HOGAR INTELIGENTE
Miró a su alrededor, satisfecho de haber tomado una decisión y adquirido el
programa H.I. ; los instaladores estaban colocando los últimos sensores en el
dormitorio de la planta superior y el comercial, sentado de nuevo en el sofá
junto a él , le explicaba detalladamente los aspectos más complicados del
funcionamiento de su último capricho. Bien podía extenderse el comercial en
aquellas explicaciones teniendo en cuenta la jugosa comisión que percibiría
a cuenta de su compra.
-No olvide realizar el escaneado inicial de la mañana, es básico para el buen
funcionamiento del pack de software, sin el escaneado el programa es
incapaz de realizar las funciones de información de estado de salud y
asesoramiento personalizado, aparte del problema añadido de ralentización
del sistema. Si tiene alguna duda consulte la guía de utilización y si no lo ve
claro después de hacerlo llame al servicio de atención al cliente de H.I.,
estarán encantados de ayudarle a resolver cualquier problema, ¿de
acuerdo?.
Asintió con la cabeza, mirando el destello azulado e intermitente del sensor
del salón.
-¿Tiene alguna pregunta o duda, Sr. Juncosa?-preguntó solícito el comercial.
-Ahora mismo no se me ocurre nada, pero le aseguro que si surge llamaré a
H.I. de inmediato.
El comercial le dedicó su sonrisa más profesional y se levantó del sofá de
7.000 euros de su único cliente al tiempo que extendía la mano con gesto
firme hacia éste.
-Entonces, si me lo permite, me marcho ya, tengo otra cita con un cliente
dentro de media hora y no deseo llegar tarde.
Era mentira, por supuesto; el tipo de mentira que utilizaba siempre en su
trabajo para estimular a los clientes potenciales y crear ventas por impulso,
algunas veces no funcionaba, pero muchas otras sí, sobretodo con el tipo de
persona solvente y aburrida de la que era un digno representante el Sr.
Juncosa. Supo al instante que H.I. acabaría teniendo más problemas que
beneficios con aquel cliente pero su comisión ya había sido ingresada en su
cuenta corriente y su trabajo con él había finalizado tras la instalación del
producto; los problemas resultantes a partir de ahí los solucionarían desde la
centralita de la empresa. Se dirigió hacia su coche apretando el mando a
distancia y una vez en marcha el recuerdo del Sr. Juncosa fue abandonado
en el rincón de comisiones cobradas.
Los instaladores acabado su trabajo comenzaron a limpiar lo poco que
habían ensuciado y le pidieron algo para recoger el polvo resultante de la
aplicación del centro de datos a la pared de su dormitorio; les indicó donde
estaba la aspiradora desde el sofá y abrió la gruesa guía de utilización del
programa. Un ejército de letras formando escuadrones de palabras le
presentó combate a las dos páginas y él se batió en retirada cerrando la
guía, tranquilizándose a sí mismo con la excusa de un “después de cenar”.
Pero después de cenar no lo hizo, ni tampoco al día siguiente, así que no se
enteró de que debía pulsar la tecla que mostraba un pequeño rayo surgiendo
de una nube, la tercera de las diez que presentaba el panel de mandos, en
caso de tormenta, para evitar que un pico de electricidad afectase el
rendimiento del software.
Tras dos días sin prestar atención al programa decidió empezar a utilizarlo;
se acercó al panel y colocó su mano derecha en el relieve superior,
ocultando la forma hundida de una mano azul oscuro. El sistema se puso en
marcha y una luz celeste fosforescente iluminó el contorno de su mano. De
inmediato surgió una voz femenina que, con una dicción impersonal empezó
a escupir datos:
-Su presión arterial sistólica indica…- pequeña pausa y cambio de tonodoce.
Su presión arterial diastólica indica… ocho. Su temperatura corporal
indica… treinta y seis…con…cuatro. La lectura de su estado de ánimo le
recomienda…chill out… piano…o…clásica. El pronóstico meteorológico
facilitado por… Meteosat… es…soleado…con…riesgo de… chubascos… hacia
el…atardecer. Que tenga un buen día.
La luz celeste se apagó bajo su mano y el Sr Juncosa miró su reloj de
pulsera, marcaba las nueve y once de un sábado soleado.
Acabó de vestirse, impresionado aún por el escaneo, y cuando bajó al salón,
inconscientemente puso el CD The Piano de Michael Nyman en el
reproductor. Los cortes se fueron sucediendo entre pausas mientras él
desayunaba café con un par de tostadas. Una vez recogida la mesa de la
cocina se dispuso a salir para correr los dos kilómetros diarios que se había
impuesto para mantener el tipo hasta que su gimnasio volviese a abrir tras
las obras de reforma.
Cuando estaba a mitad de camino de regreso a casa el cielo empezó a
oscurecer y unos gruesos goterones lo empaparon en pocos minutos;
aceleró la marcha y cuando llegó a la puerta insertó la llave húmeda en la
cerradura. Un hilo zigzagueante de color azulado trepó a su mano y recorrió
su cuerpo varias veces con una velocidad chispeante.
En su habitación la voz femenina hablaba con la lentitud de un juguete sin
pilas:
-Su presión arterial sistólica indica…cero. Su presión arterial diastólica
indica…cero. Su temperatura corporal indica…cuatro…con…dos. La lectura
de su estado de ánimo le recomienda…visitar a su psicólogo. El pronóstico
meteorológico facilitado por…Meteosat…es…lluvioso…con…riesgo
de…tormenta eléctrica. Que tenga un buen día.
Wiskott


























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