muerto cuando Ellos me lo ofrecieron, en lugar de acceder a realizar sus sucios trabajos. Pobre Jean Baptiste, no se merecía estar pasando por todo esto.

-Sólo espero no fallarte…- dije sin saber dónde me estaba metiendo. Miento. Sabía perfectamente dónde me metía, lo que no sabía era cómo diablos iba a lograr salir del hoyo de mierda en el que ya había entrado hace tiempo atrás.

-No lo harás. Sólo quiero que la revises y le hagas unas pruebas al cuerpo. Nada más…- nos miramos y no dijimos más hasta llegar a su pequeña casita situada a las afueras de París, cerca de la ribera del Sena.

Esa casa, esa maldita casa. Los recuerdos de la última vez que la pisé luchaban por salir todos del golpe. Todo olía a putrefacción, miré a Jean que a su vez apenado miró al suelo con algo de vergüenza, y se adelantó hacia su dormitorio donde estaba el cuerpo inerte y desnudo de Enid recostado sobre la cama con unas bolsas de hielo alrededor para mantenerlo frío y en mejor estado.

-…¿tienes humidificador y un botiquín?- dije muy bajito, conmovido por ver el cuerpo de Enid sin vida recostado sobre la cama de matrimonio.

-Eh, sí, espera un momento…- al rato llegó con una maleta y una olla enorme que soltaba ligeros soplos de vapor cada cierto tiempo a través de una válvula dosificadora, y en cuyo interior vertió una botella de vodka.

-Gracias,… ¿ahora podrías dejarme a solas?- dije tímidamente. Jean me miró extrañado pero entristecido, y afirmando con la cabeza se retiró de la habitación cerrando la puerta tras él.

Cerré las ventanas y coloqué el humidificador cerca del cuerpo de Enid para que limpiara y desinfectara el ambiente, encendí unos cirios que estaban en lo alto de una estantería casi a la otra punta de la habitación y los traje conmigo para situarlos cerca de la cama donde yacía el cadáver, me coloqué unos guantes que había en el maletín, y me ajusté un poco los anteojos haciendo una mueca que…agr. La situación era patética…

Ahora que Jean se había marchado y no podía verme fui directo al punto que me interesaba y en el que tenía expectativas de encontrar algo realmente substancial. Si mis sospechas eran ciertas en ese lugar estaría entonces la clave del asunto. Sabía que Ellos jugaban así. Abrí las piernas del cuerpo con sumo cuidado y al no encontrar en el maletín de cuidados algo similar a una barra, tuve que arreglármelas metiendo dos dedos en la vagina del cadáver.

Maldita sea. No sé si por el olor a putrefacción que desprendía el cadáver, si por la sensación de estar acariciando la vagina de una mujer hermosa como lo era Enid; muerta, pero hermosa aún así; o si tan sólo por el morbo y la patología de estar masturbando un cadáver, pero llevaba un rato intentando dilatar los músculos vaginales con mis dedos para poder hacer mejor la exploración y esta cosa ya se estaba despertando en mí, esa bestia, ese monstruo, ese otro yo. No podía ser que tan grotesco espectáculo me estuviera excitando.

-Maldito canalla, vicioso, eres patético…- me dije por dentro -…perdóname, Enid. Perdóname Señor…

No haciendo caso a estos instintos, apretando mucho los ojos y concentrándome en lo que buscaba logré ensanchar la cavidad vaginal del cadáver unos cuatro centímetros de diámetro. Ya era suficiente para buscar ahí dentro lo que me olía que Ellos habían depositado hacía tiempo ya, y que según mis cálculos era cuestión de pocos meses que aquello saliera a la luz. Lo que aún no me quedaba claro era por qué diablos habían abandonado el proyecto a la mitad y sin terminar, pues aunque estoy más que seguro de que Ellos eran conscientes de que la señora Leslie ya estaba muerta, tenían sin duda los conocimientos necesarios para avanzar en la investigación sin que la muerte de Enid fuese una gran interrupción…

Conocí al médico que atendía a Enid y Jean una tarde tomando café en esta misma casita cuando vino a hacerle la revisión anual a la señora Leslie. En sí parecía un fantoche, pero luego demostró ser alguien con una gran formación, y en efecto lo era pues logró descubrir que la muerte de la preciosa señora Leslie fue a causa de una insuficiencia hepática, pero sin duda al tipo se le escapaba algo y…

-¡Eureka!…

(Continúa…)

Yolanda Tamarit

 

Cuaderno de Sucesos del Dr. Corso Kane · 1 29 noviembre 2010

Archivado en: Últimos post,Participa — Yolanda Tamarit @ 23:23


Dr. Corso Kane


-¡¡¡Maldito hijo de la gran puta…!!!- dijo.

Vi su puño venir con fuerza directo hacia mi rostro, e incluso tuve el gran privilegio de estar consciente al momento de sentir el duro golpe impactar contra parte de mi pómulo derecho y el hueso de mi nariz. Después de eso no recuerdo mucho más de aquella noche, sin embargo lo que ocurrió al día siguiente no se borrará de mi memoria ni aun después de muerto ya que hasta el día de hoy siguen sufriéndose las consecuencias de mis actos…

No recuerdo la fecha exacta pero sí sé que tenía yo veintiún tiernos años. Les hablo del año 1879, cuando en una fría mañana de Enero el destino de toda Europa y el resto de naciones del globo, quedó sellado para siempre.

La realidad no era nada nítida, todo lleno de formas nublosas y borrosas que danzaban a mi alrededor. La mitad derecha la veía más rojiza que la izquierda, pero ambas mitades daban vueltas y más vueltas sin querer frenar. Me sentí montando en uno de esos estúpidos caballitos de tío vivo, esos tan ridículos que había en las ferias y sobre los cuales los chicos del pueblo se peleaban por montar para demostrar su hombría ante las indiferentes miradas de las niñas…

-¿Es así como se sienten los niños después de montar en esa estúpida atracción de feria?- pensé medio mareado –… ¿O quizá es la sensación de un borracho después de haberse hecho amigo íntimo de una botella de Beaujolais…?- Qué penoso me sentía, nunca de niño había montado en un dichoso carrousel. A pesar de haberlo deseado con tantas fuerzas nunca pude, siempre ese algo innombrable tan dentro de mí me había impedido siquiera acercarme al famoso armatoste metalizado y lleno de luces espantosas que no paraba de rotar sobre su propio eje. Estoy seguro que el artífice de tan tétrico espectáculo fue el mismísimo Diablo. Yo sólo quise demostrar que era igual o más digno que el resto de muchachos del pueblo de ser llamado “machote”, ya que la única atención que había recibido de ellos eran sus fervientes gritos entonando todos al mismo son la palabra “marica”. Sí, me daban pánico esas atracciones, verdadero terror, puro miedo. Patético, ¿eh?, lo sé. Pero más patético era el no haberme cogido jamás una dichosa borrachera cuando adulto. Así miden su virilidad la mayoría de los tipos… -¿Se es más hombre por montar en los caballitos de feria sin mearse de pánico en los pantalones, y después haberse agarrado la mayor de las borracheras de la historia del mundo mundial?…

-¡Eh, maldito bastardo, despiértate!, vamos a rendir cuentas ahora mismo…- dijo una voz muy varonil a mi lado. Seguro que el tipo había montado muchas veces en los ridículos caballitos y además sería un maldito borracho. ¡Hijo de…! Fuera quien fuera me había mandado a dormir calentito anoche y por su culpa tenía ahora este endemoniado dolor de cabeza, y rotos la nariz y el pómulo… 

Abrí un ojo, el izquierdo, con el que mejor veía, y ahí estaba sentado al borde de mi cama. Tenía el ceño muy fruncido y sus ojos negros clavándose en los míos mientras jugueteaba haciendo círculos invisibles con sus pulgares que parecían ir a atropellarse el uno al otro en cualquier momento. Su rostro denotaba cansancio y nerviosismo al mismo tiempo y parecía insistente en que despertase.

Jean Baptiste Leslie. Ex médico de profesión, frustrado de vocación, y actual combatiente como afición. De nacionalidad francesa, cerrada, muy cerrada, me van a permitir decirles. Ambos nos conocimos durante la guerra franco-prusiana allá por 1871 en una mugrienta y fría trinchera en la ciudad de Forbach, una región situada al noreste de Francia. Yo tenía tan sólo trece años y él rondaba los veinte, veintiuno, quizá veintidós, poco más. Había sacrificado sus estudios de medicina para ingresar en las tropas del ejército de Carlos Luis Napoleón Bonaparte, más en concreto en la división liderada por el general Frossard. Durante la guerra luchamos codo con codo, fuimos camaradas, compañeros de armas e incluso algo así como hermanos, o más bien como padre e hijo, hasta que un 6 de Agosto, en la batalla de Froeschwiller-Woerth las tropas francesas fueron derrotadas por el ejército alemán y ambos, junto a otros muchos, tuvimos que abandonar el frente.

Nos separamos y yo volví a mi casa extrañando los gritos, discusiones y palizas que mi padre le propinaba a mi madre cuando éste llegaba todo perfumado de sexo y alcohol acompañado de bellas señoritas con las cuales mi madre tenía que luchar a vida o muerte para echar de su casa. Cuando mi familia murió fui a buscar a Jean, sabía que por ese tiempo estaba en la ciudad de las luces: París, y en efecto allá lo encontré. Me acogió en su casa y en el seno de su familia como un verdadero hijo, y me presentó, sin una maldita idea de lo que en años siguentes acontecería, a su encantadora esposa: la señora Leslie, una preciosa espeleóloga irlandesa afincada en Francia, de tez pálida y cabellos negro azabache que hacían resaltar sus dulces ojos azul verdoso como el mar. Ambos cuidaron de mí hasta que decidí ingresar en un colegio para futuros médicos y más tarde en una de las facultades de medicina de París.

Desde el día en que me marché de aquella casita a orillas del Sena hasta el día de hoy, me había mantenido en contacto con Jean-Baptiste sólo por carta. Al comienzo nos contábamos sobre nuestra vida y planes de futuro, un día comenzé a contarle sobre unos compañeros de facultad que pertenecían a un grupo privado de investigadores y cuyo grupo era presidido por un matemático, un alquimista moderno, y un místico. Eran interesantes las investigaciones que ese grupo llevaba a cabo, y muy pronto me convertí en el alumno predilecto de aquellos tres genios que impartían esas extrañas clases privadas. Eran finales de 1875, un año después de mi ingreso en la facultad de medicina, y todo iba bien hasta que un par de señores vestidos de impoluto negro se presentaron en mi habitación para proponerme una oferta que no podría rechazar. Todo aquello se lo conté a Jean pues confiaba en él, incluso él mismo se ofreció para investigar por su cuenta y ayudarme con aquel extraño encargo pues decía que andaba demasiado ocioso y eso le iba a volver loco.

Nuestras cartas comenzaron a centrarse en la investigación de aquel encargo hasta que llegó un momento en que obtuve algunos resultados e invité a Jean a la facultad para que los presenciara. Jean quedó horrorizado con la investigación y se marchó sin decir más detalles salvo que partiría nuevamente al frente. No volví a saber más de él. Era el año 1877, dos años antes de esta fría noche de 1879.

-Vamos, ¡levántate joder!, sólo fue un puñetazo, un simple puñetazo…- dijo.

--¡Me rompiste el pómulo y la nariz!, ¿¿sólo un puñetazo?? ¿Y qué forma es esa de venir a saludar a un viejo amigo después de haber estado dos años perdido en una guerra sin saber si volverías vivo o no…? Me dejaste preocupado después de cómo te largaste aquel día…- dije incorporándome. Maldito dolor de cabeza…

-¿Desde cuándo te importa si estoy vivo o no? En estos dos años no recibí una mísera carta tuya. Yo te seguí escribiendo y no obtuve una triste contestación, si quiera avisándome de que sí te llegaban…- dijo. Y era cierto, de todas las cartas que me había escrito Jean desde que partió al frente de nuevo, ni una le había contestado. Siempre surgían imprevistos con mis investigaciones y encargos, o simplemente a veces no tenía ganas de ponerme a escribir. ¡Pero claro que él me importaba!. Y ¡hey!, somos amigos, ¿no se supone que esas cosas de la importancia mutua van, obviamente, implícitas en la amistad?

-¿¿¿CÓMO???…- dije haciéndome el indignado a pesar de saber que él llevaba razón.

-Esto es serio, maldita sea… ¡Enid está muerta!- dijo levantándose de golpe de la cama mientras se pinzaba el entreceño con el dedo índice y el pulgar.

-¿¿¿QUÉ???- dije alarmado. Enid, la señora Leslie, así se llamaba. Enid…

-¿Cómo que “¿¿¿QUÉ???”?

-¿¿Enid muerta??

-“¿¿Enid muerta??”…- dijo haciéndome burla –Maldito… tú lo sabías y no me lo dijiste. Tú eras el encargado de cuidarla en mi ausencia. ¡¡Maldita sea!! Y no me avisaste ¿Por qué? ¡Bastardo!…

-Jean, frénate… Yo no tengo una maldita idea de lo que le ha ocurrido a tu esposa en estos dos años que tú te marchaste… Por amor a Dios, ¿de qué me estás hablando?- me miró incrédulo cual asesino mira a su presa sin creerle una palabra de la piedad que ruega.

-Te dije que partiría al frente nuevamente. Te lo dije aquel mismo día en que… ¡Dios!- se detuvo y su rostro se desencajó de terror. Ese rostro, el mismo que tenía hace dos años cuando salió aterrado de mi facultad después de presenciar el primer avance del experimento que aquellos desgraciados me encargaron.

-Pero Jean, entiéndeme…- dije sin poder terminar la frase.

-Luego de eso te escribí una carta desde el frente relatándote todos los detalles de mi decisión. Necesitaba que cuidaras de Enid por mí. ¿No la recibiste?…

-Sí, pero…

-¿Sí, pero qué? ¿Qué maldita excusa tienes?, dime.

-¡¡Maldita sea, habla!!…- gritó.

-Jean en tu carta no decías nada de que necesitabas que cuidara de Enid en tu ausencia…

-¡¡¡Pero qué coño!!!- gritó enfadado -…Somos amigos, ¿no?, se supone que esas cosas van implícitas en la amistad…- dijo. Parecía leerme el pensamiento ahora, maldito ex médico frustrado…

-Por favor Jean, ¡basta!, no sé de qué me hablas…

-¡¡Hijo puta!! Tú debiste cuidarla…- se abalanzó sobre mí.

-Jean, ¡para!… ¡Ah, maldita sea!… ya basta, mi pómulo… ¡ah! mi nariz… ¡¡basta, basta, demonios!!…¡BASTA!…

-Enid… Enid, mi Enid, mi esposa está muerta y tú no me avisaste, ¡¡cabrón!!…

-¡Basta, Jean! No he sabido nada de ella desde que te largaste, lo juro, ¡LO JURO!… ¡¡Basta Jean, por Dios, basta!! Jean… mi paciencia, mi paciencia se está agotando…, y tú, tú sabes lo que ocurre cuando…, yo…, yo…, YO…- Jean no paraba de golpear mi rostro desfigurado por los huesos rotos y demacrado por los hematomas que me había causado la noche anterior. Sentía la sangre resbalar por mi faz como un bálsamo tibio y aceitoso. Jean no parecía querer detenerse, iba a matarme a causa de su rabia, y ante dicha situación sólo vi una única salida para salvar mi vida cuando uno de esos malditos frascos cayó al suelo de sobre mi mesa y rodó para situarse al alcance de mi mano izquierda.

-Perdóname, Señor…- pensé.

Saqué fuerzas de flaqueza y conseguí apartar de una patada a Jean, cosa que sólo me dio tiempo para tomar el frasco y beberme esa asquerosa y nociva sustancia blanquecina tan adictiva que contenía antes de que Jean volviese a situarse sobre mí para seguir descargando su ira contra mi rostro hecho papilla. Jean no había visto lo que había hecho, si lo hubiese visto se hubiese retirado al instante pues conocía lo que el ingerir esa sustancia significaba. Él me ayudó a crearla, ahora que Dios se apiade de su alma…

Los golpes ya no me importaron, sabía que sólo era cuestión de tiempo que el líquido blanquecino aquel hiciese efecto en mi organismo. Sus puñetazos eran simplemente una excusa para volver a sentir…

…Sentir esa maldita sensación tan adictiva corriendo acelerada en mi interior. La presión arterial y el ritmo cardíaco aumentaban por segundos, sentía las venas querer estallarme y el corazón irse a salir de mi pecho por la boca. Todo corría más y más rápido a medida que los segundos pasaban. Sentía las extremidades tensas y cómo los dientes me chirriaban provocándome heridas leves en la lengua y boca. Era una sensación asquerosa de enajenación, de no sentirme dentro de mi propio cuerpo ni de mi débil mente, ni si quiera sentirme criatura de Dios.

La sustancia hizo efecto y mis piernan lo empujaron de un golpe dejándolo incrustado en el borde de la cama que se movió unos metros más allá de su ubicación habitual. Era algo similar a sentirte figuradamente descuartizado pero a la vez que todas tus partes pertenezcan a un mismo ser.

-Pero, ¡joder!…- dijo –… ¿Tú no dejaste aquellas drogas?…- dijo temblando y mirándome perplejo. Sabía que Jean me sentía fuera de mí, él conocía los efectos de la droga y sabía que hiciera lo que hiciera, dijera lo que dijera, nada iba a detener esta cosa que corría por mi organismo.

-- agarré su cuello para estrangularlo.

Podía oírlo chillar de pánico, real pánico o más bien puro terror ya que él había colaborado conmigo en la creación de este maldito monstruo y en más de una ocasión presenció qué le ocurría a las víctimas de esta cosa cuando caían en sus manos. No había piedad para nadie, Jean lo sabía. Éstas eran las manos de un monstruo que no atiende a razones y en cuyo vocabulario no existía la palabra “misericordia” ya fueras hombre, mujer o niño…

Gritaba mi nombre, podía oírlo como una voz lejana, pero yo ya no tenía fuerzas, simplemente no las tenía. No era yo. Lo escuchaba gemir de dolor, suplicar por su vida, suplicarme a mí, a su mejor amigo y compañero, a lo más parecido a un hijo que él tenía, me suplicaba y yo simplemente observaba desde otra dimensión cómo la sangre brotaba por su rostro, sólo sangre, sangre y más sangre…

Jean se escurrió por entre mis brazos y salió corriendo escaleras abajo destrozando todo el mobiliario a su paso. Maldito médico frustrado, tenía ahora madera de soldado luchador. Salió a la calle y bajo la lluvia pretendió huir río abajo. Eran altas horas de la noche y corría sin detenerse por la húmeda calle buscando llegar hasta el borde del río o toparse en el camino con un alma caritativa dispuesta a morir de forma brutal por él. Yo por mi parte, o mejor dicho este monstruo, lo perseguía con paso firme y la mirada con los ojos inyectados en sangre clavada en el blanco de su diana.

-Maldito monstruo…- decía con la voz grave mientras lo sujetaba por la garganta cuando lo intercepté –…¿Qué harás, matarme?, ¿como a todos esos borrachos y depravados sexuales de los burdeles de poca monta?, ¿como a todas esas putas que secuestramos para nuestros experimentos fallidos?, ¿es eso?, ¿seré uno más de ellos, un muerto más al cual nadie echará de menos? Yo que te acogí en el seno de… agr… de mi familia. Yo que te llamé “hijo”…

Algo extraño pasaba por mi mente, las palabras de este hombre, no…

-…Yo que te tomé como mi hijo, yo que te di un techo, un suelo, una cama caliente y un plato de comida para que te alimentaras. Yo y mi ahora difunta esposa que te acogimos como parte de nuestra familia…

-¿Te daña, hijo? Mi hijo…

-…Mi hijo. Lo fuiste… Para Enid y para mí lo fuiste… Un hijo, nuestro hijo…

Sentí las mejillas arder, ruborizarme. Algo en el interior me descubrió completamente, me sentía desnudo de sentimientos, en carne viva ante las palabras de este hombre. Realmentese algo dentro de mí se escondió avergonzado, me abandonó literalmente. Y como consecuencia de ello, las piernas me flaquearon haciéndome caer hincado de rodillas al suelo llorando desconsolado aferrado a las piernas de Jean.

-… ¡Dios bendito, Dios bendito ayúdame!- repetía yo temblando. Sus brazos me tomaron abrazándome con fuerza y me colocó su chaqueta por sobre mis hombros.

-Shhh… cálmate Corso, ya pasó…

(Continúa…)

Yolanda Tamarit

 

El fantasma Igor 29 noviembre 2010

Archivado en: Últimos post,Participa — cebolledo @ 12:31

El fantasma Igor



“¡Cómo voy a creer yo en fantasmas!” Enrique es una persona racional a tope. De las que siempre son capaces de encontrarle la respuesta lógica a cualquier fenómeno paranormal.


No obstante, no siempre fue así. En sus años mozos le atraían profundamente todo tipo de magias y misterios: ovnis, espiritismo, tarot etc. En aquella época de su vida leyó toneladas de libros. En uno de ellos se detallaban pormenorizadamente los poderes mágicos de los lamas tibetanos.


De aquello sólo se quedó con dos trucos: uno llamado “tumo”, o algo así, que consistía en generar, por medio de la concentración, un gran calor interno. ¡Y tanto! Puesto que los adeptos hacían concursos para ver quién derretía un círculo mayor de nieve a su alrededor. Con sólo sentarse en el suelo y concentrarse.


El otro truco era el de la creación de fantasmas. Todo es cuestión de concentración. Si te empeñas, puedes hacer que tu energía se condense en un espíritu. Luego empezarás a notar su presencia: te desaparecen cosas, no las encuentras o cambian de sitio. Obviamente no las ves volar por el aire, porque el fantasma las mueve cuando tú no miras. (¡Por supuesto!).


Estos espíritus son un poco inestables. Si no les prestas atención, simplemente se desvanecen. Así que la clave está en perseverar. Practicando todos los días lograrás que se instale en tu vida, con un poco más de esfuerzo harás que se materialice y no sólo tú lo veas sino que se hará visible para más gente. Pero eso es más difícil.


Si te quedas en la fase intermedia obtendrás una especie de esclavo personal. Porque si logras controlarle, igual que mueve cosas para perderlas, puede moverlas para que las encuentres; razonaba Enrique.


Realmente, ¿a quién no le ha pasado eso de dejar algo en la cocina y que le aparezca en el baño? Yo, continuamente pierdo las llaves de casa, para encontrarlas en el sitio más insospechado. No es la primera vez que me las meto en el bolsillo y al cabo de unas horas aparecen en la cerradura del buzón. Y no hablemos de bolígrafos…


Todo cuadra, objetos de un tamaño manejable para un fantasma.


Así que se decidió a crearse su propio fantasma. Lo primero el nombre: Igor (a él le gustaría que le llamaran ‘Aigor’). Concentración, concentración y en seguida empezó a notar las travesuras de Igor. Las llaves, el billetero, el móvil… le encantaba esconderlos. Y le tuvo que hablar claro.


–Igor, –le dijo, muy serio– si quieres seguir existiendo como tal, tienes que serme útil. Si no, me olvidaré de ti. Y desaparecerás.


Parece que lo entendió. Y se pusieron a entrenar. Enrique le preguntaba dónde estaba algo y el fantasma se lo decía. No es que se le oyera muy bien, pero bueno, era cuestión de practicar. Un truco que entrenaron mucho es el de las llaves. “Cuando meta la mano en el bolsillo, la primera llave que tengo que encontrar es la del portal”. No siempre funcionaba, y es que Igor se distraía con facilidad.


La cosa iba de perlas, así que orgulloso, quiso mostrárselo al mundo. Pero necesitaba público para realizar el truco. Descartó de inmediato el presentárselo a un adulto. “¡A ver a quien le cuento que tengo un fantasma sin que se ría de mí!” Preferible, la inocencia y candidez de un niño.


–Mira Pedrito, te voy a contar una cosa… –Y le explicó todo, en versión para niño de ocho años.


–¡Papáaa! –le contestó el niño– si yo hace años que ya no tengo amigos imaginarios…

Cebolledo


Safe Creative #1011297961027

 

Dejar de fumar 29 noviembre 2010

Archivado en: Últimos post,Participa — cebolledo @ 8:51

Dejar de fumar



Dejar de fumar es imposible. O, al menos, muy difícil. Todos nacemos no-fumadores pero en cuanto nos pica el veneno del doctor Nicot, estamos perdidos.


Yo dejé de fumar oficialmente el 13 de agosto de 2002, cuando nació mi segundo hijo. Me prometí a mi mismo no volver a fumar nunca, y lo conseguí… durante casi un año. Luego una fiesta, un amigo, te ofrecen un cigarro, por cortesía y dices: “total, por un cigarro…”. Pero es uno, y luego otro y otro y otro.


Luego la cajetilla. Las dos primeras las compro y las fumo a escondidas. A partir de la tercera ya es oficial.


Desde entonces alterno temporadas de fumador y de no-fumador. Como Jekyll y Hyde.


Javi dice que soy “semifumador”.


Javi y yo nos vemos dos o tres veces al año. A mi mujer no le agrada mucho, porque Javi es un mujeriego. Javi es el típico solterón-ligón de mediana edad y con dinero. Soltero porque quiere, la mitad de la población femenina ha pasado por su “banco de pruebas”.


Cuando quedamos, copa tras copa hablamos de nuestros temas. Temas que no hablo con nadie más: los últimos discos, los libros que estamos leyendo, recuerdos lejanos de nuestra infancia y los amigos comunes que odiamos al unísono.


Copa tras copa, tema tras tema acabamos siempre en su casa. Y en su cama.


La gente no sospecha, nunca ha sospechado. A fin de cuentas Javi es un “playboy” reconocido y yo un soso padre de familia.


A eso de las cuatro me visto, para irme a mi casa.


–Te cojo el cedé de los Strokes, ¿vale?


–Llévate también el de Paul Weller, si quieres.


Recojo mis cosas. Desde la entrada, antes de cerrar la puerta, me despido.


–Javi, te llamo.


A veces suena como “Javi, te amo”. Pero no es así, no somos pareja ni lo seremos. Somos amigos, a Javi le gustan las tías, y a mí también.


Llego a casa con un sentimiento agridulce. Al día siguiente dejo de fumar otra vez más y me prometo no volver. Con Javi también.


Pero ya se sabe, dejarlo es imposible. O, al menos, muy difícil.


Cebolledo

Safe Creative #1011257934856

 

La búsqueda de la felicidad 26 noviembre 2010

Archivado en: Últimos post,Participa — cebolledo @ 19:46

La búsqueda de la felicidad


El otro día, haciendo zapping, encallé en un canal en el que entrevistaban a un famoso. El tema era la búsqueda de la felicidad. Y entonces recordé algo que me pasó hace tiempo.

Hubo una temporada en mi niñez en la que solía ir a jugar con un amigo. Un compañero de clase. Íbamos a su casa y su madre nos daba la merienda. En su casa había un desván, repleto de tesoros para unos preadolescentes como nosotros.

Un día encontramos un libro antiguo de matemáticas. Como yo iba por ciencias, mi amigo me lo dejó llevar a mi casa. A los dos días se lo devolví.

Pero lo que no le devolví fueron una hojas manuscritas que había en su interior. Supuse que era un secreto de algún antepasado de mi amigo y, por algún motivo, no dije nada.

En aquellas hojas escrito a pluma y con letra caligráfica había un relato. Por los tachones y anotaciones parecía que era la traducción de un texto escrito en otro idioma.

La historia trataba de un rey de un lejano país. Un rey justo y sabio, y muy querido por su pueblo. Que vivía feliz con su esposa, admirado por sus súbditos y en paz con los países vecinos. Para colmar su felicidad, Alá tuvo a bien obsequiarle con tres hijas, a cuál más bella y cariñosa.

Llegado el momento, el rey llamó a su hija mayor y así le habló.

- Alisa, hija mía. Tú eres la mayor de mi descendencia. Y, como ordena nuestra ley y nuestra tradición, estás llamada a sucederme en el trono. Como buen padre que soy, te quiero mucho, pero también quiero a mi pueblo del que soy responsable. Por eso quiero que seas la mejor de las monarcas. Y sé que para ello tienes que encontrar la felicidad. Yo no puedo darte ese tesoro, así que tu madre y yo hemos pensado en mandarte a tierras lejanas a buscar tu destino. Allá conocerás otras gentes y otros lugares y crecerás en sabiduría. Cuando consideres que estás preparada, volverás y recibirás el cetro de mis propias manos. Sólo una cosa más, en tu viaje no tendrás ayuda mía, ni por ser mi hija ni por mi fortuna, para que ello no sea un impedimento en tu aprendizaje. No obstante siempre tendrás la puerta de tu casa abierta, y cuando quiera que vuelvas serás recibida como la princesa que eres.

Alisa, la primogénita, recogió sus cosas y partió hacia tierras lejanas, llevando tan sólo lo estrictamente necesario.

Pasaron dos años y el rey no tuvo noticias de Alisa.

El rey llamó a su segunda hija y así le habló.

- Belisa, hija mía. Tú eres la segunda de mi descendencia. Como bien sabes, hace dos años tu madre y yo mandamos a tu hermana mayor a tierras lejanas a buscar la felicidad y encontrar su destino. Se fue despojada de todo privilegio, y ahora no sé si hice bien. Desconozco si no vuelve porque ha perecido en tierras lejanas o porque no se siente todavía suficientemente preparada.

Hoy a llegado tu hora, y es tu turno para viajar a países desconocidos. Allá conocerás otras gentes y otros lugares y crecerás en sabiduría. Sin embargo, en tu viaje tendrás toda mi ayuda. Irás acompañada de tu séquito y dos de mis ministros de mayor confianza. Ellos te aconsejarán y protegerán. Visitarás todos los países en mi nombre y conocerás a todos sus dirigentes en persona. Cuando consideres que estás preparada, volverás y serás recibida con honores de rey. No obstante siempre tendrás la puerta de tu casa abierta, y cuando quiera que vuelvas serás recibida como la princesa que eres.

Belisa, la segunda, recogió sus cosas y partió hacia tierras lejanas, llevando su séquito consigo.

Pasaron otros dos años y, considerando apropiado el momento, el rey llamó a su hija pequeña y así le habló.

- Carlisa, hija mía. Tú eres la menor de mi descendencia. Como bien sabes, hace años tu madre y yo mandamos a tus hermanas a tierras lejanas a buscar la felicidad y encontrar su destino. Se fueron a condición de volver cuando estuvieran suficientemente preparadas.

Hoy a llegado tu turno, y es tu hora de partir. No sé si hice bien enviando a tus hermanas al extranjero. Por eso tu viaje será por nuestro querido país. Allá conocerás otras gentes y otros lugares y crecerás en sabiduría. Visitarás todas las ciudades y aldeas y conocerás a mis súbditos en persona. Cuando consideres que estás preparada, volverás y serás recibida con honores de rey. No obstante siempre tendrás la puerta de tu casa abierta, y cuando quiera que vuelvas serás recibida como la princesa que eres.

Carlisa, la pequeña, recogió sus cosas y partió, llevando a Alá consigo.

Llegados a este punto, no pude seguir leyendo. La siguiente hoja de papel estaba muy deteriorada. La tinta estaba borrosa y a penas se podía distinguir alguna frase. Lo poco que pude descifrar me dio a entender que las tres hijas volvían y que el rey había muerto.

No lo comenté con mi amigo, al principio porque me daba vergüenza admitir que le había robado unas hojas. Después, no sé por qué.

Nunca llegué a saber el final del cuento. Si Alisa, Belisa o Carlisa habían encontrado o no la felicidad. Si la había encontrado el antepasado de mi amigo. Ni siquiera si había copiado la historia o se la había inventado. O si mi amigo la conocía y sabía su final.

Con el paso del tiempo, las vidas de mi amigo y la mía siguieron rumbos separados, perdimos el contacto y nunca más volví a saber de él. Pero el cuento de las hijas del rey ha vuelto a mi memoria con cierta periodicidad. Pero no tanto como para haber marcado mi vida.

El otro día, haciendo zapping, me acordé de mi amigo de la infancia. Tal vez haya encontrado la felicidad o tal vez no. Yo, por mi parte, vivo una vida tranquila y, curiosamente he tenido tres hijas: Alicia, Isabel y Carlota.

Cebolledo

Safe Creative #1011257932012

 

El Nudo Windsor 26 noviembre 2010

Archivado en: Últimos post,Participa — cebolledo @ 19:38

El Nudo Windsor


Pipipipíiii

Juan Antonio apagó el despertador. Ya llevaba unos minutos despierto, como siempre. Siempre se despierta antes de que suene el despertador. Un pequeño y viejo despertador de pilas que alguien le trajo hace años de Canarias. Con la esfera blanca y la palabra QUARTZ en negro.

Retiró las sábanas, sacó las piernas y se incorporó. Como siempre, se quedó unos instantes sentado en la cama, mirando a través de la ventana. Era un día lluvioso.

Le gustaba dormir con la persiana levantada. Para ver las estrellas mientras se quedaba dormido. Cuando el cielo estaba despejado podía ver Orión desde su cama. Las estrellas cuyos nombres conocía: Rigel, Betelgeuse, Bellatrix.

Bellatrix, “la guerrera”. Siempre le recordaba a aquella chica que conoció de chaval: Beatriz. Fue casi su amor platónico ¿qué habrá sido de ella? A veces sueña que la vuelve a ver, que se encuentran por casualidad, que recuerdan “viejos tiempos”.

Se introduce en el baño con el aparato de radio. El transistor de pilas ¿cuántos años tiene? ¿treinta, cuarenta? Oye las noticias mientras se asea. Radio nacional.

Sobre la silla del dormitorio la ropa que preparó la víspera. Calcetines a juego con los zapatos. Zapatos a juego con el cinturón. Ropa interior blanca. Camisa blanca. Y la corbata.

Frente al espejo se anuda la corbata. Nudo Windsor, por el duque de Windsor. No “Wilson”, como lo llamaba su padre. Su padre le enseñó a hacer ese nudo triangular, plano, perfecto. Y él se lo enseñará a su hijo cuando llegue el día.

Todo tiene que estar perfecto: la camisa planchada, la muda limpia, el nudo Windsor. Juan Antonio desprecia a los que se hacen el nudo simple, el “for-in-jan” de los británicos. Ese nudo no tiene clase, lo hace cualquiera.

Otra cosa es el medio-Windsor o nudo español, algo más elaborado. Ya indica un poco más de preparación. De cultura. Un pase por detrás, una vuelta a la derecha, un pase por delante y ya está.

Pero nada como el nudo Windsor, el auténtico, el completo.

También Juan Antonio tuvo su época rebelde y experimental. Cuando se hacía nudos exóticos: el Platsburg o el Saint Andrew. Y se sentía diferente, esnob, intelectual.

Estira las sábanas y cierra la ventana, que había permanecido abierta mientras se aseaba en el baño. Un café soluble, con leche, en el microondas, ese es su desayuno. Y una galleta maría.

Los zapatos brillantes, impecables. “La elegancia de un hombre se mide por la limpieza de sus zapatos” recuerda.

Un día más, que irá andando a la oficina. Un día más o un día menos. Tal vez hoy pase algo. Tal vez se encuentre con Beatriz, sonríe. Y queden para tomar un café… y se casen… y tenga un hijo.

Y así pueda enseñarle a hacer el nudo Windsor.

Cebolledo

Safe Creative #1011257931251

 

Tristeza… 23 octubre 2010

Archivado en: Últimos post,Participa — bannny @ 7:43
Tags: ,

Esta noche me siento en trance, estoy temblando y mi corazon late muy fuerte, estoy reprimiendo unas fuertes ganas de llorar. Escribo estas lineas tan lentamente porque no confio en mi propio pulso, si escribo rapido me saldran mal las letras.
Me encuentro en una habitacion que no es la mia, sentada en el medio de una cama en la que no duermo y la luz esta encendida; Pero siento como si estuviera en una oscuridad total. Me siento tal sola en estos momentos como nunca creo haberme sentido antes. No tengo a quien llamar o con quien hablar y supongo que tampoco lo necesito, solo quiero escribir.
Esta noche perdi a dos personas que significaban mucho para mi; Perdi a un buen amigo a quien hice un enorme daño y no fue hasta hoy que me di cuenta del tamaño del daño que le cause; tuvo la desgracia de enamorarse de mi y ocurrio que no pude manejar el amor que me ofrecia, no lo correspondi, no lo acepte y sin darme cuenta lo rechace, ignore y rompi su generoso y cariñoso corazon y ahora esta intentando sacarme de su vida y de su alma. Me dijo: “No esperes que las cosas vuelvan a ser iguales porque no lo seran, ese hombre que conociste murio; Tampoco te voy a ignorar ya que aun tengo cosas de ti en mi, pero eso sera todo, volvere con mi antigua novia quien me sigue amando y yo siento cosas nuevas por ella y pienso que esta vez las cosas pueden funcionar entre ella y yo asi que, adios para siempre”.
sus palabras hirieron hondo en mi ya maltrecho corazon, pero él tiene razon, lo heri. perdi a la unica persona que me escuchaba sin juzgarme…
Es extraño se me han quitado las ganas de llorar, pero aun tiemblo y mi corazon aun late fuerte; Me invade una gran tristeza.
La otra persona que perdi esta noche fue el amor de mi vida o deberia decir, el unico chico del que me he enamorado de verdad. Ese por el que no tuve el valor suficiente de luchar como se debe.
A él, lo perdi por mi propia eleccion, veran, él no me quiere no me corresponde solo se escuda en sus estudios diciendome lo ocupado que esta con tantas responsabilidades, creo que lo hace para que me aleje y entienda de una vez por todas que lo nuestro nunca va a funcionar y lo hace de esta manera porque no quiere herirme, pero de todos modos me hace daño al ignorarme, por lo menos le doy credito porque intento una relacion conmigo no una vez sino tres veces, pero siempre existia algo un obstaculo que lo desanimaba y volvio a alejarse de mi; Por eso digo que lo perdi porque no estoy segura aguantar una cuarta vez de dolor, de dudas, de insomnio.
La realidad es que no puedo luchar por alguien que no quiere luchar por mi, solo me queda hacerme a un lado contra mi voluntad.
Estoy completamente segura de dos cosas: la primera, es que lo amo y eso no va a cambiar y mucho menos a pasar y la segunda, esto es algo por lo que siempre sufrire, por su recuerdo y poruqe no me ama y nunca lo hara. Supongo que aveces para enontrar nuestro principe debemos besar muchas ranas; A pesar de todos mis fracasos amorosos- que ya son varios- aun en un pequeño rincon de mi alma hay una luz de esperanza. me veo a mi misma en un tunel en donde camino y camino y solo existe oscuridad, y estoy sola sin una vela, una luz o una linterna que me alumbre el camino y no encuentro esa ansiada luz al final, aun, pero tengo fe de que pronto lo hare y a pesar del dolor y la negrura fria y tetrica a mi alrededor siempre hay alguien con un fosforo que camina a mi lado dandome una tenue luz, dandome calor y arriesgandose a quemarse con el fosforo, por mi.

No importa si se consume ese fosforo, porque mas adelante habra otra persona con otro, listo para ser encendido y guiarme…
Quieres ser tu mi proxima luz?

 

Bany “Luna”

Safe Creative #1010237641012

 

¡Para siempre! 16 octubre 2010

Archivado en: Últimos post,Participa — bannny @ 8:09
Tags: ,

Mirar a travez de la ventana como caia la nieve siempre la hacia recordar aquel dia, fatal para muchos, pero mágico para ella, ya que fue el dia en el que descubrió lo que él sentia por ella…

4 años atras…

Ahi estaba él como siempre con sus amigos, y aqui, estaba ella como siempre mirandole…. ella lo conocia desde el jardin de niños; bueno decir que lo conocia no era del todo cierto, lo conocia pero solo de vista, nunca habia intercambiado con él mas de 10 palabras en 10 años que llevaba amandolo secretamente; al verle suspiró y penso: “como no quererlo”… lo que ella sentia no era solo una cuestion fisica, sino tambien espiritual, de sentimientos; fisicamente, él era alto, de cabello castaño muy claro, musculos definidos pero no demasiado, su rostro era tan hermoso que no era posible, sus facciones eran delicadas y suaves, sus labios carnosos y sus ojos, oh dios esos ojos por los que matarias a las que se atrevieran a verlos, eran grises con un toque de verde y amarillo en ellos; era cariñoso, responsable, maduro, preocupado, pero tambien era la popularidad encarnada siempre rodeado de personas…. femeninas…. solo poder acercarsele seria el mayor premio, la primera cosa en su lista de cosas por hacer en año nuevo. Si tan solo tuviera el valor de caminar hasta él y…

- otra vez viendo a tu tarzan sin liana?

Eso la despertó de sus pensamientos, se dio vuelta para encontrarse con el dueño de esa voz tan familiar, su mejor amigo;

-dejame soñar, es gratis- le dijo ella- ya es hora de irnos a clase?

Él asintió – si y vamos tarde… en serio te lo digo tienes que dejar esta rutina, tu viendole a él y yo viniendo a por ti, para ir a clases y ademas me preocupas, siento que te estas obsesionando con él.

Ella lo fulminó con la mirada – No me estoy obsesionando con él asi que deja de sufrir y no te he pedido que vengas a por mi o si?- ella le dedico una sonrisa complice.

-no, no lo has hecho, pero resulta que soy tu parte racional esa pequeña parte de tu cerebro a la que no prestas atencion y ademas soy tu mejor amigo, todo lo que tienes en esta selva… digo colegio- Sonrió

- pues si, tienes mucha razón y te lo agradesco; aunque sabes algo tengo un extraño presentimiento, siento que algo va a pasar hoy, estoy incluso nerviosa.

- no te preocupes eso se te quita con una buena dosis de matematica- ella hizo una mueca de desagrado

despues de un dia completamente fastidioso, pasando de clase en clase, era hora de ir a casa.
Ya se encontraba en el estacionamiento cuando vio algo que la horrorizó, era un camión con un conductor dormido e iba directamente hacia él, que estaba cruzando la calle atendiendo una llamada telefónica inconsiente de lo que estaba a punto de sucederle; ella corrió hacia él con un grito atrapado en la garganta y el corazón latiendole a punto de salirse de su pecho; despues todo ocurrió en camara lenta… Ella lo empujó del camino recibiendo todo el impacto…

Lo extraño es que no sintió dolor, solo una presión en todo el cuerpo y luego todo se volvió oscuridad…

Estaba algo desorientado por el repentino empujon, estaba tirado en el cesped preguntandose que habia pasado, cuando la vio, en el medio de la calle en una posición poco natural, toda ensangrentada, parecia mu…. no no no no dios, se levanto de un salto y corrió hasta ella gritando solo 2 palabras:

-!AMOR NOOO!

-Melissa! porfavor despierta, no, no te vayas, mira que no te he dicho lo que significas para mi, te lo suplico… alguien llame a emergencias!!!

decia él desesperado, ahi tirado a su lado, tratando de no tocarla, para no empeorar la situacion…. a lo lejos se escuchaban las sirenas de la ambulancia….

Él caminaba de un lado a otro por la sala de espera, estaba asustado, porque la chica a la que amaba desde hace 10 años estaba al otro lado de la puerta debatiendose entre la vida y la muerte, no sabia que hacer; de hecho nunca habia tenido el valor de decirle lo que sentia, cosa que aun lo sorprendia ya que nunca habia tenido problemas de hablarle a cualquier chica, pero es que con ella todo era distinto, ella no es cualquier chica, es su melissa, tan tierna, con su cabello tan negro como la noche y su piel blanca, seria tan suave su piel como se veia? sus ojos azules en los que cualquiera podria ahogarse y algo que la caracterizaba, algo que siempre llevaba era una pequeña pulsera tejida a mano de color rosa y negro. la compro en el festival del pueblo, él lo sabia porque la habia visto comprarla habia visto como ella se enamoraba de esa pulsera y minutos despues él se compro una para si del mismo color con el pensamiento de que los 2 tuvieran algo igual en sus muñecas… cualquiera que lo supiera diria que es una completo tarado… pero no le importaba ella lo valia todo. a veces la miraba sin que nadie lo notara e incluso una vez la siguio en su auto mientras ella iba en su bicicleta hasta su casa, la siguio porque era de noche y queria ver que llegara a salvo a su casa, sabia lo buena amiga que era, lo bondadosa, lo preocupada, ella era su pequeño y hermoso angel y esta vez iba a luchar porque supiera lo que sentia y porque se quedara con él, a su lado….

-parientes de melissa haistings?- dijo el doctor saliendo de quirófano- Él se acerco al doctor diciendole:

- sus padres no estan en la ciudad pero vienen en camino.

- Y usted es…

- Soy… su novio…como esta ella?- pregunto con un poco de miedo reflejado en el rostro

- Detuvimos la hemorragia y tiene 4 costillas rotas,  una pequeña fractura craneal y muchas contusiones y hematomas en todo el cuerpo, debemos seguir haciendo pruebas y tal vez tenga que permanecer unas cuantas semanas aqui, pero por lo demas se encuentra estable; tengo que decir que es una chica con demasiada suerte ella es un milagro, milagro de que no quedo en coma o no muriera con un impacto tan grave y tan fuerte como el que sufrió, estoy sorprendido de todo esto y supongo que debo creer que su novia es una enorme milagro de dios, ahora esta descansando, si quieres puedes verla pero solo unos minutos, recuerda que necesita un descanso total- él asintio- entonces sigueme.

Se sentia muy mareada con un dolor fuerte de cabeza, no sabia donde se encontraba todo estaba oscuro, intentaba abrir los ojos pero le pesaban….
De pronto escucho una puerta abrirse y luego sintio el toque calido de una mano en su mejilla, que bien se sentia, pero quien era? esta vez escucho una voz que le parecio muy familiar… acaso era….él?

-Mel, perdoname, estas aqui por mi culpa, porque me salvaste? no lo entiendo, es que acaso sientes algo por mi? despierta porfavor, quiero mirar tus hermosos ojos de nuevo, necesito escuchar tu voz, abre tus ojos…

Ella abrió sus ojos (por lo menos uno de ellos, ya que el otro estaba muy hinchado) con toda la voluntad de la que fue capaz y lo primero que vio fue su rostro tan cerca del suyo, no lo podia creer, era él y sabia su nombre! y lo unico que ella se le ocurrio decir fue:

- Auch!… que me paso?
- hola mi angel, fuiste atropellada, me salvaste la vida mel… necesitas a una enfermera? porque puedo ir a buscar al médico, creo que es mejor que una…

-no no… es decir, solo estoy algo mareada…- no sabia que decirle

-mel necesito decirte algo- si?- no se como decirlo asi que simplemente lo voy a decir, de acuerdo?- ella asintió.

- Te amo, melissa- ella solo lo miro fijamente con la boca ligeramente abierta

- Ahmm… Si esa es tu manera de agradecerme que te salvara pues no tienes que llegar tan lejos, con un simple “gracias” basta

- Que? no mel, estoy hablando en serio… te amo y no lo digo por lo del accidente, lo digo porque es cierto, lo digo porque llevo 10 años amandote y hoy estuve a punto de perderte y entendi lo idiota que habia sido al no decirtelo antes, eres una parte de mi que no sabia que existia, eres lo ultimo que pienso cuando me duermo y lo primero que pienso al abrir los ojos en la mañana, cuando te vi en la calle tirada senti un dolor en el pecho, senti que mi corazon ya no palpitaba no tienes ni idea que me has atado a ti, mi vida depende de la tuya, y no voy a aceptar un no por respuesta cuando te pida ser mi novia, porque si tu me dices que no, pues no me dejas mas opcion que…

- Yo tambien te amo. chase- lo interrumpio ella con lagrimas.

- Que me dijiste? vuelve a repetir eso porfavor- le dijo acercandose mas a ella y mirandola fijamente a los ojos

- Yo tambien te amo, chase- ella bajo la mirada, podia sentir como se estaba sonrojando.

- Que hermosa te ves asi sonrojada… Mel, puedo besarte? claro si quieres, porque de verdad no quiero hacerte sentir incomoda ni nada, la verdad soy malo en esto…- ella tomo el rostro de chase en sus manos y lo atrajo hacia si, uniendo suavemente sus labios a los de él; era increible lo bien que se ajustaban sus bocas, y lo bien que se sentia poder al fin sentir la boca de él en la suya; despues de una largo rato se separaron y ella le sonrie y le dice:

- nunca te han dicho, que pareces un loro? hablas mucho

- solo tu me los has dicho, ademas es tu culpa, me haces sentir nervioso pero a la vez me haces sentir en el cielo, mel quieres ser mi novia?

- claro que si, chase

- para siempre

- para siempre- acordo ella.

4 años despues…

Melissa aun miraba por la ventana recordando, cuando de pronto siente unas manos cálidas sobre sus hombros y una voz que le susurra al oido:

- En que piensas, mi angel?- ella sonrie se da vuelta, lo mira fijamente a los ojos y le contesta:

- En el hospital y en la primera vez que me dijiste “te amo, mel” – el sonrie- recuerdo lo nervioso que estaba cuando te lo dije y lo asustado por todo lo que te habia pasado todas esas cosas que me dijo el médico y cuando te vi ahi, asi en ese estado yo…- hizo una pausa, no podia hablar; recordaba lo asustado que estaba porque pensaba que la iba a perder y desde ese dia se juro que nunca la dejaria sola y que siempre la protegeria y asi lo habia cumplido.

- Shhh, ya eso es parte del pasado amor, olvidalo yo estoy aqui a tu lado, sana y salva…. – ella le acaricio la mejilla y el volteo su rostro para besar la palma de la mano de mel y luego recorrio la cicatriz que le habia quedado a su esposa despues de la operacion, esa cicatriz que empezaba justo debajo de su pecho derecho y continuaba hasta la parte baja de la cintura – ademas me decias lo nervioso que estabas y yo te iba a decir que cuando estas nervioso tiendes a hablar mucho- ella le dedico una tierna sonrisa.

- Si y aun despues de 4 años me sigues poniendo asi de nervioso, y aun despues de 4 años te sigo amando con la misma intensidad de siempre

- Yo tambien te sigo amando con todo mi corazon, y ahora seria muy buena idea ir a dormir, aunque veamos si esta noche consigo dormir unas cuantas horas- en ese momento se toco el abultado vientre donde crecia ya de 6 meses su hija, la cual parecia poco dispuesta a dejar dormir a su padres esta noche.

- creo que esta noche volvere a cantar para ella, anoche funciono muy bien no crees?- dijo chase con una sonrisa y colocando su mano sobre la que mel tenia apoyada en su vientre.

- Estoy totalmente de acuerdo- y lo besó
- vamos a dormir mis 2 angeles- dijo él abrazando a mel y llevandola a la habitacion… Y a la paz del amor que sentian el uno por el otro.

Bany La “Luna”

Safe Creative #1010167588159

 

Todo es alquimia 28 septiembre 2010

Archivado en: Últimos post,Participa — sanadan @ 23:07

En una pequeña habitación en penumbra, Lou Reed interpreta por enésima vez Vicious. Mara sonríe en la oscuridad, la bombilla roja ilumina levemente los rasgos dulces de su rostro, los austeros se esconden en la oscuridad. El negativo está perfectamente colocado en el porta de la ampliadora, las sales de plata deseosas de alquimia esperan impacientes el flechazo, el discreto fogonazo.

tic- tac-tic-tac

La instantánea latente bucea en líquidos milagrosos. Mara sonríe al ver la figura en grises de Lucía, su mirada tierna y su cuerpo voluptuoso. Recuerda noches de risas, besos y sábanas revueltas. La segunda cubeta es una estación de tránsito, un suspiro previo al coito que enreda sus cuerpos.

Mara enciende un Golden Virginia.

tic-tac-tic-tac

Besa la fotografía aún húmeda tras el breve lavado acuoso y vuelve a sonreír.

Mara está enamorada.

Adolfo Gasca Pascual

 

Nada nuevo, solo algo llamado… Amor. 27 enero 2010

Archivado en: Participa — Aida Anaya @ 21:30


Qué razón tenían aquellos que me dijeron, que con el tiempo las ideas fluyen y con los años el pensamiento se agolpa, pero no soy un decadente mental, ni un plagiario de ideas, porque tal vez te suenen familiares, las palabras que vas a leer, porque lo has vivido, sentido, llorado, extrañado, anhelado y porque no es nada nuevo,  solo algo llamado… Amor.  Y sin mas preambulos te lo describo asi:
“Siempre sera tu compañero en tu paso por esta vida, llena de alegrias y altibajos, terco y testarudo, pero al fin es un amor, es capaz de cargar la  energia del dia a dia, llenarte de optimismo, disfrado de esperanza, todo lo puede cambiar, te da paz, tranquilidad y armonia, sera tu aliado y en ocasiones tu enemigo, pero por amor todo puede suceder, solo hay que estar atento a su encuentro, y no desanimarse, porque el amor es tu fiel compañero;  te hara vivir sus anhelos, sufrir derrotas, amar lo imposible, te dara animo para superar  la perdida, de lo que mas haz amado, junto a el lucharas hasta vencer o morir, su magia te dara un sueño inmortal o un  beso robado y tal vez mucho más, solo hazlo brillar en tu corazon”.

Aida Anaya


 

Brillo… y fue todo 27 enero 2010

Archivado en: Participa — Aida Anaya @ 0:46



Brillo… y fue todo.

“Tu encuentro fue flugaz, brillo… y fue todo, asi lo describire en mi memoria,   cuando desperte solo tu recuerdo, como  un aroma armonioso que aun prevalece en mi mente.  Tu mirada nunca la vi, tu voz nunca la escuche, solo la imaginacion te hizo real, entre la ficcion nuestro amor crecio en la distancia, recorrio fronteras, visito lugares y estuvimos juntos, nos quisimos mucho, nos amamos…  y fue todo.”

Aida Anaya


 

Solsticio de invierno 26 enero 2010

Archivado en: Participa — sanadan @ 19:18



Dentro del reducido habitáculo, con la respiración agitada por el esfuerzo, recobran poco a poco la tranquilidad.

Ajenos al gélido clima que congela la avenida donde su coche está aparcado furtivo en la noche, al perihelio, a los vecinos que duermen tras las persianas. Otra noche más han decidido darse calor bajo la luz de una tenue farola, se visten despacio con la soltura del que repite movimientos aprendidos.

El asiento de atrás, el vaho en los cristales y fuera la niebla.

La voz sugerente de Javier Alvarez enmarca la consabida escena. El enciende un cigarro y mira a Lucia con ojos vidriosos, ella suspira y le devuelve la mirada . Añorando una acogedora habitación, una cocina donde preparar platos exóticos, armarios repletos de ropa interior.

David, piensa en sus amigos que andaran mordiendo la noche en cualquier tugurio y teme atarse, caer en las redes de seda que subrepticiamente ella teje. Trás el sentimentalismo preamatorio la realidad se le antoja estrecha y algo asfixiante…

A la mañana siguiente ambos madrugan, Lucia aprovechará la tregua de la salita del café para contarle a su compañera lo enamorada que está, mientras se sacude las telarañas del sueño que anidan en sus párpados cansados, deseando que en el reloj de la oficina, den las tres.

David en el taller, con una sensación similar a la resaca, anda preocupado y temeroso. Como decirle, como contarle…

Adolfo Gasca Pascual
Basado de forma libre en “Un muerto encierras” de Ismael Serrano


 

La gran contratación 24 enero 2010

Archivado en: Participa — catld @ 19:55


El equipo de béisbol de la ciudad se encuentra en los últimos lugares de su grupo, correspondiente a la liga de béisbol del país.

Antes de comenzar la temporada se había creado mucha expectación con respecto a este equipo: la directiva había contratado buenos jugadores extranjeros, había anunciado muchas promociones para el público durante toda la temporada, había hecho algunas importantes mejoras a su estadio. Los medios de comunicación (televisión y prensa) de la ciudad se habían unido a estas expectativas promocionándolas, haciendo todo tipo de reportajes aludidas al equipo: haciendo entrevistas a todos los jugadores, sobre todo a los más importantes; haciendo reportajes desde el estadio para mostrarle al público las mejoras que se habían realizado; mostrando en sus programas episodios pasados históricos de jugadores realizando grandes jugadas, para que las recordara el público y los motivara a asistir al estadio para apoyar al equipo.

Ante todo eso, la gente reaccionó de inmediato y asistió al estadio con mucha ilusión y dispuestos a poner de su parte, con su apoyo, para que su equipo fuera el mejor de la liga, logrando lo más ambicionado por todos: el campeonato.

El primer juego de su equipo en la temporada en su estadio fue espectacular: el público asistió ilusionado y animoso atiborrando todas las localidades del estadio; el campo de juego lucía impecable, iluminado por las luces del estadio, que habían sido remplazadas por otras más modernas y eficientes; se realizaron todas las ceremonias protocolarias correspondientes con una programación, colorido y eficiencia extraordinarios; se arrojaron al despejado y oscuro cielo fuegos pirotécnicos espectaculares, pintándolo casi por completo con luces de todos colores, convirtiéndose todo ese instante en una auténtica postal que apareció en los diarios al día siguiente. Pudo haber sido una noche perfecta, pero el equipo local perdió por cinco carreras de diferencia.

Al principio pensaron que todo sería cuestión de tiempo, esperando a que los nuevos jugadores se adaptaran al equipo y a la ciudad. Sin embargo no fue así: se lesionaron algunos jugadores importantes y los que los suplieron no daban los resultados esperados; entre otras cosas, que por ahí se comentaron y que daban oportunidad a toda clase de rumores malos que pudieron afectar en el accionar del equipo.

Ante esto, la directiva tomó decisiones importantes y contundentes: despidió al manager trayendo a otro; despidiendo jugadores trayendo a otros de iguales cualidades, pero con mayor experiencia, y otras contrataciones de algunas áreas de esta institución.

Sin embargo el equipo seguía igual. Parecía el fracaso perfecto para toda la institución; pero, de entre todas las contrataciones, hubo una que empezó a dar resultado. El equipo seguía igual, perdiendo, pero el público, que dejó de asistir al estadio debido a los malos resultados, poco a poco fue volviendo sólo para verlo a “él”. Los medios de comunicación enfocaban su atención en este personaje: entrevistándolo, haciéndole reportajes y programas, mostrándolo en revistas… ¡Volvía la ilusión y la alegría al estadio!

Hoy es el último juego del equipo en su estadio; los jugadores van llegando al mismo. La gente se aglomera desde temprano. El tráfico en los alrededores del estadio es caótico, es impresionante la cantidad de elementos de tránsito controlando ese caos.

−¡Creo que ahora sí se va llenar el estadio!− expresaba emocionado una persona que se encontraba formada en las inmediaciones de una kilométrica fila que tenía como punto de inicio una de las entradas del estadio.

Llegó la hora. Los jugadores se encuentran pávidos ante aquel impresionante escenario colorido y repleto de gente. En las casetas de ambos equipos se escuchan todo tipo de comentarios y expresiones aludidas a ese “fenómeno social.”

El equipo local salta a la cancha. En el interior del vestidor local alguien comenta nervioso:

−¿Estamos todos?… No vino Chuy, ¿verdad?… Ya me lo temía… ¡Güero, tú lo vas a suplir!

−¿Yo! ¡No, yo no! ¡Se me hace que la voy a regar gacho!.

−Anda, anda, que no va pasar nada, que al cabo ya sé que te mueres por suplirlo… Bueno, ya prepárense y salgan al campo.

Se queda un momento solo, comienza a sudar y sus manos a temblar un poco, respira por unos segundos profundamente al momento que se decía: “Esto es lo que querías, ¿no?; pues ahora no hay vuelta atrás”. Se incorpora y camina por el pasillo rumbo al campo de juego. Mientras lo hace, las miradas de sus compañeros jugadores muestran sonrisas de alegría y, una que otra, de envidia; se oye que retumba en el pasillo el eco de la voz de la multitud que aclama su presencia gritando su nombre. Al final del pasillo, ya para salir al campo de juego, toma su última y profunda bocanada de aire al momento que se pone la cabeza de la botarga, representando así a la mascota del equipo.

Carlos A. Díaz García


 

La Canción Secreta 24 enero 2010

Archivado en: Participa — catld @ 19:52



Me encontraba encerrado en mi recámara viendo en un televisor un documental muy interesante. Una música a todo volumen interrumpió mi concentración, provocándome un sentimiento mezclado de ira y desilusión. Sabía quien era la persona que lo había creado, y que la estaba disfrutando intensamente. Apagué el televisor, me recosté en la cama, y poniéndome mi antebrazo izquierdo sobre mis ojos, me dispuse a invocar con desesperación algún remanente de sueño que no había aprovechado durante la noche anterior. Lo único que logré fue aguzar mi atención en esa música que emanaba del estéreo ubicado en el recibidor de la casa. Estaba sintonizado en un popular programa de radio, en el que anunciaban dos títulos de canciones antes de reproducirlas. No alcancé a oír el título de la primera, pero sí el de la segunda, que me hizo esbozar una sonrisa por lo que a continuación sucedería… Una exclamación gloriosa sobresalió de aquel “antro” en que se había transformado la casa. Durante unos breves comerciales se abrió la puerta de mi recámara, al tiempo que una voz dulce me hizo reaccionar: “Buelo, me das para comprar unas papitas”. Sin descomponer mi figura metí la mano a uno de mis bolsillos, y saqué un manojo de monedas; escogí una de diez pesos, la cual me arrebató sin completar la extensión de mi brazo. −A ver si llego antes de que toquen mi canción favorita, dijo desesperada mi nieta antes de cerrar la puerta.

Comenzó a reproducirse la primera canción. Mi instinto me hizo ponerle total atención. Un ritmo lento tropical comenzó a armonizar mis sentidos; la incursión de una voz femenina hizo que mi rostro reflejara un gesto reconfortante; a la quinta frase, hizo que palmoteara despacito la cama. De pronto, el ritmo cambió drásticamente volviéndose más aprisa; la voz de la mujer, así como la letra, tomaron un ritmo divinamente contrastante, al volverse muy dramática. Un ruido de monedas que se impactaron contra el piso, me hizo volver en mí. Aparecía sentado en el borde de la cama. Sin haber recogido todas las monedas traté de dirigir mi atención nuevamente hacia aquella fascinante canción, pero ya había terminado. Y justo cuando comenzaba a escucharse la segunda canción, la puerta de la entrada se abrió intempestivamente, entrando mi nieta desenfrenada: lanzando la bolsa de papitas sin ver a donde, desprendiéndose de sus sandalias para disponerse a bailar cómodamente su canción favorita que reproducen ene veces durante el día. Traté de preguntarle acerca de la primera canción, pero me desanimó hacerlo: la niña estaba en total trance musical. Me dispuse a esperar a que terminara su glorioso momento, admirándola. Al sentir que la miraba no se cohibió ni mucho menos, todo lo contrario: comenzó a imitar movimientos sensuales, que su inocente y temprana conciencia creyó que serían “inocentemente” bien vistas por las demás personas. Y a la voz de “¡qué movimientos son esos, niña!” logré que la conciencia inocente de mi nieta concluyera con éxito su primera clase de sexualidad que le impartió su abuelo.

Terminando la canción, me dispuse de inmediato a preguntarle sobre la primera canción reproducida:

¿Hija, no te acuerdas el nombre de la primera canción?

No Buelo, no me acuerdo respondió exhausta y dejándose caer en un sillón, apachurrando la bolsa de papitas que había lanzado anteriormente.

¿Pero no sabes ni quién la toca, o la canta, ni nada? insistí alterado, manoteando.

No, no sé… A ver, ¿Cómo va? A ver, ¡Cántela! volvió a responder con una sonrisa burlesca.

Manifestando vergüenza, pregunté lo mismo más tranquilamente, tratando de convencerla de aguzar su memoria hasta el límite para provocar que desistiera de sus alentadores deseos.

Manipulando su actitud, con intención malévola, expresó sus insistentes deseos con suma dulzura, doblegándome por completo, emprendiendo a exhibir mis humildes dotes de cantante. Sin embargo, ante la emoción escénica que me invadía, no podía reproducir la canción. Comencé a tararear, provocando a mi ávida espectadora una expresión desconcertante… Pero, a los seis segundos, reviví la canción en mí. Fue tanto mi fervor que me atreví a bailar: coreografiando algunos pasos que lenta y torpemente realizaba y que fue lo suficiente para lograr la invitación involuntaria de mi espectadora para que pasara al imaginativo escenario a acompañarme a bailar… Detuve abruptamente el espectáculo. ¿Entonces ya te acordaste de la canción? pregunté emocionado a aquella “pinga”.

−No, ¡pero esta bien chida, Buelo! −contestó sorprendida− Pero no se preocupe, que al rato la vuelven a pasar. La van a repetir cada rato. Va ver.

Me dio un poco de consuelo su comentario, y decidimos esperar, escuchando todo el día la radio, sintonizando todos los programas existentes

………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………

Paso el tiempo y la canción no la volvimos a escuchar en ninguna otra parte. Nunca volvimos hablar al respecto. Nuestras memorias habían guardado esa canción en el baúl de los secretos.

Carlos A. Díaz García


 

Ex(tractos) 20 enero 2010

Archivado en: Últimos post,Participa — sanadan @ 19:01



El tracto entre tus labios y los mios, es un extracto de la impaciencia, que verte, me provoca.

Un extracto de lo que sentimos no podría ocupar el hueco que le quisimos asignar, en los anaqueles, junto a las copas del vino y las tazas de tu colacao matutino.

Entre tu pueblo y el mio, los campos se llenan de coles. Los árboles de mirlos mirones, las farolas sonríen luz amarilla, recorren ese espacio interpoblacional nubes blancas suaves y dispersas en un cielo, tan claro, que hace que entornemos los ojos para poder observarlo.

Un agricultor escucha Lonesome crow, en el radio-cd de última regeneración de su cosechadora mientras cosecha mermelada de fresa en sus tierras de cultivo fértiles y fronterizas. Nos mira sin demasiado interés cuando le da una chupada a su cigarrillo manufacturado.

El gorgoteo en mi estomago indica que mi tracto digestivo esta contento y suavemente susurra melodías a su manera gutural. Ya sabes que no es porque este famélico, es porque aprecio tu forma de tratarme y mi organismo tiene esta surrealista forma de hacertelo saber, con una profunda melodía intestinal.

Adolfo Gasca Pascual


 

Terror en la avenida Constitución 11 enero 2010

Archivado en: Participa — catld @ 20:03



“Los Tapados” −así los llamaban los ciudadanos, porque todos los integrantes de ese grupo tenían sus rostros cubiertos por todo tipo de prendas para ello: paliacates, pasamontañas, mascaras de cualquier tipo, gafas oscuras exageradamente grandes, etcétera− habían obstruido la principal arteria vial de la ciudad: la Avenida Constitución. Jovencitas, casi niñas, con bebes en brazos; señoras con cartelones que aludían a la no intromisión del Ejercito Mexicano a sus colonias; jóvenes con aspecto pandillero cometían crímenes a los ciudadanos automovilistas y peatones: robándoles sus pertenencias de forma agresiva, dañando los vehículos y golpeando de manera atroz a las personas quienes se atrevían a impugnarles sus fechorías o hacerles un comentario negativo a lo que aludían los cartelones que portaban. Esta era su forma de protestar ante el abuso de la autoridad en los operativos de investigación que realizaban en sus colonias, así lo decían ellos a los medios de comunicación que en todo momento seguían esta problemática situación.

El grupo antimotines, así como otros grupos de las demás dependencias policíacas de la ciudad hicieron acto de presencia, volviendo toda la atención de ese grupo delictivo hacia ellos. Patadas, insultos y toda clase de objetos golpeaban los escudos de este grupo policíaco. Éstos aguantaron por unos minutos los salvajes embates de los criminales, para después decidirse a marchar hacia ellos golpeando sus macanas contra sus escudos, provocando un ruido atemorizante para todos los presentes, logrando que fueran retrocediendo poco a poco esos delincuentes, hasta disponerse a huir recelosos bajando hacia el lecho de aquel grande y emblemático Río que separa en dos esa ciudad capital del Estado, en el que sólo una cuarta parte de su gran ancho lecho fluye agua, el espacio restante fluyen todo tipo de obras: deportivas, establecimientos de comercios y pavimentos de concreto que forman las bases para espectáculos errantes. Después de unos minutos la policía tomó control total de la situación: arrestó a algunas personas, mantuvo un cerco de guardia por algunos minutos en la lateral de esta importante avenida que se encuentra en la ribera de ese gran Río y que recorre por varios kilómetros. La calma comenzó a aparecer. La policía se disponía a abrir nuevamente la avenida cuando, de pronto, en un instante incuantificable de tiempo, todos fuimos victimas por la más horrible de las inmovilizaciones: la parálisis del terror. Lo que la provocó fue un largo y ensordecedor grito de una mujer… Saliendo de esa parálisis traté de aguzar todos los sentidos nuevamente, aguzándose primero el del oído, escuchando una marcha veloz, que instintivamente mi sentido de la vista enfocó hacia la dirección de donde provenía: eran “Los Tapados” que venían corriendo hacia la policía, hacia todos nosotros nuevamente, pero esta vez sus rostros no reflejaban ira; reflejaban terror. −¡Auxilio! ¡Corran! ¡Ayúdenme!− gritos alarmantes y desgarradores despedían de sus bocas. Me paralicé de nuevo ante lo que vi. Pero antes de caer victima de este síntoma alcancé a recostarme en el auto, abarcando los asientos para el conductor y acompañante, cayendo mi cabeza y quedando apoyada en el descansa brazos de la puerta de este último, quedando mi vista restringida hacia la ventana de la puerta del conductor. Creí que todos mis sentidos habían percibido lo más desgarrador que pueden aguantar, pero no fue así. Se escuchó un rugido, que pareciera haberlo realizado un monstruo del infierno, y que hizo que aumentaran hasta el límite toda la clase de ruidos que atestaban ese atroz ambiente: ¡Éste fue el principio de lo que percibirían mis demás sentidos hasta el límite!… El rugido de aquel monstruo se hacía más estruendoso al mismo tiempo que lo modulaba de diferentes maneras. Vi velozmente que pasó la silueta de una parte de aquella bestia por la única pantalla que mi visión temblorosa tenía acceso. Oí después el más desgarrador grito de lamento; luego siguió el espeluznante sonido de carne y huesos fragmentándose. Comencé a sollozar, al momento que mi instinto espiritual me hacía decidirme a rezar, cerrando por unos momentos los ojos. Al abrirlos me quedé petrificado todo ante la imagen delante de mí: El rostro de la bestia me miraba fijamente por la ventana. El silencio de la muerte hacía su presencia; era el preludio de ser descuartizado. Un corte de cartucho de un arma irrumpió esa afonía, emitiendo la bestia su ensordecedor rugido de furia y yo el agónico grito de terror…

Un ruido motorizante hizo poco a poco despertar mi conciencia. Mi vista borrosamente comenzó a enfocar una escena. Al sintonizarla completamente, mis sentimientos ya no podían reaccionar ante aquel espeluznante panorama. Desde una perspectiva aérea, decenas de cuerpos humanos (algunos incompletos) bañados en sangre yacían en una cantidad enorme de metros cuadrados de esa importante avenida. Al desplazarse mi perspectiva, apareció, en el lecho de aquel Río, un afamado Circo Internacional, mostrándose a las afueras de éste las jaulas abiertas y desoladas donde alguna vez se encontraban las bestias carnívoras.

Carlos A. Díaz García


 

La noche del Fénix 11 enero 2010

Archivado en: Participa — catld @ 19:58



La Noche es majestuosa. Una Luna llena reluciente, que es obstruida por nubes viajeras que deambulan con pereza, permanece paciente sabiendo que en un momento preciso será la testigo más importante.

Dos sombras irreconocibles se proyectan en un piso de concreto, y que poco a poco comienzan a revelarse por el viento que las manipula. En una de ellas parece distinguirse un cabello exuberante, así como un pedazo de tela que sobresale de una silueta divinamente femenina; la otra, parece una masa viviente que se deforma a cada palpitar, exhibiendo horribles ramificaciones. Las dos sombras se funden en una, al unirse dos de sus segmentos que, por la armonía del movimiento, parecen ser propias de dos pares de brazos.

El viento se vuelve suave y se arremolina entre la sombra unificada, como susurrándoles.

−Ahora la noche es completamente hermosa, al verte aquí. Mira, hasta la Luna se asoma por entre las nubes, celoso de mí.

¡Te pido, por nuestro amor, que no lo hagas! ¡Te lo suplico! ¡Es una locura lo que vas hacer! ¡No quiero perderte!

¡Locura sería si no lo hiciera; perdiendo tu amor para siempre!replica tristemente, casi susurrando, la sombra de masa viviente que súbitamente se desune de ella, alejándose unos metros. De pronto emerge una cabeza humana de ésta, al momento que una ramificación monstruosa sobresale, quedando varios metros por encima de la cabeza, activando un inimaginado espectáculo. Emisiones incuantificables de luces, que provienen de cualquier tamaño de reflectores situados en lugares impensados, son dirigidas hacia el cielo nocturno, hacia toda la ciudad, hasta los lugares más recónditos.

Avionetas y helicópteros comienzan a surcar la noche. Una de estas naves se dirige directamente hacia donde se encuentran las sombras, provocando la intempestiva huida de la masa viviente. Después de unos segundos un helicóptero destruye la sombra femenina con sus reflectores, revelando un instante vivo de una hermosura divina golpeada por un profundo dolor. Un ruido latigante proveniente de un cable de acero, que se desliza desde la base del helicóptero, persigue desesperadamente a la masa viviente que se encuentra a escasos metros de un borde radiante. La cabeza humana se transforma en la de un ave… Se detiene abruptamente al llegar, descubriéndose su identidad: Una exuberante ave de inmaculada blancura esta rendida en el edificio más alto de la ciudad.

Gritos y exclamaciones ensordecedores la aturden por unos segundos, al tiempo que ajusta las pupilas de sus enormes ojos, reflejando el increíble panorama que yace en el fondo: Una explanada gigantesca, que junto con las avenidas adyacentes, se encuentran atiborradas de personas; entre la distancia que separa el público del monumental edificio se encuentra habilitado un colosal espacio de donde emana un fuego infernal de decenas de metros de diámetro, cuyas llamas se alzan una terrible cantidad de pisos. La exuberante ave se balancea hacia delante cayendo en total picada hacia su destino. Los gritos y exclamaciones aumentan hasta su límite. En rápidos lapsos de tiempo despliega completamente sus enormes y surrealistas alas… El público pávido atestigua que se fundió en el fuego… Pero después de unos segundos, sale de allí una bestia alada envuelta en llamas y emitiendo graznidos estridentes y exasperados que colisionan contra las construcciones cercanas, creando ecos espeluznantes que se distribuyen por todos los callejones de la ciudad. El público corre aterrorizado. Se detiene un momento en el aire, permaneciendo aleteando, y con su mirada demoníaca dirigida al público, arremete en picada hacia ellos, corrigiendo el rumbo en el último momento a escasos metros de sus cabezas, para después dirigirse hacia las alturas nuevamente. La ciudad es un completo caos. Circunda en dos ocasiones la gigantesca explanada para luego alejarse definitivamente volando en espiral por toda la ciudad y desapareciendo tras las montañas, permaneciendo visible sólo el helicóptero, terminando así “El Gran Espectáculo del Fénix”.

Carlos A. Díaz García


 

Saltitos 2 enero 2010

Archivado en: Participa — catld @ 20:01


Todo comenzó una noche en una gran ciudad capital. Un joven dormía tranquilamente en su habitación, cuando de pronto una inquietud increíble lo hizo despertar abruptamente. Acostado en su cama no dejaba de mirar absorto la puerta mosquitera que conducía al patio de su casa. Lo que dominaba su mente era que su sueño se estaba volviendo realidad. “Este sueño lo tienen todos”, se dijo incrédulo cuando lo soñó por primera vez. Después de unos segundos un anormal deseo lo hizo incorporarse de la cama y dirigirse hacia la puerta mosquitera, se detuvo un momento ante ella, miraba hacia el patio sorprendido, mientras en su mente se extinguía el último pensamiento conciente que detenía intentar lo que aquel deseo codiciaba manifestar. Ya no sufría el ardiente calor de verano que durante meses agobiaba a la ciudad, logrando temperaturas record durante días, decretándose el año más caluroso de los últimos treinta años, ni tampoco se daba cuenta que una trusa cubría su desnudez. El joven perturbado alzó su cabeza, se colocó en cuclillas e impulsándose con los brazos saltó hacia el hermoso cielo estrellado tratando de alcanzarlo. Su mirada quedó fija en el cielo, volviéndose más y más cerca, su cuerpo se puso liviano como una pluma, miró hacia abajo y su rostro sorpresivo contemplaba una perspectiva soñada, logró lo que todos alguna vez hemos soñado: volar. Se sintió tentado a dirigirse a aquellos enormes eucaliptos que se encontraban en un parque, a algunas cuantas casas de distancia, y que de niño trepó al más grande de ellos casi hasta la copa. Extendió y tensó sus brazos dirigiéndolos hacia aquel enorme árbol. Avanzaba lentamente, pero en unos segundos se posicionó a pocos metros por encima de su copa meceosa. Sonreía orgulloso, como si estuviese en la cumbre del monte Everest; contemplaba nostálgico nuevamente aquel hermoso panorama: toda su colonia.

Miró luego aquel emblemático cerro y se dispuso volar hacia él. Lo hacía lentamente. No había ni siquiera cruzado el espacio de su colonia, cuando una inseguridad inexplicable lo invadió, ocasionando que su cuerpo temblase al mismo tiempo que su vuelo se detenía. Trataba angustiosamente retomar el control de su cuerpo y proseguir con su destino, cuando comenzaba a caer lentamente; instintivamente giró y planeó aterrorizado hacia a su casa, donde finalmente aterrizó con muchas dificultades, pero a salvo.

En una madrugada el joven volador se encontraba en el techo de una casa, a una colonia de distancia de donde vive. Sentado en el pretil veía un gato que pasaba corriendo por la esquina, al tiempo que meneaba molesto la mano frente a su cara para espantarse los mosquitos que lo atosigaban, con la otra mano se rascaba la pantorrilla y con uno de sus pies exterminaba una cucaracha después de dos zapateadas fallidas. “Es un poder a medias”, pensaba. “Se me hace que…” Una luz amarilla interrumpió la oración. La sombra de una mujer se proyectaba frente a sus pies, agitado por un impulso lascivo se resguardó detrás del follaje de un árbol que sobresalía del techo. Las notas musicales del tema del programa del Chavo del Ocho salían del patio, de donde crecía aquel árbol que brindaba protección al calenturiento joven.

−¡Bueno!

−…

−¡Que onda weeeey! Oye ya ni ch…, me hablas justo cuando…

−…

−¿Ya viene para acá?

−…

−¡No mam…! ¡¿Viene el Jerry?!

−…

−¿En cuarenta minutos están aquí?… Oye wey, y ¿cuántas armas traen, siempre?

−…

−¡¿Todas esas wey?!… Nombre, ahora sí lo vamos hacer ca…

Después de volver el color al cuerpo y sin controlar todavía la temblorina, el ahora aterrorizado joven esperó a que todo estuviese tranquilo. Al asegurarse, voló lentamente hacia una tienda de conveniencia que se encontraba a dos cuadras de distancia, aterrizando una cuadra antes y caminando la restante, cogió el auricular de un teléfono público y llamó a la policía, dando santo y seña de lo que había sido testigo.

El joven buen ciudadano se encontraba, a altas horas de la noche, sentado en el pretil de otro techo de una casa, pero ahora a cinco colonias de distancia de donde vive, meditaba de las repercusiones que había habido después de reportar lo sucedido aquella noche. Y es que no era para menos: en todos los noticieros del país vitoreaban la captura de uno de los líderes más peligrosos y buscados de la delincuencia organizada.

Una música electrónica, a decibeles no permitidos, sacudió la noche. Una jovencita se apeó de un vehículo compacto −reproductor de ese aturdimiento− , caminaba vacilante sobre una de las calles de la colonia, cuando de pronto apareció la figura de un hombre agitado dirigiéndose velozmente hacia ella. El joven espectador se incorporó, sacó de una mochila un trapo maldoblado con dos orificios, que extendió y cubrió su cara amarrándolo en la parte posterior de su cuello; también sacó unos guantes ferreteros y un tubo de fierro oxidado, de medio metro de longitud. Lo que presagiaba el joven en su mente en segundos se hizo realidad. Voló hacia el ataque. Un barullo de figuras oscuras, golpes secos y gritos aterradores hicieron que se encendieran las luces de muchas casas. El joven enmascarado sometía a la mujer con una mano enguantada sobre su boca, y con la otra hurgaba angustiosamente dentro de su bolso, sacando en unos instantes un celular, que dirigió hacia una luz que era cubierta, a un ritmo semilento, por la sombra de una rama ubicada en las alturas, para hacer una llamada. El abrir de cerraduras atascadas y picaportes, así como la presencia de objetos luminosos hicieron que el joven plagiario dejara atrás a una mujer aterrorizada y un hombre inconsciente, volando hacia el techo de una casa, después hacia un árbol, luego hacia el techo de una iglesia, luego hacia su campanario y finalmente hacia el techo de un edificio bancario de quince pisos.

La mañana siguiente se informó, en todos los medios de comunicación de un hecho histórico. Un héroe había sido descubierto, su nombre aparecía en todas partes de la ciudad: multiplicado ene veces y formando parte de frases de agradecimiento. El joven desconcertado leía, veía y oía ese estúpido nombre. Porque a pesar de los comentarios de personas, que habían visto a un “héroe” y que habían dado diferentes identidades, todos coincidían en una cosa: que al desplazarse lo hacía dando “saltitos”.

Durante muchas noches el joven héroe cumplía con lo que le dictaba su conciencia, pero cada vez le resultaba difícil ocultar su identidad, durante sus recorridos era victima de algunos flachazos; tenía que ser muy cuidadoso de distinguir curiosos de sospechosos; fingía la voz de muchas maneras al momento de hacer llamadas telefónicas, ya no hallaba ni que ponerse encima para persuadir la percepción de quienes pudiesen verlo,…

Una noche, infinitamente larga, inició cuando todos los teléfonos de todas las oficinas de las fuerzas del orden repiquetearon. Las llamadas provenían de innumerables destinos. La noche terminó al día siguiente cuando en todos los noticieros informaban, desde muy temprano, el mayor operativo policiaco en toda la historia de la ciudad: habían capturado a todo tipo y grado de delincuentes…

Saltitos durmió tranquilamente toda esa noche.

Carlos A. Díaz García


 

La calle 43 19 octubre 2009

Archivado en: Participa — Adrian Revilla Bautista @ 19:15



“Hay quienes afirman

que las cosas y los lugares poseen un alma,

y hay quienes lo niegan;

por mi parte no osaré dar opinión,

sino que voy a hablar acerca de la Calle.”

H.P. Lovecraft



Terribles son los acontecimientos que, por una desafortunada decisión, sufrí en el año 1932, y a fecha de hoy, dos años después, mientras escribo estas líneas, un tremendo temor se atenaza en mi ser. Una experiencia que transformo mi vida en una carrera vertiginosa hacia el declive. El final de mi ordinaria vida, donde las pesadillas se tornaron realidad y la lucidez en demencia. Y por eso, aun no se con que desesperado propósito, he decidido escribir mi pericia diabólica, en un intento de apaciguar mis desenfrenados pensamientos y poner fin a este sin sentido.

Mi nombre es Freiheit Scurvy. En aquellas fechas yo era un conocido y respetado historiador, y a día de hoy, es lo único que aún puedo asegurar. Un día la desdicha se presento ante mí mediante un telegrama, este venia dirigido desde un nuevo museo de la capital inglesa. Me ofrecían un puesto de trabajo al cual desgraciadamente accedí sin reparo. Las condiciones incluían alojamiento en una pequeña buhardilla a las afueras de la ciudad londinense, un barrio honesto y descuidado de pocos vecinos. Siempre había sido definidamente reservado y aunque tenía la dirección de algún colega de oficio que residía en las proximidades, mis días hasta el momento habían sido exclusivamente íntimos. Breves paseos nocturnos ocupaban la mayor parte de mi ocio, recorriendo las poco alumbradas calles próximas a mi casa. En una de las ocasiones, acabando mi circuito habitual, instintivamente gire, incorporándome a otra callejuela por la que nunca había pasado. Y digo instintivamente porque creo que no fui consciente de la variación hasta que no me encontré frente a un estrecho callejón que nacía en el centro de la vía. La calle 43.

Vacía, sin puertas ni ventanas, la calle 43 era siniestra e inútil. Deformidades en sus paredes provocaban un tétrico y oscuro panorama, donde ni en un día soleado entraba ni un apéndice de luz en las profundidades del largísimo y angosto pasadizo. Desde entonces quedé atrapado en una red invisible que me atraía, ahora que lo pienso, como el cebo que emplearía un cazador con su presa. De modo que cada tarde, en el camino del museo a mi casa, me desviaba del trayecto libreta y lápiz en mano, para visitar mi neurótico callejón. Esa fuerza misteriosa me atraía inexplicablemente a su entrada, y habitualmente había adquirido la costumbre de escribir, en el pequeño cuaderno, los sentimientos que me trasmitía el húmedo pasadizo, y cada vez que repasaba las notas, un miedo terrorífico me abordaba recorriéndome la columna vertebral e instalándose en mi estomago. Quizás por eso, en mi obsesa idea de comprender esas sensaciones, decidí entrar.

No suelo tomar decisiones precipitadamente; así que, durante algunos días, procuré indagar en las antiguas y aciagas historias que se aferraban en cada una de las deslucidas piedras que formaban aquel callejón. Quise informarme interrogando a los lugareños que vivían en las proximidades y lo único que recibí fueron amenazas y advertencias, donde todos coincidían en lo peligroso que podría llegar a ser si me acercaba y me comprometía demasiado, que aquello no era más que la entrada a los infiernos, el vestíbulo de las Tinieblas. Todos ellos vivían bajo la intimidación de los rumores y conocían viejas y demenciales patrañas que a uno le helaba la sangre; así que, más confuso aun, decidí ir más allá y pensé en acercarme a una hemeroteca con la idea de revisar viejas crónicas. Después de largas horas de búsqueda, una noticia me llamó la atención, describía la enigmática desaparición de un menesteroso que frecuentaba el barrio londinense en el que se situaba la funesta calle 43, el pilar de mis preocupaciones. Leí detenidamente el artículo el cual describía los acontecimientos. Por lo visto, el mendigo, fue visto por última vez durante una noche, en la que él se instaló justo en la entrada del callejón. El apartado además mencionaba, como anécdota, otro terrible suceso aparentemente sin relación alguna. Hablaba de un extraño rito nocturno, realizado por algún tipo de secta que fue disuelta por la policía. Los miembros fueron encarcelados y posteriormente interrogados; pero durante la noche se masticaron la lengua dejándose sin la facultad del habla. También localicé en diferentes periódicos otras noticias inquietantes, como el repentino trastorno en el que entró un joven que perdió la racionalidad, berreó frases sin sentido mientras agredía a algunos transeúntes del lugar, y finalmente, arrebatándose la vida al abalanzarse contra un carro en movimiento, pisoteado por las vigorosas patas de los caballos, exhibiendo un grotesco y horrible espectáculo.

Aparentemente, ningunos de estos acontecimientos fueron relacionados unos con otros sin llevarse a cabo conjeturas, y toda aquella información todavía me atormentó y agitó más de lo que ya estaba en un buen principio. Quizás hubiese preferido no encontrar nada y olvidarme del absurdo y obsesivo propósito de entrar en la callejuela, donde, sin darme cuenta, ya había dado mi primer paso.

Pero no fue así, y tres meses después de aquel primer encuentro con mi pandemónium, entré.

Lo había decidido de tal manera que solo caminaría hasta el fondo, una vez allí acariciaría las paredes con arrogancia y saldría de allí regocijándome ante la absurda situación en la que yo mismo me había envuelto. Pero todo se torció al instante. Debí hacer caso a mis primeras sensaciones y percibir la peligrosidad de mis acciones. Una oscuridad más fría que el hielo, junto con un nauseabundo olor, me envolvió aturdiéndome al instante. Di un traspié y caí al suelo. Me levante, y al hacerlo palpé con las manos la superficie del adoquinado que me pereció pegajoso, húmedo, y lo más curioso, escalofriantemente templado. Achaque esas impresiones a mis nervios, y resolví que continuar era la mejor opción. Me sentí observado y percibí en el ambiente un odio que me acechaba escondido en cada una de las piedras que formaban aquel callejón. Los segundos se tornaron minutos y los minutos horas y empecé a tener un miedo terrible; pero nuevamente persistí en mi acometida, paso a paso, avanzando cada vez más, hasta que repentinamente… llegué al final.

Mire a mi alrededor, toque las paredes y no encontré absolutamente nada. En aquel instante suspiré, y me atrevería a decir que incluso me reí. Pensé en que más me hubiese valido dedicar todo aquel tiempo que había desperdiciado, en acabar informes y trabajos pendientes del museo. Me di la vuelta, y me disponía a regresar cuando de nuevo tropecé; pero esta vez, al tocar el terreno con las manos me di cuenta de que algo era diferente.

(Continuará…)

Adrián Revilla Bautista


 

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.