Relatos sorprendentes

El rincón de los contadores de historias…

Hablando De Fútbol 7 agosto 2011

Filed under: Últimos post — marcoasantanas @ 23:21

Hace un año. Me hallaba medio-tumbado o medio-sentado, según se mire, en el sofá del salón de mi casa viendo el telediario. Cuando comenzó la sección de deportes, apareció mi segundo hijo, que en aquella apoca tenia dos años aproximadamente, apoyándose en el marco de la puerta que daba acceso al salón y quedándose extasiado mirando el televisor. Tras compilar la emisión durante unos segundos, giró su pequeño y candido rostro hacia mí, y abriendo como platos sus enormes ojos luminosos, me miró, diciendo algo así como… ¨Fubo¨. Yo, sonriendo con ternura y asintiendo con la cabeza respondí: “Sí cariño, es fútbol”. Este, satisfecho por la notable conversación padre e hijo y escarranchado como un cowboy, debido a la incomodidad del pañal, se alejó de la seguridad que le proporcionaba la sujeción del marco de la puerta y se acercó a mi, tambaleándose, como un mini borracho harto de “biberón”. Sin dejar de supervisarlo de reojo, continué viendo la tele hasta sentir sus manitas apoyarse, a plomo, en mis rodillas. Bajé la mirada y ahí estaba ese gordito de ojos relucientes mirándome con una sonrisa destornillante. ¨Fubo” repitió con una carcajada alegre y limpia. Volví a sonreírle con ternura y nuevamente asentí con la cabeza diciendo: “Sí, es fútbol”.


Más feliz que unas pascuas, trepó por mis piernas hasta quedarse sentado a horcajadas sobre ellas, plantado su cabecita justo delante de mi campo de visión. “Fubo” repitió una vez más pegando su naricilla a la mía. Algo incomodo, por no poder ver las noticias, recurrí a la diosa de la paciencia y respondí: “Sí pequeñín, es fútbol”.


Él, levantando sus bracitos, sostuvo mi cara, apoyando las palmas de sus manitas regordetas en mis mejillas, alejó su carita y me mira con esa inocencia, propia de los niños, que te hace perdonarles lo que sea.


“Fubo” Repitió por cuarta vez. Resignado, miré sus pupilas limpias y sin perder la sonrisa, me dispuse a darle, una vez más, la misma respuesta. Pero antes de que brotase el más leve sonido de mis labios, “el dichoso enano” arremetió su cabecilla contra mi frente. Dándome un cabezazo de los que hacen historia, con toda premeditación y alevosía. Arrastrándonos, a ambos, a un universo oscuro, donde el mareo, el dolor y el desconcierto habían edificado su reino. No exagero si les digo, que me quedé sudando con el solemne machangazo. El infante, igualmente dolorido, lloró a lágrima viva, mientras me señalaba con el dedito, acusándome de ser un papa malo, por lo que, aun estando confuso y aturdido, no pude hacer otra cosa, más que abrazarlo y consolar su llanto.


En fin, que injusta es la vida a veces, gracias a Dios, a día de hoy, el incidente no se ha vuelto a repetir. Eso sí, todavía me sigo preguntando que le impulso a propinarme semejante sacudida, y es evidente, que nunca lo sabré. Por otro lado, conviene aclarar, que desde el suceso hasta la fecha, mi hijo y yo, no hemos vuelto a hablar de fútbol.

yrunay


© Marco Antonio Santana Suárez


About these ads
 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 148 seguidores